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martes, 15 de mayo de 2012

Otro comentario sobre la lactancia...

Felizmente sigo recibiendo comentarios profundamente sentidos de mujeres lactantes a mi escrito de la semana pasada en la Revista Cruce.  Aquí les comparto otro, honesto y detallado, de la experiencia de una mujer que descubierto mucho de sí misma a través del amamantamiento de sus hijos.

Te felicito por traer al debate público y político los diferentes acercamientos que se pueden dar en torno a la lactancia, un proceso tan íntimo entre una mujer y su cría. Quisiera comenzar mi comentario confesando que soy madre lactante, de esas que se imponen a sí mismas una carga moral por juzgar en silencio y sin conocer las circunstancias a las mujeres que no lactan (lo sé, está mal, por eso no lo digo, me lo callo). Mi primera reacción es siempre pensar que si no lo lograron es porque no confiaron plenamente en sus cuerpos ni fueron asesoradas por las personas idóneas. A la vez entiendo que hoy en día la carga emocional que se le impone a la mujer que no lacta es muy pesada e injusta. Me molesta el protagonismo masculino que domina la obstetricia y el tema de la lactancia pero me molestan aun más las actitudes irresponsables e insensibles de muchas obstetras y pediatras que son mujeres, madres y profesionales pero que no brindan un apoyo adecuado y solidario en el proceso.

En mi caso, confieso que los primeros días de lactancia con mi hijo mayor fueron bien dolorosos, me laceré los pezones hasta el punto que al bebé le salió por la boquita un buche con sangre. Fuimos afortunados porque esto ocurrió mientras visitábamos a la pediatra, quien estaba certificada como educadora en lactancia y es de las que piensa que la mayoría de las condiciones de los primeros meses de vida se pueden mejorar o curar lactando. Yo estoy de acuerdo con esa perspectiva y modo de proceder, y sinceramente prefiero a una proveedora de salud que crea que muchas condiciones en la edad temprana se pueden curar de la manera más natural, utilizando y compartiendo con nuestras crías lo que nuestros propios cuerpos son capaces de producir. Me he sentido mucho más cómoda con esa perspectiva que con la de un proveedor que en ocasiones responde a otros intereses, recetando medicamentos y fórmulas costosas para solucionar cualquier situación de salud. Por eso pido a muchas de las lectoras que no me juzguen por confiar más en el cuerpo femenino que en las farmacéuticas y en las compañías que producen fórmulas.

En el caso de mi primer hijo y su buche con sangre, pues, la pediatra verificó que el bebé estuviese bien pegado, me recetó una cremita por si empeoraba y me recordó varias técnicas sencillas que ayudarían a sanar mi cuerpo (como estar en teta todo el día, echarme de mi propia leche en las laceraciones y no lavarme con jabón, entre otras). Confieso que los días que siguieron lloraba cuando el bebé se pegaba. Por eso desde ese momento pienso que todo texto sobre lactancia debería advertir que: "en muchos casos lactar podría resultar bien, bien doloroso en un comienzo". Muchos escritos dicen lo contrario, lo que te llena de dudas y sentimientos encontrados cuando la estás pasando tan mal al comienzo del proceso.

En este sentido no soy nada de romántica, entiendo que lactar en la actualidad es un proceso que requiere mucha paciencia, mucha voluntad y mucha tranquilidad, si se desea que realmente funcione. Me parece que es muy importante que el enfoque no sea tanto el de hacer sentir mal a las mujeres que no lactan sino concentrarse en las ventajas y desventajas que pudieran tener cada una de las opciones, no tan solo para el bebé sino también para la madre tomando en cuenta los espacios laborales, públicos, domésticos, privados, cuál sea…en los que por decisión propia o circunstancial (esta es la más difícil de definir y analizar) le toque desempeñarse. El hecho de que las campañas solo resalten el beneficio de la lactancia se debe a que científicamente la opción de lactar ha demostrado ser más beneficiosa para la salud del bebé (también reconozco que hay cierto grado de manipulación y el análisis de esos resultados es sumamente complejo).

Igual que ocurre con las decisiones sobre el parto, constantemente estas campañas se enfocan principalmente en la salud del bebé, olvidándose del bienestar real de la madre. Creo que se deben enfocar en facilitar herramientas adecuadas, información y grupos de apoyo a la mujer que decida lactar (que personalmente creo que debiera ser la mayoría), y hacer que cada mujer disfrute ese tiempo de lactancia para pensar y crear. Hablando con mis hermanas y amigas hemos descubierto que para algunas lactar ha abierto espacios creativos, que lactar se puede utilizar para realizar muchas actividades que brindan tranquilidad, satisfacción y placer. En los primeros 6 meses después de parir se pueden hacer muchas, muchas, muchas tareas con el bebé pega’o a la teta (reconozco que en algunos espacios laborales es bien cuesta arriba). La lactancia también puede abrir un espacio muy activo para redestribuir las tareas en el hogar, en el trabajo y en la comunidad y producir cambios permanentes dirigidos hacia a estilos de vida más equitativos y justos, mientras piensas, imaginas y sueñas con nuevos proyectos. Considero que hay que ir más allá, liberarse, claro está, pero tratar de liberarse lo más posible de todo discurso. El contacto físico con las crías durante la lactancia no debe juzgarse en términos de si los hijos te quitan o te dan libertad, sino dejar que nuestra animalidad se manifieste, ¿por qué no? Me atrevería a decir que la paz que se alcanza durante la lactancia va más allá de nuestra humanidad y me parece que - esa misma paz- es un estado fundamental para alimentar la sensibilidad de nuestra propia humanidad.

Llevo tres años corridos de lactancia, he lactado a mis dos hijos, la semana pasada desteté a la pequeña. Sinceramente, ha sido muy gratificante y bonito pensar y sentir que les he pasado lo mejor de mí, que les he transmitido (sin hablar, es decir, sin utilizar necesariamente el verbo) lo que soy capaz de producir desde las entrañas (y siendo mi propia jefa, ja!). En mi opinión y experiencia, el embarazo, el parto y la lactancia –aunque a muchas les pueda parecer una idea retrograda y antifeminista– me ha llenado de poder y he descubierto un nuevo camino y muchas pasiones desconocidas. Nunca me imaginé madre ni pensé que me conmoverían estos temas. La idea de que la mujer pierde su identidad luego de convertirse en madre podría replantearse, quizás sea bueno liberarse por un momento de la carga de la identidad, dejar que el cuerpo haga lo que tiene que hacer, para entonces emerger y, desde nuestra humanidad y condición femenina (ya en términos de constructo social y cultural), ver todo de una manera distinta. En mi caso, este proceso de aprendizaje sobre mí misma, que ha surgido desde el cuerpo, me ha ayudado a sentirme más fuerte y en control de mi vida.
-Y.L.

