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miércoles, 21 de diciembre de 2011

La revolución será feminista o NO será

Las mujeres egipcias marchan contra los abusos de las fuerzas de seguridad

Mujeres egipcias participan en la manifestación convocada para pedir que se respeten sus derechos, hoy en El Cairo / MOHAMED OMAR (EFE)

“Libertad, libertad, libertad!”. Las voces femeninas se han alzado hoy sobre las de los hombres y acompañadas por ellos en un grito que resuena contra los muros de hormigón que aíslan Tahrir, y la voz de los manifestantes, del Parlamento, el ministerio del Interior y los oídos de los soldados que aguardan pertrechados detrás. Ya son al menos 14 los muertos (muchos por disparos en la cabeza y el pecho) y más de 500 los heridos en las últimas cinco jornadas de enfrentamientos. Los militares, ayudados ahora por la policía, esperan a que caiga la noche para empezar a intercambiar con los manifestantes piedras y bombas incendiarias. Los últimos tres días, han intentado romper la sentada que día y noche sigue en la plaza Tahrir poco antes del amanecer. Después, vuelven a sus barricadas. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas ha manifestado en una nota publicada en Facebook que lamenta "profundamente" los ataques contra las mujeres y ha instado a "todos" a rechazar la violencia para encontrar a los "matones" que quieren dañar a la revolución.

Sin embargo eso no ha amedrentado al millar de mujeres que han marchado hoy hasta el último muro de hormigón levantado por los soldados egipcios que reprimen su protesta contra el gobierno militar. El pasado viernes la imagen de una mujer velada a la que se había golpeado brutalmente y arrancado la ropa ocupó las portadas de los medios de todo el mundo. Hoy esa imagen, impresa en un cartel y con la leyenda “Un Egipto sin dignidad es un Egipto sin vida”, presidía la marcha de mujeres. “Ella es sólo un símbolo de lo que lo militares hacen con los manifestantes y con las mujeres que acudimos a protestar, especialmente”, señala Dina, una piloto en paro que ha pasado el último mes acampando frente al Parlamento, hasta que la desalojaron “a golpes”. “Me han insultado, me han dicho que me iban a violar y que si quería salvar la vida era mejor que me fuera casa”, explica esta mujer de 27 años. “Que nosotras estemos aquí desmonta su intento de hacer creer a la gente que los que hay aquí son asesinos pagados por extranjeros, por eso quieren humillarnos”.

También la Secretaria de Estado estadounidense, cuyo Gobierno daba ayer un toque de atención a la Junta militar que gobierna Egipto condenando la violencia, se ha referido a la citada imagen: “Esta degradación sistemática de las mujeres egipcias deshonra la revolución, avergüenza al Estado y su uniforme y no es digna de un gran pueblo”, ha señalado hoy la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en un discurso en la Universidad de Georgetown, en Washington.

Aumentan las agresiones

“Las mujeres hemos sido parte de esta revolución desde el 25 de enero”, argumenta Sheriin, una especialista en desarrollo de cuestiones de género e igualdad, mientras trata de hacerse oír entre los gritos de las mujeres que gritan junto a ella. “Estar aquí es un gran paso. Debemos aprovechar cada oportunidad que tengamos para recordar que somos fuertes, que somos iguales y que no tenemos miedo”. El 83% de las egipcias y el 98% de las extranjeras que residen en Egipto sufren a diario algún tipo de acoso sexual. “Ella es el símbolo de esa represión que sufrimos a diario”, apunta.

Desde el inicio de la última ola de protestas hace casi un mes, los casos de agresiones a mujeres manifestantes se han repetido por parte de la policía militar que ya las golpeaba o pisoteaba como al resto de participantes en las protestas. La bloguera y periodista Mona Eltahawy narró en la red social Twitter su agresión poco después de pasar 12 horas retenida en el ministerio del Interior: “Me rodearon 5 ó 6, me tocaron y pellizcaron los pechos y me agarraron los genitales. Perdí la cuenta de cuantas manos intentaron meterse en mis pantalones”. Esa violencia sexual es una práctica de tortura que se emplea tanto contra hombres como mujeres en Egipto, según ha constatado el Centro Nadeem para la Tortura, pero parece que ahora también ha llegado a las calles.

