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sábado, 26 de febrero de 2011

NY Times: The War on Women

¡Hay cosas que NO se pueden transar! Los democrátas no debieron negociar con nuestros derechos reproductivos para el plan de salud de la administración Obama. Ahora los republicanos están pretendiendo malograr décadas de trabajos para salvaguardar la salud de las mujeres. Acá, en Puerto Rico, nos veremos afectadas por estas medidas. ¿Qué haremos para contrarrestarlas?


Editorial


Republicans in the House of Representatives are mounting an assault on women’s health and freedom that would deny millions of women access to affordable contraception and life-saving cancer screenings and cut nutritional support for millions of newborn babies in struggling families. And this is just the beginning.

The budget bill pushed through the House last Saturday included the defunding of Planned Parenthood and myriad other cuts detrimental to women. It’s not likely to pass unchanged, but the urge to compromise may take a toll on these programs. And once the current skirmishing is over, House Republicans are likely to use any legislative vehicle at hand to continue the attack.

The egregious cuts in the House resolution include the elimination of support for Title X, the federal family planning program for low-income women that provides birth control, breast and cervical cancer screenings, and testing for H.I.V. and other sexually transmitted diseases. In the absence of Title X’s preventive care, some women would die. The Guttmacher Institute, a leading authority on reproductive health, says a rise in unintended pregnancies would result in some 400,000 more abortions a year.

An amendment offered by Representative Mike Pence, Republican of Indiana, would bar any financing of Planned Parenthood. A recent sting operation by an anti-abortion group uncovered an errant employee, who was promptly fired. That hardly warrants taking aim at an irreplaceable network of clinics, which uses no federal dollars in providing needed abortion care. It serves one in five American women at some point in her lifetime.

The House resolution would slash support for international family planning and reproductive health care. And it would reimpose the odious global “gag” rule, which forbids giving federal money to any group that even talks about abortions. That rule badly hampered family planning groups working abroad to prevent infant and maternal deaths before President Obama lifted it.

(Mr. Obama has tried to act responsibly. He has rescinded President George W. Bush’s wildly overreaching decision to grant new protections to health providers who not only will not perform abortions, but also will not offer emergency contraception to rape victims or fill routine prescriptions for contraceptives.)

In negotiations over the health care bill last year, Democrats agreed to a scheme intended to stop insurance companies from offering plans that cover abortions. Two bills in the Republican House would go even further in denying coverage to the 30 percent or so of women who have an abortion during child-bearing years.

One of the bills, offered by Representative Joe Pitts of Pennsylvania, has a provision that would allow hospitals receiving federal funds to refuse to terminate a pregnancy even when necessary to save a woman’s life.

Beyond the familiar terrain of abortion or even contraception, House Republicans would inflict harm on low-income women trying to have children or who are already mothers.

Their continuing resolution would cut by 10 percent the Special Supplemental Nutrition Program for Women, Infants and Children, better known as WIC, which serves 9.6 million low-income women, new mothers, and infants each month, and has been linked in studies to higher birth weight and lower infant mortality.

The G.O.P. bill also slices $50 million from the block grant supporting programs providing prenatal health care to 2.5 million low-income women and health care to 31 million children annually. President Obama’s budget plan for next year calls for a much more modest cut.

These are treacherous times for women’s reproductive rights and access to essential health care. House Republicans mistakenly believe they have a mandate to drastically scale back both even as abortion warfare is accelerating in the states. To stop them, President Obama’s firm leadership will be crucial. So will the rising voices of alarmed Americans.

jueves, 20 de enero de 2011

Sorry, populares, nosotras no pasaremos la página

Dos días intensos. Estuvimos enfocadas, monitoreando todo lo relativo al informe de la Comisión de Etica de la Cámara de Representantes y la triste actuación de delegación popular. 14 horas necesitaron los y las populares para decir apoyar a un representante acusado por violencia doméstica. ¡14 horas! Legisladores y legisladoras nos decepcionaron, demostraron que- a la hora de la verdad- son capaces de darnos la espalda a las mujeres y nuestras necesidades. El Movimiento Amplio de Mujeres emitió comunicado de prensa y en la mañana de ayer, varias compañeras nos dedicamos a hacer llamadas a algunas legisladoras y legisladores que entendíamos podían hacer la diferencia y garantizar la expulsión del representante Farinacci. Hicimos claro que de no votar por su expulsión estarían aliándose con un agresor y eso garantizaría que nosotras le haríamos campaña en contra. Finalmente, el representante optó por renunciar al percatarse que, en efecto, habían los votos para su expulsión.

Con la renuncia, pretenden ahora las y los políticos populares que pasemos la página. Me los imagino suspirando, con alivio, por no haber tenido que ejecutar la bajeza que habían prometido y, por ello, enfrentar el rechazo de una población que nunca les hubiera aplaudido tanta politiquería y cobardía. Algunos, como Jaime Perelló, salieron del caucus fanfarroneando que su voto a favor de su compañero no hubiera cambiado. Debe ser porque a él no le impacta la imagen mental de tener como compañero a un hombre que amenaza y golpea mujeres. Otros, como Luis Vega, se escudan acomodaticiamente detrás de un lenguaje trilladamente legalista para justificar los supuestos llamados de conciencia, que le decían que un hombre que amenaza de muerte a una mujer y a su familia no debe ser expulsado de un cuerpo político que se supone vele por los mejores intereses de sus representadas y representados. ¡Vaya conciencia! O ¿qué tal Brenda López que nos recordaba, a cada oportunidad, que ella es solidaria con las mujeres maltratadas pero que los testimonios jurados de 3 personas sobre una amenaza que sólo fue refutada por el testimonio del agresor acusado NO le valía credibilidad? O sea, ella es solidaria con las mujeres maltratadas hasta que le toca creerle a una. ¡Chévere! Y ni hablar de las palabras de Silvia Corujo ya reseñadas anteriormente aquí.