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jueves, 10 de mayo de 2012

Más reacciones a mi escrito sobre las campañas a favor de la lactancia

Gracias a amistades que siguen difundiendo mi escrito de esta semana para la Revista Cruce sobre algunos contenidos de las campañas a favor de la lactancia, sigo recibiendo reacciones de mujeres maravillosas y poderosas que me emocionan. Aquí se las comparto:
En mi caso, mientras estuve embarazada, mi mamá nunca me habló de la lactancia como algo obligatorio al contrario me decía: "yo no te lacté y mira lo gorda y grande que eres. Dale leche Carnation a esos dos muchachos para que tu veas lo gordo y saludables que van a ser" jaja mi madre tan especial. Así que quizás por ese lado no me sentía tan mala madre por no haber lactado a mis hijos. Imaginate la mujer que más uno ama, ese modelo a seguir, quien me enseñó que pudo criar a mi y a mi hermano sola, diciendome eso me quita un gran peso de encima que los empiezas a cargar desde que sales embarazada. En cuanto lugar uno visita hay letreros, te entregan folletos, la persona que te entrevista te explica lo importante y necesario que es lactar, que cuando sales del lugar vas como hipnotizada de que Hay que Lactar obligatoriamente, sino soy la peor madre!! Y a pesar de que en mi hogar ni en mi familia llegué a sentir presión en cuanto a lactar a mi bebé comoquiera me deprimió un poco (con mi primer bebé) el no haber podido lactarlo. Y ahí es que me identifico con las palabras de Vero, porque sentirme deprimida si no sentía ninguna presión de mi familia?? inclusive hasta ni ganas de ser una madre lactante?? Claro, porque soy mujer y es mi obligación!! No creo que sea justo para una mujer tener una experiencia negativa cuando te estas estrenando como madre, que su cuerpo haga lo que pueda sin tener que llegar a dolores extremos o  desgaste físico, entre otros. Yo respeto a las mujeres lactantes y a las no lactantes, el trabajo de ser madre independientemente es fuerte y cuando uno hace algo de corazón, no importa cuan sacrificado sea, vale mucho!! Pero lo importante es no llegar hacer algo por los estándares o reglas sociales que lo que hacen es segmentar responsabilidades. Por otro lado también quería comentar sobre un libro del que hace referencia Vero donde hablan del parto natural sin epidural entre otras cosas. La que es madre sabe que parir duele muchisimo, entonces porque no puedo hacer algo al respecto? Porque no puedo minimizar ese dolor y no tener un parto tan traumático? Si paro sin dolor, no se considera parir? Pero porque!!!??? Eso si que lo considero altamente machista de nuestra sociedad. Si existen remedios para minimizar dolores como aspirinas para el dolor de cabeza el cual nadie se queja si hombres o mujeres las toman, entonces porque es malo controlar ese dolor en el momento del parto??  Yo, orgullosamente puedo decir que me puse la epidural para mis dos partos, y tuve dos partos exitosos. No grité, no se me viró el cuello como el exorcista, no insulté al doctor ni a mi marido (aunque pensandolo bien, debí aprovechar ese momento) y me dediqué a pujar mis muchachitos como se supone y tuve unos partos buenísimos!  Aquí cada cual hace con su cuerpo y sus hijos lo que entienda que es correcto. No somos responsables de juzgar a las personas por sus criterios a la hora de criar pero tampoco es saludable que exista tal presión en cuanto al rol de madre (en este caso, la lactancia) y lo que se ''supone'' que es correcto.  : )

- M.M.
Esta otra reacción aparece como comentario debajo de mi columna en Cruce:
La maternidad es sacrificada. Pienso que es una de las decisiones más transcendentales en la vida, ayudar a desarrollar lo mejor posible a un ser vulnerable, inerme, dependiente -hasta que pueda valerse por sí sola o solo- no es un asunto que se toma a la ligera. Habiendo dicho esto, debo decir que las mujeres debemos tomar desiciones inteligentes basadas es lo que añoramos como mujeres. ¿Cómo quiero vivir mi vida? Es una pregunta que todas debemos hacernos.

Yo decidí ser madre cuando estaba estudiando en UW Madison (tenía como 26 años). En ese momento le dije a mi pareja que luego de cumplir 30 iba a ser madre (sola o con pareja). Pienso que este comentario todavía retumba en su cabeza pero era lo que añoraba: ser mujer trabajadora, madre, entre otros roles. Hoy día no me arrepiento.

Tengo un bebé de dos años que fue lactado hasta que tenía un año y ocho meses -momento en que dejó la teta. Me encantó lactar a mi bebé. Al principio fue un proceso doloroso pero luego se convirtió en algo íntimo que compartíamos mi chiquito y yo. Yo le recomiendo la lactancia a todas las mujeres que se cruzan en mi camino ya que fue una experiencia maravillosa: dolorosa, intensa, amorosa, dulce, apacible, tierna... Yo lo hice porque, luego de pasar un proceso de reflexión y valoración, me pareció que debía darle lo mejor. Claro, bajo mi cristal!!! Pienso que como madre siempre voy a tratar de darle lo mejor a mi hijo porque es el único ser del cual soy responsable por elección libre y voluntaria.

Sé que no todas las mujeres perciben la lactancia, el embarazo, el parto o la maternidad de la misma forma... y no hay una forma correcta. Lo que sentimos o percibimos es único y depende de lo que somos: nuestras experiencias, sueños, ideales, entre otros. Las mujeres tenemos que aprender a ser valientes y defender lo que valoramos, lo que soñamos, lo que creemos. Lo más sensato/honesto es hacer lo que quieras con conciencia. Lactar o no lactar, es un tema que le compete a las que desean ser madres y a las mismas madres. Ser madre o no, es una desición que deben tomar todas las mujeres y como todo en la vida... aprender a vivir en paz con las decisiones tomadas.
-J

Pueden leer las otras reacciones aquí. 

martes, 8 de mayo de 2012

Tres mujeres comentan sobre su proceso de lactancia

Ayer la Revista CRUCE publicó mi columna "Lactar o no lactar: en busca de respuestas". Quienes han leido mi blog en estos tres años saben de mi especial interés crítico por los contenidos de algunas campañas a favor de la lactancia materna. Pero no fue hasta ayer que he comenzando a recibir reacciones con historias personales que me han llegado al corazón y, a la vez, me ha hecho sentirme muy orgullosa de las mujeres de nuestro país. Aquí les comparto tres de esas reacciones. Si recibo algunas más, aquí las pondré para compartir e intercambiar impresiones. ¡Sigamos hablando!
 Este tema me da de todo. Aunque mi postura intelectual es otra, debo confesar que emocionalmente me siento mejor madre porque lacté. ¿Ideas y sentimientos encontrados? Que tengo que regañarme cuando paso juicio sobre una mujer que dice que no lactó. Que lloré de amargura cuando mis pechos se negaron a gotear más leche atados a aquella máquina diabólica en los 10 minutos que tenía en el trabajo para extraer la leche. Que el asunto de lactar me hizo muy feliz al principio y luego muy miserable. Que como mujeres hay ese algo que menciona Verónica Rt en el artículo para decidir una cosa o la otra que tiene que ver con como nos vemos o como se nos ha enseñado vernos. Voy aprendiendo sobre el apoderamiento de la mujer y nuestro derecho sobre el cuerpo todos los días, pero he deconfesar que dicen lactancia y tengo que re evaluar mis posturas. Re alinear sentimientos con pensamientos. Me da algo de tristeza. 
 -M.C.C.

 Has calado hondo en mí con ese artículo sobre la lactancia. Para mí no fue fácil ser madre, todavía pienso a veces que no estoy diseñada para eso! Jejejeje Te comparto que cuando pienso en mi lactancia, lo que sale de mi boca es: un evento traumático. Desde la cama de parto, cuando sin notificarme me pusieron a (nombre del hijo) en la teta, lo que me dolió en cantidad! En cuanto a la lactancia, no sólo tenía sentimientos de como dices, de estar esclavizada, sino que sentía culpabilidad por sentirme así y por el hecho de que fisiológicamente no producía suficiente leche, lo que al parecer provocaba que me doliera muchísimo por (el niño) querer más y no haber...al punto que detestaba lactar y lloraba cada vez que lo hacía. (El niño) también lloraba por quedarse hambriento. Todavía se me aguan los ojos pensando en eso! Además, la gente me decía que era que lo estaba haciendo mal (incluyendo en una llamada a la Liga), abonando más a mi depresión. Lo otro es que yo no sentía ese apego que ahora parece estar de moda. Yo me sacaba la leche para que (mi compañero) participara y compartiera la carga y yo tener break para descansar o hacer mis cosas. Pero siempre la culpabilidad estaba presente. Sólo lacté dos meses y medio. Llorosa llamo al pediatra y le dije que no podía más con el dolor y de cómo mis senos se habían lacerados. Ya los senos de adolescentes no existían! Jejejeje El sentimiento que tenía al llamar y de pedir fórmula era de vergüenza, ineptitud, incompetencia...en fin, mala madre. Ya después que cambié a fórmula completamente, que coincidió con el inicio de clases en la iupi (antes estudiaba en el RUM), me sentí liberada y yo misma. De hecho, te confieso que el no lactar de nuevo es una de muchas razones por las que no quiero tener otrx hijx.
-L.A.