“Golpeadme, desnudadme, pero no veréis el miedo en mis ojos”, grita junto a Sheriin una mujer madura con su hijo adolescente al lado. Más allá, un par de adolescentes con los libros bajo el brazo alzan el puño y exclaman: “Las egipcias hemos hablado, el mariscal [Tantaui] está bajo nuestro zapato”. “Debemos luchar para conseguir nuestros derechos. No venimos como acompañantes, sino a dar nuestras vidas igual que ellos”, clama Dina.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Justicia federal encuentra "evidencia de intención discriminatoria" de la Policía contra las mujeres

Hoy amanecimos con el informe que la División de Derechos Civiles del Dept. de Justicia federal publicara a raíz de su investigación de las prácticas ilegales de la Policía de Puerto Rico. El informe está plagado de atrocidades que no nos toman por sorpresa pero nos atormentan igual. Sobre el apremiante asunto de la violencia doméstica y las agresiones sexuales contra las mujeres, el informe reseña un cuadro terrible y además concluye que en la Policía de Puerto Rico se discrimina contra las mujeres en nuestro país. Aquí les copio la parte al respecto, que se encuentra en la página 62 del Informe. Pueden leer el informe completo AQUI.


Falta de la PPR en Atender Incidentes de Violencia Domestica y Abuso Sexual


Basado en nuestra investigación, tenemeos serias preocupaciones de que la PPR no responde adecuadamente a la agresión sexual en Puerto Rico y no hace suficiente para prevenir y combatir la violencia doméstica cometida por los agentes de la PPR. A pesar de que actualmente no tenemos evidencia suficiente para constatar que la PPR le niega sistemáticamente los servicios adecuados de vigilancia a las mujeres, creemos que hay suficientes indicios de un problema que requiere los esfuerzos de reforma inmediata y sostenida.

Como cuestión inicial, estamos preocupados porque la PPR sub registra agresiones sexuales. Sorprendentemente, Puerto Rico ha reportado históricamente menos violaciones sexuales por fuerza, que asesinatos. Como se ilustra a continuación, el número de violaciones por fuerza reportadas por la PPR ha disminuido drásticamente en los últimos 10 años, de 228 a 39, mientras que los asesinatos han registrado un fuerte aumento recientemente. Puerto Rico se destaca en estas estadísticas, con prácticamente todas las demás jurisdicciones reportando
muchas más violaciones por la fuerza que asesinatos. A nivel local, sólo una pequeña fracción de las ciudades con poblaciones de 100,000 o más reportaron un número significativamente más alto de asesinatos que violaciones. Estas ciudades incluyen a Nueva Orleans y Baltimore, cuyas cifras han sido cuestionadas o desacreditadas.

Serias preocupaciones también se han hecho públicas respecto a la fiabilidad de las prácticas de la PPR sobre la denuncia de delitos y la integridad de las estadísticas de crímenes. Es imperativo que Puerto Rico tome medidas para investigar las denuncias de que supervisores presionan a otros agentes para manipular las estadísticas del crimen, y remediar los problemas identificados con prontitud y transparencia. Puerto Rico también debe garantizar que los crímenes violentos y agresiones sexuales son reportados, reportados con precisión, y que las víctimas reciban apoyo y servicios necesarios.

Una agencia de orden público que sistemáticamente no se ocupa de las necesidades de las comunidades discretas y reconocidas viola la Decimocuarta Enmienda. "[L]a Decimocuarta Enmienda no sólo prohíbe la fabricación o la aplicación de las leyes que restrinja los privilegios de los ciudadanos, pero prohíbe a los estados negar a todas las personas bajo su jurisdicción la igual protección de las leyes. Negar incluye la falta de acción, así como la acción, y negar la igual protección de las leyes incluye la omisión de proteger." Bell v. Maryland, 378 U.S. 226, 311 (1964) (Goldberg, J. concurrente);. Véase también Deschaney v. Winnebago County Dep't of Soc. Servs., 489 U.S. 189, 197, n.3 (los estados no pueden "negar de forma selectiva sus servicios de protección" a ciertos grupos protegidos, sin violar la cláusula de igual protección). La Ley de Calles Seguras, que prohíbe explícitamente la discriminación por razón de sexo, del mismo modo protege a las mujeres de tratamiento discriminatorio.

