miércoles, 2 de junio de 2010

Atisbo de respuestas

Una vez más me veo precisada a cuestionar algunos discursos, entiéndase palabras+ la ideología que las motiva, de algunas personas pro lactancia que me parece ponen en estado de vulnerabilidad a las mujeres madres de Puerto Rico.

Me sirve de trasfondo la lamentable y terrible noticia que sirve hoy de portada en Primera Hora.

Nos presenta hoy el periodico la terrible historia de una madre de 20 años, cuya hija de apenas 14 días de nacida falleció, atrapada entre los cuerpos de sus padres, cuando ambos se quedaran dormidos mientras la madre lactaba a la pequeña. Nos dice la noticia que la joven está desolada y que contestó las preguntas de la prensa estando medicada. El padre, un obrero de la construcción de 37 años, no pudo contestar a las preguntas por el gran dolor que siente. El brazo del Estado, por voz del agente que investigó el asunto, reacciona:

“Es una aparente negligencia de parte de la madre, en medio de un pequeño
descuido, ya que la bebé estaba llorando y la llevó a la cama para lactarla, y
es cuando aparentemente se quedan dormidos y muere por asfixia’

No me sorprende que aunque el Agente acepta que tanto la madre como el padre se quedaron dormidos, sólo habla de la supuesta negligencia de la madre. No me sorprende,porque en este país y en muchos otros las mujeres no hemos logrado trascender la línea divisoria entre nuestra capacidad natural para parir y nuestro deber social para criar ("child bearing" & "child caring"). Tampoco me sorprende, a mi pesar, que el "reportaje" que se encuentra justo al pasar la página: No es malo dormir con el bebé, en que la Dra. Ana Parilla intenta convencernos de
que lo mejor para los y las bebés es dormir en la cama con sus padres, y si no se puede con papá y mamá pues saquemos a papá del cuarto. Total.

Dice la Dra:

Luego de amamantar, la madre debe asegurarse de que el bebé esté acostado
hacia arriba o de lado para evitar el riesgo de sofocación y que no haya colchas
o frisas pesadas, mucho menos que le cubran el rostro al infante.
Para prevenir que el cansancio de los papás ponga en peligro la vida del bebé,
Parrilla recomienda que en esas primeras semanas la madre tome varias siestas
durante el día. “
Cuando bebé descansa, mamá descansa. No es ponerse a hacer las cosas de la casa. Atender un bebé es la tarea más difícil”, expresó.
Recomendó, además, buscar ayuda para las tareas domésticas y no
añadir más cansancio al agotamiento.
“Hay que descansar dentro de lo más
posible”, reiteró. Sugirió que si la madre se siente demasiado exhausta,
acuerde con su pareja dormir en otro cuarto hasta que el bebé pida el
pecho.
El colecho es, para la educadora en lactancia, la mejor manera en que
una madre puede amamantar porque le permite dar el pecho sin interrumpir
dramáticamente su sueño. Parrilla insistió en que no se ha demostrado que el
colecho es peligroso, por lo que no le parece justo recomendarles a los padres
que no lo hagan. Lo que sí es necesario es tomar precauciones.
“Si empezamos a decir que no y no les damos alternativas, lo va a seguir haciendo pero no va a ser un colecho seguro”, expuso la doctora

En un trabajo que está en vías de ser publicado me pregunto sobre las circunstancias particulares de las mujeres lactantes: ¿Trabajan fuera del hogar o sólo se dedican al trabajo doméstico? ¿Están casadas o solteras? ¿A qué clase socio-económica pertenecen? Veo en las palabras que cito de la Dra. Parilla cierto atisbo de respuestas. Madres Solteras, out! (hace referencia a la pareja) Madres pobres, out! (cómo es que se consigue ayuda en el hogar si no es pagando?) Madres trabajadoras? out! (no todas las mujeres trabajadoras somos empleadas con derecho a licencia de maternidad). Con razón, miles de mujeres terminan frustradas cuando no pueden cumplir con su meta de lactar. Al final, ¿qué queda? Mujeres con pareja, cuyas condiciones laborales y socioeconómicas le permiten lactar a sus bebés. Si es así, ya viene siendo hora que dejemos atrás discursos totalizantes sobre las posibilidades de las mujeres madres, cual si sólo existiera un solo tipo de mujer, un solo tipo de madre, un solo paradigma para medir las distintas maternidades. Viendo siendo hora de dejar atrás el binomio buena madre v. mala madre, e invertamos nuestros esfuerzos en construir una sociedad dónde la carga de criar a los y las nuevas ciudadanas no recaiga inequitativa e injustamente sobre los hombros de las mujeres que los paren.

1 comentario:

Toshi dijo...

Esta noticia me desgarró el corazón, porque aunque no tengo hijos, sé lo terrible que debió ser para la madre que de seguro estaba muy cansada y el sueño como es natural le ganó, despertar y encontrar a su bebé muerta. Y como si fuera poco lo sucedido como para que se pase juicio sobre ella. Son muchas las presiones que tenemos que soportar las mujeres, las que tienen hijos y las que decidimos no tenerlos. De las primeras se espera que seas una súper mujer (como si la responsabilidad fuera solamente de ella, de la mujer que pare) y a las segundas muchas veces nos miran mal porque negamos este hecho natural de las mujeres.

Siento mucho, mucho, dolor por esta pobre madre, porque necesita de mucha comprensión y ayuda. No de reclamos sociales que laceran su estima y probablemente su salud mental y emocional.