 Mira, la presión que imponen para que uno lacte es increíble. El día que (nombre de la bebé) nació, se "pegó" automáticamente, súper bien, pero me laceró. Así que combiné. Mucha gente insistía en que la lactara solamente y la realidad es que cada caso es bien particular. Los primeros meses le combiné; le daba solo 3 oz al día de fórmula. Luego, de los 4 a los 7 meses, fue teta nada más. Es bien fuerte pero lo pude hacer y con gusto. Luego, le comencé fórmula y leche de vaca, pero aún hoy a sus 16 meses, pide teta y yo le doy solo a las 5:30 am, no pide más. Es una experiencia maravillosa pero no todo el mundo puede. He podido pq trabajo con mi suegra y es aquí donde aprovecho y a las madres que vienen las oriento y les digo que la lactancia es algo bien personal y que es hasta donde se puede. Incluso les digo que deberían incorporar fórmula y luego leche de vaca pq en caso de cualquier emergencia, en que no puedan cuidar a su bebé, la persona que lo cuida no tendrá problemas dándole otra leche que no sea materna y el bebé no sufre. Aclaro, todavía lacto, pero sería irresponsable de mi parte decir que debe ser exclusivo. Ah! y como le molestan los doctores (varones) que dicen que debe ser exclusivo...que co..! ellos no tienen tetas!

-Z.H.M.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Contra la tiranía de la madre perfecta

Primero fue Elisabeth Badinster. Ahora, Erica Jong publica sus últimas reflexiones sobre el tema de la maternidad y las mujeres. ¡EXCELENTE! Gracias a Ana Irma Rivera Lassén por el enlace. Me atrevo también a señalar que en mi trabajo Aproximaciones legales-feministas a las interrogantes políticas en torno a la lactancia materna hago acercamientos respecto al tema tratado por Jong. Pueden leerlo aquí.


La escritora Erica Jong reflexiona sobre la maternidad y cómo se ha convertido en una prisión para la mujer moderna

Por Erica Jong

A menos que haya vivido en otro planeta en los últimos 20 años, se habrá dado cuenta de que sufrimos una prolongada orgía de maternofilia. Las estrellas de cine embarazadas muestran orgullosas sus vientres y las coloridas revistas en las cajas registradoras de los supermercados no se cansan de describir la inagotable felicidad de los papás famosos. Tener y criar hijos ha pasado a convertirse en el máximo objetivo en la vida de las mujeres. ¿Qué importa que haya ahora mismo suficientes niños abandonados en el planeta para hacer que la reproducción sea innecesaria? Narcisistas de profesión como Angelina Jolie y Madonna quieren sus propias minirréplicas además de los niños africanos y asiáticos que coleccionan para promocionar su apertura de mente. En los reportajes fotográficos, no suelen aparecer las niñeras que las ayudan. Quieren vendernos la idea de que todo este tema de los bebés es indoloro, fácil y barato.

En Estados Unidos, la Biblia para educar a los niños es El Niño (Desde el nacimiento hasta los 3 años), de los doctores William y Martha Sears, que predica la educación basada en el "vínculo paternal": la madre lleva el bebé a cuestas, duerme con él y se ajusta a sus necesidades. Cómo hacer esto y a la vez ganarse el pan no se discute casi nunca. Simplemente, asumen que una es lo suficientemente acaudalada. Si hay otros cuidadores en el plan, son invisibles. Se supone que la madre y el padre pueden ocuparse de todo. Si a esto le añadimos los dictámenes de las prácticas ecológicas, o sea comidas caseras y pañales de tela, nos topamos con el nuevo ideal. Todo es poco para el bebé.

.También se asume que "madre" y "padre" son términos exclusivos, pese a que en otras culturas se aplican a una amplia gama de tíos, abuelos y otros adultos. El parentesco no es exclusivamente biológico. La cooperación en el cuidado de los niños es obviamente conveniente, pero algunos antropólogos creen que también cumple un propósito mayor: una multitud de cuidadores aumenta las capacidades cognitivas de bebés y niños pequeños. Cualquier familia donde haya padres, abuelos, niñeras y otros adultos involucrados comprende lo rápido que los niños se adaptan. Seguramente esto los prepare mejor para la vida que sólo verse las caras con sus padres estresados. Algunos de estos padres estresados ahora reconocen odiar al doctor Sears y su mujer, calificándolos como meros colonialistas condescendientes enamorados con la violencia noble.

Puede que en el futuro el concepto de "vínculo paternal" sea recordado como una curiosidad, pero hoy en día se da por hecho que podemos perfeccionar a nuestros hijos según cómo los criemos. Muy pocos se cuestionan la idea, y los padres se matan para esculpir hijos excepcionales. Se trata de una carrera altamente competitiva.

Así, no es un milagro que el libro de Elisabeth Badinter, El conflicto: La mujer y la madre, se haya convertido en un bestseller en Francia (pronto será publicado en todo el mundo). Badinter se atreve a poner en duda el vínculo paternal bajo el argumento de que esas expectativas supuestamente benignas victimizan a las mujeres mucho más de lo que lo hicieron jamás los hombres.

Las mujeres ya no sienten sólo que siempre deben estar ahí para sus hijos sino que también deben darles el pecho, preparar sus comidas y lavar sus pañales reciclables. Es una prisión para madres y representa un contragolpe a su libertad, al igual que los movimientos antiabortistas.

Cuando una madre famosa como la supermodelo Gisele Bündchen declara que todas las mujeres deberían estar obligadas a darles el pecho a sus criaturas, está repitiendo una propaganda de "padres verdes", tal vez de forma inconsciente. Las madres ya se sienten lo suficientemente culpables como para que encima les den más normas sobre cómo cuidar a sus hijos. A mí me encantaba dar el pecho. Mi hija lo odia. Las madres deben ser libres para elegir.

En realidad, nada es más maleable que la maternidad. Nos gusta pensar que ser madre es algo inmutable y decretado por la ley natural, pero de hecho ha provocado la aparición de prácticas tan disparatadas como los pagos con bebés y el infanticidio. La maternidad posesiva, casi patentada, que consideramos natural hoy en día habría sido una maldición en otros momentos históricos. Actualmente, la maternidad es una cuestión de glamour y, en ciertos círculos, los niños se han convertido en el accesorio de moda.

¿Acaso es incluso posible satisfacer las necesidades de padres e hijos a la vez? En las sociedades agrarias, cargar a su bebé podía ser la norma, pero la cultura corporativa de ahora apenas da margen para poder dedicar un cuarto a las madres que les dan el pecho a sus hijos. No hablemos siquiera de llevarlos al trabajo. Así que parece que se ha diseñado una nueva tortura para las madres: una serie de expectativas que las hace sentir incompetentes independientemente de la pasión con la que cuiden a sus bebés.

Trato de imaginarme cómo habría sido mi vida si hubiera seguido los consejos de la educación basada en el vínculo parental cuando era madre soltera y principal sostén de la familia. Tendría que haberme llevado a mi hija a mis conferencias, entrando y saliendo de aeropuertos, estudios de televisión y hoteles. Era imposible. Nuestros horarios no podían ser más divergentes. Así que recurrí a las niñeras, dejé a mi hija en casa y me sentí culpable por mi sentimiento imperfecto de apego.

Vivimos tiempos de retraimiento contra las políticas sociales progresistas, y las mujeres que hoy en día persiguen una vida política le deben más a Evita Perón que a Eleanor Roosevelt. Las "mamá oso" tipo Sarah Palin nunca reconocen las dificultades de tener y criar hijos. Tampoco admiten recibir ayuda. El bebé se ha convertido en la herramienta política del momento.

En el siglo XIX, la primera ola de feministas soñaba con cocinas y guarderías comunitarias. Cien años después, lo más cerca que hemos llegado a esas comodidades son las franquicias de comida rápida que engordan a nuestros hijos y las niñeras de familias menos favorecidas que nos ayudan a criar a nuestros niños mientras los suyos están en casa con los abuelos. Nuestras antepasadas estarían consternadas de ver lo poco que hemos transformado el mundo de la maternidad.