Para prevalecer en una demanda de igual protección basada en alegada denegación selectiva de protección, “los demandantes deben presentar pruebas competentes de ‘discriminación intencional.’" Hayden v. Grayson, 134 F. 3d 449, 453 (1st Cir. 1998) (citando Washington v. Davis, 426 U.S. 229, 243-44 (1976)). Un demandante debe demostrar que "' el que toma las decisiones. . . seleccionó o reafirmó un curso de acción al menos en parte ‘debido a’ no sólo ‘a pesar de [,] 'sus efectos negativos en un grupo identificable.’" Soto v. Flores, 103 F.3d 1056, 1067 (1st Cir. 1997) (citando a Pers.Adm'r v. Feeney, 442 U.S. 256, 279 (1979)) (aplicación de la norma en el contexto del trato alegadamente discriminatorio de las denuncias de violencia doméstica contra las mujeres). En Soto, el Primer Circuito federal sostuvo que la evidencia presentada era insuficiente para establecer que la discriminación contra la mujer era un factor de motivación detrás de la alegada política de la PPR o la costumbre de ofrecer menos protección a las mujeres víctimas de violencia doméstica, según sea necesario para establecer una violación de igual protección.

El fracaso de la PPR por muchos años de no abordar eficazmente la violencia doméstica y violación en Puerto Rico es clara y, en conjunto con sus deficiencias institucionales, puede llegar al nivel de un patrón y práctica de violaciones de la Decimocuarta Enmienda y la Ley de Seguridad de Calles. De las mujeres asesinadas por sus parejas entre 1991 y 1999, sólo el 17 por ciento tenían órdenes de protección, 2 por ciento tenían órdenes de arrestos en contra de sus agresores, y 4 por ciento tenían órdenes de protección vencidas. 64 Estas estadísticas sugieren que la PPR no está haciendo lo suficiente para asegurarse de que las mujeres que viven bajo la amenaza de la violencia doméstica tomen provecho de los recursos legales a su disposición. En el 2006, la PPR informó que durante el año se cometieron 23 asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, colocando a Puerto Rico en el primer lugar de una lista internacional comparando el número de mujeres asesinadas en cada país / territorio por sus parejas por cada millón de mujeres mayores de catorce años. 65 Los datos recientes sugieren que el 2006 no fue una excepción - en 2008, 26 mujeres fueron asesinadas por sus parejas.

El fallo de la PPR en confrontar la comisión de violencia doméstica por agentes del orden público revela una falta de atención a la crisis de Puerto Rico en el caso de delitos de violencia domestica y puede considerarse como evidencia de una intención discriminatoria. Como se expuso anteriormente, la PPR ha fracasado repetidamente en dar medidas disciplinarias adecuadas contra agentes acusados de violencia doméstica. Debido a la ineficiencia de los sistemas de supervisión, la PPR ha permitido que agentes acusados de delitos graves continúen en servicio activo. En conjunto con las estadísticas mencionadas anteriormente, este tipo de control institucional pone en evidencia una falta de voluntad para hacer frente a un problema muy serio en Puerto Rico que puede elevarse al nivel de una violación constitucional.

viernes, 2 de julio de 2010

Las mujeres nos llevamos la peor parte


Nelly Camille López Gutiérrez, Estudiante de Ingeniería, UPR Mayaguez. Perdió el conocimiento por 10 minutos a causa de los golpes recibidos. [Foto de Teresa Canino/Primera Hora]

Relato de Gabriela, estudiante de la UPR Derecho

Gabriela Camacho relata cómo los policías le cayeron a palos en el Capitolio
viernes, 2 de julio de 2010
Rosita Marrero / Primera Hora

Parecen cuentos de horror, pero son relatos reales de lo que les ocurrió a los cientos de estudiantes y manifestantes que querían hacer valer su derecho a presenciar la labor de nuestros legisladores en la última sesión del año fiscal en momentos en que se discutían importantes y sensitivas medidas cuya aprobación serían de impacto para todos.