Que sepan todos esos legisladores y legisladoras que se desnudaron por completo; que ya sabemos que ellos y ellas anteponen sus intereses politiqueros a los intereses de las mujeres de Puerto Rico; que no podemos contar con ellos y ellas en momentos de crisis, porque nos fallaron esta vez y nos pueden volver a fallar en cualquier otro momento. Sabemos todo eso.... y no olvidaremos.

Por lo pronto, dejo por aquí los siguientes documentos:

Informe de la Comisión de Etica de la Cámara de Representantes

Reportaje de PR Daily Sun sobre declaración jurada de chofer que corrobora alegaciones de la esposa de Farinacci

Comunicado de Prensa del Movimiento Amplio de Mujeres emitido luego de la renuncia


Y, por último, les dejo aquí el editorial de El Nuevo Día de hoy.



VÍA PARA SANEAR LA LEGISLATURA
La renuncia de Luis Farinacci a su escaño en la Cámara de Representantes, que en cualquier caso se disponía a expulsarlo, debería dar pie a un escrutinio serio de las calificaciones de los candidatos que figurarán en las planchas de los partidos, los cuales ejercen hoy día en primarias el control sobre los electores del corazón del rollo.

La renuncia de Luis Farinacci a su escaño en la Cámara de Representantes, que en cualquier caso se disponía a expulsarlo, debería dar pie a un escrutinio serio de las calificaciones de los candidatos que figurarán en las planchas de los partidos, los cuales ejercen hoy día en primarias el control sobre los electores del corazón del rollo.
Al fin y al cabo, mientras tengamos que vivir con la partidocracia, los partidos tienen que servir de cedazo inicial de la competencia de los candidatos. Es imprescindible, asimismo, que hagamos un ejercicio colectivo de autocrítica para asumir las razones por las que no acabamos de tomar en serio el tema de la violencia doméstica y que hagamos propósito de enmienda.

El 10 de diciembre, el País presenció la salida forzada de otro legislador, el novoprogresista Iván Rodríguez Traverzo, expulsado de la Cámara por denuncias de soborno. Como Farinacci, Rodríguez Traverzo primero renunció bajo presión, pero luego utilizó el mecanismo de los 15 días para arrepentirse y retiró su dimisión, lo que entonces abrió la puerta para su expulsión. Farinacci dijo, al anunciar su renuncia, que no la retiraría, lo que no garantiza que no lo hará porque, incluso según sus correligionarios populares, ha mentido en varias instancias a lo largo del proceso político y judicial al que ha tenido que enfrentarse desde que su esposa, Liza Yahaira Rivera, le imputó haber incurrido en violencia doméstica durante 12 años de matrimonio.

Tras esta renuncia al escaño por adición que ocupaba por un precinto de Ponce, Farinacci aún tendrá pendiente el proceso judicial. Sería bueno que los legisladores populares que lo apoyaron, y el País completo, sigan de cerca ese juicio, porque seguramente nos permitirá comprender mejor el espectro de la violencia de género.

Evitaremos así tener que escuchar a la representante popular Sylvia Corujo poniendo en duda la denuncia de la señora Rivera porque supuestamente “ninguna mujer aguanta” tantos años de maltrato. Como planteó Verónica Rivera Torres, una de las portavoces del Movimiento Amplio de Mujeres, manifestaciones como ésta “denotan un craso desconocimiento de las complejidades psicológicas y emocionales que sufren las víctimas de violencia machista”.

Pero el País tiene otra asignación pendiente y es tomar conciencia del daño colectivo que provocan los partidos políticos al imponer, o aceptar que compitan en primarias, candidatos como Farinacci y Rodríguez Traverzo para la Cámara, o como Héctor Martínez para el Senado.

Es cierto que Farinacci no fue elegido en los comicios del 2008 y que entró como representante por adición, un mecanismo constitucional que provee representación a las minorías cuando el partido de mayoría obtiene control absoluto de un cuerpo legislativo. Pero también es cierto que los electores populares que acudieron a las primarias lo pusieron en la papeleta a pesar de que, según conocedores de la política ponceña, tenía una conducta poco ejemplar y era propenso a lanzar amenazas.

A través de este proceso, su esposa denunció que la amenazó de muerte en una llamada telefónica en julio de 2010, de la que los padres de la mujer declararon ser testigos.

Sin dudas, estos episodios de acusaciones e imputaciones de corrupción, perjurio y violencia doméstica que han protagonizado en este cuatrienio el senador Héctor Martínez y los hoy ex representantes Rodríguez Traverzo y Farinacci retratan una traición al servicio público. También revelan los estragos de los que el elector puede ser corresponsable por su falta de rigor en la selección de candidatos.

Por consiguiente, usando los mecanismos que provee la democracia, hay que emprender de forma decidida el adecentamiento de nuestra Asamblea Legislativa.