Ninguno de esos patrones de maternidad está grabado en nuestro ADN. Ser padres es distinto en diferentes partes del mundo. Nuestro mito cultural es que el cuidado del bebé es sumamente importante y eso ha llevado al concepto de "madre helicóptero", la agobiante supervisión de cada una de las experiencias y problemas del niño y que puede llegar a prolongarse hasta el momento en que se va de casa. También se ha traducido en la omnipresente ansiedad (de padres e hijos) y la profunda decepción que algunos padres sufren cuando sus hijos se vuelven menos manejables durante la adolescencia.

Renunciar a su vida por un hijo crea expectativas que están destinadas al fracaso cuando, de forma inevitable, el hijo quiere distanciarse. Además, estos cuidados hiperatentos tampoco ayudan a criar adultos independientes. Los niños que nunca tienen que resolver problemas por sí mismos llegan a creer que no son capaces de hacerlo.

En las oscilaciones del feminismo, las teorías sobre la crianza de los hijos han jugado un papel importante. Hasta que las mujeres sigan siendo el género más responsable de los niños, somos nosotras las que nos arriesgamos a perder más al aceptar la perspectiva de la "violencia noble" de la maternidad, con sus ideales de apego y naturalidad. Necesitamos librarnos de la culpa sobre nuestros hijos, no incrementarla. Necesitamos que alguien nos diga: "Háganlo lo mejor que puedan. No hay reglas".

Erica Jong es novelista, poeta y ensayista y sus 20 libros se han publicado en todo el mundo. "Miedo a volar" es su novela más conocida, con 20 millones de copias.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Fatal trato a mujeres lactantes

Andamos por Perú en felices gestiones feministas. Pronto les compartiré lo mucho que aprenderá en estos días fríos del Sur. Por ahora quiero copiarles la noticia de primera plana de Primera Hora, con la que se descubre el incumplimiento de varios patronos con las leyes relativas a la lactancia en el lugar de empleo. !!INTOLERABLE!!


Por las salas de lactancia
sábado, 4 de septiembre de 2010
Ivelisse Rivera Quiñones / Para Primera Hora
Hay temas que, aunque todos sabemos de lo que se trata -o al menos tenemos una idea de lo que son- no es hasta que nos tocan directamente que nos preocupamos por conocer las interioridades del mismo.

Eso me ocurrió con los cuartos de lactancia. Sabía que existían y ya. Conocía que el que me ofrece mi patrono es cómodo, limpio y privado.

No fue hasta que me tocó utilizar el del Cuartel General de la Policía, mientras me desempeñaba en mis funciones de periodista, que me preocupó lo que tienen, lo que no tienen y lo que establece la ley.

No pude evitar comparar el saloncito del periódico con el del cuartel. No me malentiendan, estoy clara en que no todos los cuartos serán como el de Primera Hora. Ahora, sí espero que todos ofrezcan unos elementos básicos que hagan la experiencia segura, privada y que no se ponga en riesgo el alimento del bebé y, por consiguiente, su salud.


La experiencia en el Cuartel General nos lanzó a una investigación. Visitamos seis instalaciones que cuentan con sala de lactancia para ver sus condiciones y si respetan el derecho de las madres lactantes de utilizarlos.

Un salón lúgubre

El cuarto de lactancia del Cuartel General parece que fue asignado solamente para cumplir con la Ley 155 de 2002, que obliga a las oficinas gubernamentales a tener un lugar destinado a estos fines.

La sala de lactancia, ubicada en el área de servicios médicos, es una antigua oficina, llena de archivos, con un viejo escritorio, un abanico de pedestal y hasta había un galón de pintura debajo del escritorio.

Como herramientas para garantizar la higiene, cuentan con un envase de hand sanitizer y un rollo de papel.

Sin acceso al cuarto

En la sala de emergencias del Centro Médico, la empleada de ASEM que me atendió no estaba segura de si había un salón de lactancia o no debido a la construcción que se realiza en el lugar.

Tras varios minutos de espera, y de discusión entre los guardias de seguridad para ver cuál de los dos me acompañaba, la empleada me indicó que entrara a la sala.

De camino nos encontramos con una enfermera que me comunicó que su supervisora, la señora Pastrana, le había dicho que el uso del salón era exclusivo para empleadas y pacientes.

Mi alegación de que estaba acompañando a un paciente cayó en oídos sordos.

Una sala práctica

Cuando hice el recorrido por el aeropuerto Luis Muñoz Marín, inicialmente pensé que nunca encontraría el lugar. Y es que en la Oficina de Ayuda al Viajero, la enfermería y hasta en el cuartel de la Policía, no sabían dónde estaba ubicado. Sin embargo, con una sola llamada la situación cambió.

No obstante, antes de que el retén del cuartel decidiera llamar a la Autoridad de los Puertos para verificar la localización, pareció que mi pregunta le hizo “gracia” a uno de los oficiales que estaba allí. Éste, al ver mi seriedad trató de “salvar la situación” diciendo que no sabía dónde era.

En mi recorrido hasta la terminal de American Airlines, donde ubica la sala, le pregunté a empleados de mantenimiento, de TSA y a varios maleteros y todos sabían dónde estaba. Esa respuesta positiva me sacó de la presunción errónea de que nadie sabía dónde está ubicado el lugar.

El cuarto está rotulado y, aunque no es vistoso, es muy práctico. Tiene todos los elementos necesarios para una extracción segura y hasta material de lectura educativo sobre la lactancia.

Carece de lavamanos

En el Registro Demográfico de la calle Quisqueya, en Hato Rey, el salón destinado para la lactancia está identificado y no tuve inconvenientes con los empleados para utilizarlo.

La salita tiene tres sillones y una butaca reclinable. También tiene una superficie que podría ser utilizada para cambiarle el pañal a un niño, como un asiento adicional, quizás para algún niño.

Está pintado de un color agradable y decorado con muñequitos.

Pero en lo que respecta a la higiene, lo único que califica como herramienta para la limpieza es un zafacón y unas bolsas plásticas para desechar pañales usados.

Al salir del cuarto, le pregunté a una empleada dónde podía lavar mis utensilios y me envío al baño que utilizan los visitantes.

El baño es clase aparte, el dispenser de jabón está roto. El jabón está sobre un lavamanos dentro de una botella plástica sin tapa. Los rollos de papel están colgados con alambre.

No hay ninguna superficie limpia donde se puedan colocar los utensilios en lo que se lavan.

“¿El salón de qué?”

En el Centro Judicial de San Juan, una empleada de la Secretaría de Relaciones de Familia y Menores se asombró con mi pregunta sobre dónde estaba ubicado el salón de lactancia.

Primero me dijo: “El salón de qué” y tras mi aclaración me soltó un “me cogiste”, como respuesta inmediata.
Cuando indagué si sabía quién me podía ayudar, se levantó de la silla y fue a preguntar. Regresó con una respuesta, “está en el quinto piso”. Efectivamente, está ubicado en el quinto piso, cerca de la enfermería. Es, de hecho, la enfermera la que tiene la llave para abrirlo.

Ella me preguntó: “¿Tú eres del público?” y acto seguido abrió la salita. Tras darme la instrucción de que no cerrara la puerta con seguro al salir, me dejó.

En éste la toma de electricidad es una extensión que cuelga desde el techo, tiene un sillón y literatura. También está adornado. Sobre una mesa hay un jabón, una crema de manos y unas toallitas húmedas. La puerta tiene un rótulo que lo identifica y te permite comunicar si está en uso o no.

En la segunda visita de Primera Hora, el cuarto ni siquiera tenía luz.

Lo que no falta es un registro que tienen que firmar todas las madres que lo utilizan.

Cabe destacar que la empleada a cargo del salón es muy amable.

Cuando encontramos el cuarto sin luz, ella se movilizó rápidamente para conseguirme otro espacio.

Lamentablemente, el sustituto fue otro salón también sin un lugar donde lavarme las manos. Éste, inclusive, tenía la pintura de las paredes escascarada.