"Me dieron bien duro. Después de la bola de gases, yo estaba frente al Capitolio. Veo a todo el mundo replegándose y corro a sacar gente. Había mucha gente que no podía respirar por el gas pimienta y el lacrimógeno, porque era una nube, y yo estaba respirando, dentro de lo que podía", relató Gabriela Camacho, estudiante de la Escuela Derecho.

Al momento de esta entrevista, Grabiela estaba literalmente "molida" por la tunda de macanazos que recibió de forma brutal por parte de cerca de 15 a 20 policías de la Fuerza de Choque que se le abalanzaron encima.

"Fui a asistir a algunos compañeros que veía que seguían llegando quemados por el gas pimienta, que no podían ver e incluso uno de los periodistas, José Esteves. Voy y busco una solución Seattle, una mezcla de agua y jabón para neutralizar el pepper spray", dijo.

"Estoy tratando de identificar a mis compañeros y después que se repliega todo el mundo, llegaba como un escuadrón de la Fuerza de Choque frente al Capitolio. Empiezan a llegar compañeros para tratar de hacer una línea frente a ellos. Veo una muchacha que está sentada frente a ellos. No puede ver por el pepper spray, la trato de convencer de que se vaya donde están echando agua y ayudando a la gente y mientras estoy hablando con ella, que la logro parar, miro hacia el frente y todo ese escuadrón de la fuerza de choque vino hacia mí", continuó.

"Me entraron a macanazos. Me resbalé. Caí al piso y lo próximo que sé es que tengo como 15, 20 ó 25 miembros de la Fuerza de Choque encima de mí. Mi cámara salió volando. La veo entre las botas de ellos. Estoy tratando de pararme, diciéndoles que me dejen parar para irme, porque lo que me están diciendo es que me vaya, pero no me dejan ir y me pongo en posición fetal. Me tapo la cara y por eso, la mayoría de los golpes fueron en las piernas y en la cadera", relata.

"En medio del revolú de guardias, un compañero trata de salvarme. Se me tira encima a taparme, para que los golpes le den a él, hasta que yo logro arrastrarme y salir y ese hombre que me salvó la vida, ¿sabes quién es? Sí. Roberto Thomas", indicó refiriéndose a uno de los estudiantes a cargo de Radio Huelga.

"Me halan unos compañeros. Me logro parar. Estoy aturdida por lo que acaba de pasar, cuando veo a la Policía Montada que viene hacia nosotros. Corrimos. Yo casi no puedo correr por los gases lacrimógenos y los golpes, y así seguimos corriendo hasta llega a la Plaza Colón. Los compañeros me gritan: ‘Corre. Corre’. Yo casi no puedo correr. Tenía dos amigos ayudándome, porque no podía. Cuando corríamos, huyendo, nos gritábamos para decir dónde nos íbamos a encontrar. Yo lo que hacía era mirar dónde meterme y lo único que había eran uvas playeras. Pensé en meterme debajo de un carro, pero no había nada", recordó.

Se encontraban en la Plaza Colón, relata Gabriela, y de momento ven que llega un escuadrón de la Fuerza de Choque.

"Se ponen las máscaras que usan cuando van a lanzar gases lacrimógenos. Nos mantuvimos tranquilos. Hicimos un pequeño piquete en la plaza. Había mediadores del Colegio Abogados que hablaron con ellos, porque estábamos en una plaza. ¡Era el colmo que nos sacaran de una plaza! Eventualmente la Fuerza de Choque se fue. Llegó el doctor Eduardo Ibarra y fue evaluando a todos los que estábamos golpeados, verificando los pulmones que no estuvieran muy afectados por los gases. Nos explicó las medidas a tomar. Fui llamando a los compañeros que fueron golpeados para que el médico los viera", indicó.

Grabiela, quien está llena de moretones, apenas se podía levantar ayer, por el dolor que le provocaron los golpes.


Relato de Rachel, estudiante de Trabajo Social