Completo y agradable

Entrar al cuartito de lactancia de Plaza Las Américas es como entrar en la página de un cuento. La sala está pintada de amarillo con dibujos de flores y mariposas.

Tiene dos sillones, una mesita y un lavamanos con jabón y papel.

Al llegar al centro comercial, verifiqué en el directorio y pude localizar el salón identificado con el ícono de una madre con su niño en brazos en posición de lactancia.

Pasé por el área de información y la chica que me atendió me dio las instrucciones exactas para llegar.

En el camino le pregunté a un guardia de seguridad y éste también sabía de lo que le hablaba.

El salón tiene unas reglas de uso, en las que destaca que el tiempo máximo para utilizarlo debe ser 30 minutos para garantizarles el acceso a todas las madres necesitadas del lugar.

El salón se abre con llave desde afuera y son los guardias de seguridad los que permiten el acceso. Hay un intercom para llamar y solicitar que lo abran y un registro de las madres que lo utilizan.

jueves, 12 de agosto de 2010

Padre de niño que fue asesinado por su madre no haya respuestas sobre el incidente

...ella hasta lactaba al bebé.

Jueves, 12 de agosto de 2010
Sara M. Justicia Doll / Primera Hora

Yariel Rodríguez Resto, de 23 años, jamás pensó que los celos enfermizos de Coralys Campos Rodríguez, de 21, su pareja por los últimos dos años y madre de su hijo de un año, desembocaran en una tragedia. Pero la vida le probó lo contrario.

Esos celos, la agresividad y el comportamiento extraño del que hablaron no sólo él, sino familiares de la joven, fueron en el interior de ella como una bomba de tiempo que finalmente explotó y provocó el asesinato de dos pequeños.

La tragedia sucedió en la residencia que compartían en Saint Just, Trujillo Alto.

En la noche del martes para miércoles, después de que Coralys le peleara a Yariel porque éste iba a salir con un amigo, el joven se fue de la casa y se dirigió al cuartel de Trujillo Alto para notificar el estado en el que se encontraba Coralys. Pero, en cuestión de minutos, ella se armó de un cuchillo de cocina y apuñaló en el abdomen a su bebé de un año -Yeriel Rodríguez Campos- y a su nena de tres años Ilán Coral Monge Campos, producto de una relación con otro hombre. Ambos menores murieron por las heridas profundas que les hizo su madre y la cantidad de sangre que perdieron.

“Se me fue mi angelito y ella, la nena, que era como si fuera mía porque la crié desde que tenía un año. Actuó con desespero, algo malo se le metió al cuerpo”, dijo Yariel ayer como intentando buscar respuestas a la tragedia, sentado junto a su padre Iván Rodríguez en la Comandancia de Carolina, a donde fue ayer a testificar.

A todas luces, Coralys asesinó a sus hijos como una fiera y la forma en que lo hizo dejó una imagen macabra en la mente del sargento Héctor León, quien ha trabajado por 20 años en la División de Homicidios de Carolina dijo que nunca había visto algo así.

“Sentí mucha frustración y consternación, la verdad. El bebé tenía las vísceras por fuera”, dijo el veterano policía.

En su locura, Coralys sacó la gasolina de un trimmer e incendió el dormitorio de los menores. En ese lugar fue que las autoridades ocuparon el cuchillo de cocina, que fue el arma mortal.

Ayer, el agente Luis Sánchez investigaba informaciones que apuntaban a que entre la pareja había un cuadro de violencia doméstica.

De la conversación con Yariel salió a relucir que la vida en el seno familiar era de cambios drásticos de ánimo, lo que provocaba mucha tensión.

“El jueves y el viernes estuvimos bien. El sábado celebramos el cumpleaños del bebé, su primer año, y todo estuvo bien. Cuando amanecimos, ya todo estaba mal. Pero ella era una buena madre, amorosa con sus nenes, siempre los tenía limpios, tenía comida en la casa y hasta lactaba al bebé”, agregó Yariel.

Entre los halagos a estas virtudes de Coralys también se colaron palabras referentes a que en algún momento en su relación temió por su vida y abandonó el hogar. Había regresado no hacía mucho.
Demasiado tarde para actuar

El padre de Yariel, Iván Rodríguez, dijo a este diario que con frecuencia iba a la casa de la pareja a hacer trabajitos y que cuando regresaba a su hogar le decía a su esposa que “Coralys estaba rara, como agresiva”.

Detrás de la casa de la familia, vive la abuela materna de Coralys, Sylvia, quien también en un momento dijo que la joven necesitaba ayuda.

“Posiblemente, ella necesitaba ayuda emocional; a veces estaba bien seria, otras veces bien feliz, era como bipolar de un tiempo para acá”, dijo Rosa Rodríguez, hermana de Sylvia, quien no estaba en condiciones para hablar.

Cuando Sylvia sintió el humo saliendo de la casa de Coralys, bajó y se la encontró a ella “totalmente desorientada y fuera de sí”, narró Rosa. La familia de Coralys ayer lloraba con mucha angustia. Ilán ayer comenzaría su escuela preescolar, tenía su bulto, su lonchera y sus libretas compradas. “Estaba feliz de que iba para la escuela”, dijo Rosa con las manos llenas de tizne pues acababa de sacar ropita de los menores del cuarto aún con olor a humo del incendio. Coralys está estable y hoy se le radicarán cargos por asesinato y Ley de Armas.

miércoles, 2 de junio de 2010

Atisbo de respuestas

Una vez más me veo precisada a cuestionar algunos discursos, entiéndase palabras+ la ideología que las motiva, de algunas personas pro lactancia que me parece ponen en estado de vulnerabilidad a las mujeres madres de Puerto Rico.

Me sirve de trasfondo la lamentable y terrible noticia que sirve hoy de portada en Primera Hora.

Nos presenta hoy el periodico la terrible historia de una madre de 20 años, cuya hija de apenas 14 días de nacida falleció, atrapada entre los cuerpos de sus padres, cuando ambos se quedaran dormidos mientras la madre lactaba a la pequeña. Nos dice la noticia que la joven está desolada y que contestó las preguntas de la prensa estando medicada. El padre, un obrero de la construcción de 37 años, no pudo contestar a las preguntas por el gran dolor que siente. El brazo del Estado, por voz del agente que investigó el asunto, reacciona:

“Es una aparente negligencia de parte de la madre, en medio de un pequeño
descuido, ya que la bebé estaba llorando y la llevó a la cama para lactarla, y
es cuando aparentemente se quedan dormidos y muere por asfixia’

No me sorprende que aunque el Agente acepta que tanto la madre como el padre se quedaron dormidos, sólo habla de la supuesta negligencia de la madre. No me sorprende,porque en este país y en muchos otros las mujeres no hemos logrado trascender la línea divisoria entre nuestra capacidad natural para parir y nuestro deber social para criar ("child bearing" & "child caring"). Tampoco me sorprende, a mi pesar, que el "reportaje" que se encuentra justo al pasar la página: No es malo dormir con el bebé, en que la Dra. Ana Parilla intenta convencernos de
que lo mejor para los y las bebés es dormir en la cama con sus padres, y si no se puede con papá y mamá pues saquemos a papá del cuarto. Total.

Dice la Dra:

Luego de amamantar, la madre debe asegurarse de que el bebé esté acostado
hacia arriba o de lado para evitar el riesgo de sofocación y que no haya colchas
o frisas pesadas, mucho menos que le cubran el rostro al infante.
Para prevenir que el cansancio de los papás ponga en peligro la vida del bebé,
Parrilla recomienda que en esas primeras semanas la madre tome varias siestas
durante el día. “
Cuando bebé descansa, mamá descansa. No es ponerse a hacer las cosas de la casa. Atender un bebé es la tarea más difícil”, expresó.
Recomendó, además, buscar ayuda para las tareas domésticas y no
añadir más cansancio al agotamiento.
“Hay que descansar dentro de lo más
posible”, reiteró. Sugirió que si la madre se siente demasiado exhausta,
acuerde con su pareja dormir en otro cuarto hasta que el bebé pida el
pecho.
El colecho es, para la educadora en lactancia, la mejor manera en que
una madre puede amamantar porque le permite dar el pecho sin interrumpir
dramáticamente su sueño. Parrilla insistió en que no se ha demostrado que el
colecho es peligroso, por lo que no le parece justo recomendarles a los padres
que no lo hagan. Lo que sí es necesario es tomar precauciones.
“Si empezamos a decir que no y no les damos alternativas, lo va a seguir haciendo pero no va a ser un colecho seguro”, expuso la doctora

En un trabajo que está en vías de ser publicado me pregunto sobre las circunstancias particulares de las mujeres lactantes: ¿Trabajan fuera del hogar o sólo se dedican al trabajo doméstico? ¿Están casadas o solteras? ¿A qué clase socio-económica pertenecen? Veo en las palabras que cito de la Dra. Parilla cierto atisbo de respuestas. Madres Solteras, out! (hace referencia a la pareja) Madres pobres, out! (cómo es que se consigue ayuda en el hogar si no es pagando?) Madres trabajadoras? out! (no todas las mujeres trabajadoras somos empleadas con derecho a licencia de maternidad). Con razón, miles de mujeres terminan frustradas cuando no pueden cumplir con su meta de lactar. Al final, ¿qué queda? Mujeres con pareja, cuyas condiciones laborales y socioeconómicas le permiten lactar a sus bebés. Si es así, ya viene siendo hora que dejemos atrás discursos totalizantes sobre las posibilidades de las mujeres madres, cual si sólo existiera un solo tipo de mujer, un solo tipo de madre, un solo paradigma para medir las distintas maternidades. Viendo siendo hora de dejar atrás el binomio buena madre v. mala madre, e invertamos nuestros esfuerzos en construir una sociedad dónde la carga de criar a los y las nuevas ciudadanas no recaiga inequitativa e injustamente sobre los hombros de las mujeres que los paren.

viernes, 19 de marzo de 2010

Aproximaciones legales-feministas a las interrogantes políticas en torno a la lactancia materna

...tan susceptibles de cuestionamientos ideológicos se encuentran los entretejidos sociales que conducen a la objetivación de los senos como instrumentos sexuales como aquéllos que los construyen como instrumentos de alimentación...


Más sobre el tema hoy AQUI.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Madres que optan por la leche materna, pero no amamantar

[Mi agradecimiento a mi más fiel lectora Coqui por enviarme este link]

Mothers Who Opt for Breast Milk, Not Breast-Feeding

By Catherine Sharick

When Crystal Byrd's second child was born, the doctors urged her to place her baby to her breast. Byrd declined. She had already decided, months earlier, that she would not breast-feed. It was a lifestyle choice, says Byrd, 33, a stay-at-home mom in Cedar Creek Lake, Texas. "I'm a huge fan of breast milk, just not of nursing," she says.

Byrd says she tried breast-feeding her first child, who is now 12, and lasted nine weeks before giving up. "I just did not like it. I felt locked away. I was young and self-conscious, and everyone would leave the room when I breast-fed. I was lonely," Byrd says.

Her plan for Baby No. 2, born in 2003, was to pump milk and exclusively bottle-feed. The criticism came swiftly: lactation consultants warned that she would never be able to express enough milk. Doctors told her she would not bond with her baby. Her friends and family suggested that for all her trouble, she would be better off switching to formula. Byrd held firm.

By the time her baby daughter was 4 months old, Byrd had fed her exclusively with expressed breast milk and had stashed away enough milk in a deep freezer (she estimates she pumped an extra 3,500 oz.) to last until her child turned 1. After the birth of her third child, in 2009, she pumped for 8½ months, bottle-fed and, again, stored enough milk for a year. Byrd isn't the only mother choosing to breast-feed off the breast. Although there is no official tally of the number of women who pump exclusively, numerous conversations with mothers suggest that the practice is not uncommon and perhaps even growing. Their reasons for doing so are varied: some mothers say they dislike the feeling of a suckling baby. Others say it is painful or that the baby fails to latch on. Some want to avoid the uncomfortable possibility of having to breast-feed in public. For many, including Byrd, a key issue is time. "People think that since I am a stay-at-home mom, I should always have my baby attached to my breast," she says. "Well, sometimes I have other things to do." It takes her half the time to pump and bottle-feed as it would to breast-feed, because she can express milk from both breasts at the same time, rather than waiting for the baby to switch from one side to the other.

Pumping is a win-win proposition, say mothers: it gives them freedom while still ensuring their babies get that all-important breast milk. It can be scheduled around work and leisure. Women can drink alcohol, for instance, and "pump and dump," so they avoid giving their babies tainted milk. Further, pumping allows fathers and other caregivers equal time in feeding the baby.
Technology has helped fuel the trend. Medela, the Swiss breast-pump maker and industry leader, introduced its first electric-powered, vacuum-operated at-home breast pump in the U.S. in 1991. Five years later, the company launched the Pump in Style, a portable breast pump that comes in a fashionable bag that looks like a purse. Since then, Medela's sales of the item — not cheap at around $279 — have quadrupled. Pumping mothers can also purchase breast-milk storage bags, nipple shields and power adapters for the car so they can pump on the go. A hands-free pumping bra made by a company called Easy Expressions lets busy mothers pump while checking e-mail or even holding (if not feeding) their baby.

Wendy Williamson, a self-described type-A personality, breast-fed her son for only two days. She says the experience made her feel anxious and depressed because she couldn't tell how much milk he was drinking. She started pumping instead, and says it wasn't until she knew exactly how much her son was eating that she could relax and enjoy her new baby. Williamson continued to express milk for her son for more than a year, and donated 200 oz. to a local milk bank in Austin, Texas. "Some of us moms are a little neurotic, and the pump really works for us," Williamson says. "We can see what the baby eats, and it makes us feel so much better."

But lactation experts say mothers should allow themselves more than two days to adjust to breast-feeding. Often it takes much longer to overcome initial anxiety, discomfort or even pain, and researchers say the benefits of breast-feeding may be long-lasting. Studies have found, for instance, that breast-fed babies are more capable than bottle-fed infants at determining when they're full and that that difference may carry into childhood, with breast-fed children developing healthier eating behaviors, reducing their risk for obesity. Since breast-feeding mothers focus on the infant's cues for fullness and hunger, rather than on feeding schedules or ounce-notches on the bottle, they tend not to overfeed their children, studies suggest, which encourages both mother and child to tune in to internal cues for fullness.

And while doctors agree that breast-feeding is best for babies' health, other research indicates that it benefits mothers too. One large study, published in 2009 in the journal Obstetrics & Gynecology, found that women who never breast-fed were more likely than women who had to develop high blood pressure, diabetes, high cholesterol and heart disease years later, in menopause.

In an intriguing paper published in July in the journal Medical Hypotheses, Gordon Gallup, a professor of biopsychology at the University of Albany, posits another upside to sticking with the breast: a mother's decision not to breast-feed may unwittingly mimic child loss, evolutionarily speaking. Given that bottle-feeding technology did not exist for the last 99.9% of human evolutionary history, Gallup reasons, the likeliest reason a mother of yore would not have breast-fed is the death or loss of the child. He suggests that the consequences for the bottle-feeding modern-day mother could include an increased risk of postpartum depression and difficulty producing milk. [????????]

But pumping mothers may be protected, he says, since the pump simulates a baby's suck and stimulates the flow of milk. Still, since lactation has a lot to do with the mother's direct hormonal response to her child, for some women, Gallup says, pumps may not be as efficient as the real thing. "When you just have a relationship with a pump instead of with a baby, the milk supply can dwindle because the mother may not be secreting the hormone oxytocin that aids in a mother's milk letdown," he says. For those mothers, he suggests staying near their babies or looking at photos while expressing milk.

La Leche League, the world's most active breast-feeding support and advocacy group, insists that breast is best for mother and child. "We would encourage mothers to feed their babies from the breast to promote bonding," says Loretta McCallister, a spokeswoman for the organization. But she concedes that using expressed milk exclusively does not contradict La Leche League's core message: "Women who choose to pump are still providing breast milk for their babies, while doing what is best for their families," she says. "And that is much better than turning to formula."

That's about as much support as pumping mothers get, they say. When Byrd decided to stop breast-feeding her first child, she says doctors suggested formula as the only alternative and never once mentioned pumping. Private lactation consultants typically do not offer pumping as an alternative either, as their goal is to get the mother to breast-feed. Williamson was so frustrated by the lack of available information about pumping from her doctor and elsewhere that she created a website, Got Breast Pump!, in 2004, after having fed her second baby exclusively with expressed milk.

Williamson's site offers how-to's for scheduling pumping sessions and increasing milk supply and sells pumping-related products. In the past 10 years, online community boards for exclusively pumping mothers have popped up on iVillage.com and Yahoo!

That's why Melissa Brown, 31, a program coordinator who pumped milk for two children, first logged on to iVillage. "The iVillage board made me feel normal in what I was doing and gave me the confidence I needed to keep going and get on track," says Brown. In 2008, she became the community leader of iVillage's exclusively pumping board. She estimates that since then, she has helped hundreds of women get through the difficult early days of pumping.

Despite the general bias toward breast-feeding, mothers like Byrd say pumping was the only feeding option that made the first years of their newborns' lives manageable. "People need to understand that after breast-feeding from the breast and bottle-feeding with formula, there is a viable third option for feeding your infant — and that's exclusively pumping," Byrd says. "And all mothers should have a right to choose this option and receive the support and care they deserve from their doctors and families.

domingo, 28 de febrero de 2010

La responsabilidad criminal de la madre lactante

según Law & Order. ;)

No se pierdan los interrogatorios al padre del bebé muerto y a la consejera de lactancia.

lunes, 22 de febrero de 2010

Filósofa francesa ve ciertas campañas como retroceso para las mujeres

Y yo estoy 100%%%%%% de acuerdo. (Gracias, Myrta, por el enlace)

guardian.co.uk

French philosopher says feminism under threat from 'good motherhood'
Ecologists, breastfeeding advocates and behavioural specialists making women 'slave to their children', says Elisabeth Badinter

Elisabeth Badinter says French model of motherhood facing threat from 'dangerous' new brand of thought which seeks to keep women at home. Photograph: Sipa Press/Rex Features
To many, they are the wonder women of Europe: the Gallic mothers who juggle work and babies with an effortless cool and help keep France a beacon of fertility on an ever-greying continent.
But, according to one leading feminist, the French model of motherhood is facing an unprecedented threat from a "dangerous" new brand of thought which seeks to keep women at home and make them the slaves of their children.
Elisabeth Badinter, 65, a prominent author and philosopher, declared this week that France was at a turning point in its attitude towards female emancipation.
Thanks to a new coalition of ecologists, breastfeeding advocates and behavioural specialists, she argued, young women are facing increasing pressure to be perfect mothers who adhere to strict guidelines for how to care for their babies.
If this "regressive" movement takes hold, French feminism could be set back decades, she argued.
"The majority of French women [now] reconcile maternity with professional life. Many of them work full-time when they have a child. They are resisting the model of the perfect mother, but for how long?" Badinter said in an interview with Libération newspaper. "I get the impression that we may now be at a turning point."
Such views – in her new book, Conflict, Women and Mothers, published today – have seen Badinter plunged into the boiling cauldron that is contemporary French feminist thought.
Attacked by her critics as out of touch with the new generation she is ­attempting to salvage, Badinter has stuck to her guns. She says that the new image of the "ideal mother" – one who breastfeeds for six months, does not rush to return to full-time work, avoids painkillers in childbirth, rejects disposable nappies and occasionally lets her baby sleep in her bed – makes impossible demands on any woman who has a life outside of her child.
"'Good motherhood' imposes new duties that weigh heavily on those who do not keep to them. It contravenes the model we have worked for until now [and] which makes equality of the sexes impossible and women's freedom irrelevant. It is a step backwards," she said.
Cecilé Duflot, the 35-year-old mother of four children who leads the French Green party, reacted angrily to suggestions that feeding her children organic broccoli and washing nappies made her regressive.
"She is completely wrong … The examples she uses totally miss the point," Duflot said in a radio interview.
In support of Badinter, Sabine Salmon, president of the association Femmes Solidaires, said that during school visits over the past two years her employees had noticed more and more French schoolgirls expressing a desire to stay at home. "It's a very worrying indicator," she said.
Women in France, which has a fertility rate of 2.0 compared with Britain's 1.8 and Germany's 1.4, have, in recent decades, been discouraged from seeing maternity as their sole raison d'etre.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Por ahí viene el Bebé Glotón (!!!!)

Se dijo aquí primero. Y ahora el "Bebé Glotón" amenaza con aterrizar en Puerto Rico y ya las voces, algunas conocidas, otras ni tanto, están abriendo sus brazos a la muñeca porque, al fin y al cabo, "Ya es hora de que se vea como algo normal y que las niñas y niños aprendan que el rol de los pechos es producir leche para sus infantes" (Pionetti, Y.)

Según la nota que les reproduzco abajo, la crítica a la muñeca se ha centrado en que supuestamente "sexualiza" a las niñas. POR FAVOR. Si Carmen M. Trelles Hernández me hubiera preguntado a mí, la crítica hubiera sido otra. El problema con la muñeca no es que sexualiza a las niñas, el problema es que las hace pensarse "madres" y luego "madres lactantes". Y que eso se acepte así como si fuera la cosa más "natural" del mundo(en vez de una decisión, como otra más, dentro de un marco social y cultura en específico), lo que evidencia es que, en efecto, estamos echando hacia atrás, en vez de hacia adelante. Vean además a la psicologa que, de plano, dice que la muñeca no sexualiza a las niñas porque "la lactancia debe ser vista tanto por los niños como las niñas como algo natural". Me pregunto qué de "natural" hay en que una niña se eche encima unos pezones falsos disfrazados de margaritas, para pegarle los labios de un muñeco que la reclama a los llantos. Si, en serio, queremos combatir la hipersexualización de los senos de las mujeres... si EN SERIO queremos hacerlo, tendremos que hacerlo desde una perspectiva emancipatoria, que no pretenda sustituir una esclavitud por otra. Los senos de las mujeres son DE LAS MUJERES. Ni para sexo ni para alimentar, son para lo que ¡¡¡¡A ELLAS LES DE LA GANA QUE SEAN!!!!

Aquí el único sincero es el manufacturero de la muñeca, que felizmente nos dice que "buscaba algo innovador y vio que había una oportunidad en el área de la lactancia". Pues, claro que había una oportunidad. El Capital siempre encuentra oportunidades. Pero ¿quién lo contrarresta?

Una muñeca lactante
viernes, 11 de diciembre de 2009 Carmen M. Trelles Hernández / Para Primera Hora
Lloran, gatean y hasta les crece el pelo, definitivamente hay muñecas para todos los gustos. Ahora a la lista se suma el Bebé Glotón, la primera bebé lactante que busca reemplazar el tradicional biberón por un juego que simule la lactancia.
Bebé Glotón ha dado de qué hablar desde que se lanzó al mercado europeo. Ahora, con su debut en Estados Unidos el pasado mes de octubre -y se espera que en el nuevo año en la Isla- siguen las controversias.
Manufacturada por la casa de juguetes Berjuan, este juguete quiere llenar un vacío en el mercado. César Bernabeu, director comercial y de mercadeo de Berjuan, explica: “Buscábamos crear algo totalmente innovador y vimos que había una oportunidad en el área de la lactancia”. Cómo funciona
La muñeca incluye un bobo y un babero, con dos margaritas en el lugar en el que van los pechos de la niña para simular la lactancia.
La niña debe ponerse el babero sobre la ropa y la muñeca llora hasta que se la acerque. Entonces, al colocarla cerca de los sensores en las flores, moverá la boca como si estuviera mamando y luego se oyen los sonidos característicos de un bebé. Al separarlo, el bebé llora y entonces la niña debe sacarle los gases haciendo que ría y hasta que diga “mamá”.
Sobre el juguete, Bernabeu explica: “Durante el proceso de elaboración surgieron muchas ideas de cómo simular el acto de dar el pecho. Sin embargo tuvimos que apostar por algo atractivo, fácil y muy suave para evitar futuras polémicas”.

La controversia
El juguete está dirigido a niñas de tres a 10 años y, algunos, lo interpretan como un “acto de sexualización”.

Tras aparecer en el Today Show y postear el vídeo de demostración en YouTube, las críticas en Estados Unidos y el Reino Unido no se hicieron esperar. Los padres lo han descrito como algo “desagradable”, “inapropiado”, que ha retrocedido los movimientos feministas por 150 años.

El Daily News llevó a cabo un sondeo y sólo 9% de los participantes dijeron que no tendrían problemas con que sus hijos jugaran con el bebé lactante.

La Dra. Coralee Pérez Pedrogo, psicóloga clínica, explicó que los juguetes se evalúan según la etapa del desarrollo de los niños. “En la etapa de niñez temprana, de los tres a seis años, lo más apropiado es que los juegos vayan dirigidos al desarrollo de destrezas motoras y del lenguaje. Se espera que lleven a cabo juegos de imitación, que fomenten su imaginación y fantasía. Mientras que en la etapa de la niñez intermedia, entre los 6 y 12 años, deben realizar actividades menos supervisadas que les permitan ir ganando un mayor sentido de autonomía (...) Dentro de este contexto, no considero que esta muñeca sea un intento por sexualizar a las niñas desde temprana edad. La lactancia debe ser vista tanto por los niños como las niñas como algo natural”.

Incluso, Pérez Pedrogo explica que de verse como un intento por sexualizar, entonces deberían evaluarse todas las muñecas en el mercado.

Por su parte, la Dra. Yvette Piovanetti, pediatra y especialista en lactancia, fundadora del Proyecto Lacta, reiteró que los “bebés nacen para ser amamantados. Ya es hora de que se vea como algo normal y que las niñas y niños aprendan que el rol de los pechos es producir leche para sus infantes”.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Una de estas cosas NO es como la otra...

"En el Puerto Rico de hoy, asediado por la violencia, el maltrato de niños y la cultura del biberón, es necesario un libro como este."

-pediatra en su crítica positiva al libro La Guía Práctica para una lactancia exitosa de la Dra. Ana Parilla.

martes, 11 de agosto de 2009

El bebé glotón (¡¡¡¡¡!!!!!)

Video:


El 'Bebé glotón' levanta la polémica en EE.UU.

EUROPA PRESS |
NEUVA YORK

Publicado Miércoles, 12-08-09 a las 00:17

Se llama 'Bebé Glotón' y se trata de una nueva muñeca que imita la lactancia materna fabricada por la empresa de juguetes española Berjuan, que dentro de un par de meses empezará a comercializarse en Estados Unidos aunque no está exenta de polémica.
En una sociedad conocida por sus posiciones conservadoras en muchos aspectos, no han faltado los padres que consideran "inapropiado" este tipo de muñecas que, en su opinión, lo único que hace es "promover la sexualidad de las niñas".

"Honestamente, creo que es espantoso porque, seamos claros, amamantar es maravilloso y habría que alentarlo, pero es completamente apropiado permitir a nuestras niñas imitarlo", afirma una enfurecida lectora de un diario local.
Para otros, este tipo de juguetes nunca llegará a funcionar en el mercado estadounidense porque habrá mucha gente que transformará el acto de amamantar en algo sexual. "Dar el pecho es algo que sólo hacen los adultos y me daría asco ver a una niña con este juguete", añade otro lector.
Tampoco han faltado los comentarios a favor de una muñeca que también se empezará a comercializar en España y Reino Unido el próximo otoño a 44 euros. "Es una gran idea promover este tipo de lactancia porque es más sano para el bebé y además es gratis", asegura una lectora.
El muñeco de Berjuan, que cuenta con el aval de las asociaciones a favor de la lactancia, viene acompañado de una especie de sujetador con forma de flores que la niña tendrá que ponerse para que el 'Bebé Glotón' pueda alimentarse y más tarde hacerle eructar.

lunes, 13 de julio de 2009

Simone de Beauvoir y el acto de amamantar

Hay mujeres para quienes las alegrías del embarazo y la lactancias son tan intensas, que quieren repetirlas indefinidamente; tan pronto como destetan al bebé, se sienten frustradas […] [La mujer] [y]a no es un objeto sometido a un sujeto; tampoco es un sujeto angustiado por la libertad, sino esa realidad equívoca que se llama vida. Por fin, su cuerpo es de ella, puesto que es del hijo que le pertenece. La sociedad le reconoce su posesión y la reviste, además, de un carácter sagrado. El seno, que antes era un objeto erótico puede exhibirlo ahora, porque es fuente de vida, hasta el punto de que hay cuadros piadosos que nos muestran a la Virgen Madre descubriéndose el pecho para suplicar a su Hijo que salve a la Humanidad. Enajenada en su cuerpo y en su dignidad social, la madre tiene la sosegadora ilusión de sentirse un ser en sí misma, un valor perfectamente logrado.




Texto:
El Segundo Sexo, Simone de Beauvoir (1949)

Obra:

La Virgen de la Leche
L. Asenjo (1864)
Museo de Porta Coeli, San Germán

jueves, 9 de abril de 2009

Lactar o no lactar... ¿es esa la cuestión?

Hace muchos años que decididamente me he planteado la lactancia como una decisión personal de las madres, que tiene que ser vindicada- independientemente de que la mujer decida lactar o no- como parte integral del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo.

Desde esa premisa, me preocupan las campañas de los gobiernos para alentar a la lactancia, mediante un discurso de culpa y reprimenda para aquellas mujeres que deciden no lactar. Se olvidan los publicistas de tales gobiernos que muchas mujeres, aún cuando quisieran, se ven imposibilitadas de lactar por razones socioeconómicas y salubres. Así, dichas campañas sólo sirven para sembrar en la conciencia de esas mujeres sentimientos de culpa y remordimiento.

Como para muestra, un botón basta... les pongo aquí uno de los anuncios televisivos que el Gobierno de Bush difundió supuestamente a favor de la lactancia:



El contenido ideológico del anuncio es obvio. La mujer que no lacta pone en peligro de muerte a su hijo. "Los bebés nacen para ser lactados". Pura manipulación. Ni la madre no lactante pone en peligro de muerte a su bebé ni los bebés nacen para ser lactados. Ya cada día son más las mujeres que se cansan de la manipulación y, en consecuencia, se rebelan. Judith Warner, NYTimes.

Las feministas sabemos que la CIENCIA ha sido utilizada, históricamente, para coartar la libertad de las mujeres. En los 80's la CIENCIA enseñó a las madres que la fórmula era la mejor alternativa para alimentar a sus hijos e hijas (mi madre incluida). Ahora les enseña que nada es como la leche materna. Es intolerable que, en esta época, los estudios ciéntificos y aquéllos que los tergiversan tengan el efecto neto de lacerar los derechos de las madres a decidir sobre sus cuerpos. Esos derechos siempre deben ser protegidos.

Por supuesto, el asunto de la lactancia representa otra gran reto para las feministas. Nuestra hiperconciencia no debe ser interpretada ni utilizada para dejar desprotegidas a las cientos de mujeres que, día a día, deciden lactar a sus criaturas. Mientras defendemos el derecho de las madres a decidir si quieren o no quieren lactar, defenderemos también el derecho de las que así decidan actuar a tener un espacio digno en su ambiente laboral para obtener la leche de sus criaturas, sin que eso represente un retroceso en sus metas profesionales ni una excusa de sus patronos para maltratarlas o marginarlas. Eso es sin dejar de trabajar en contra de la demonización de las madres no lactantes.

Así, las feministas estaremos en todos los frentes. Como siempre.