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lunes, 25 de noviembre de 2013

El doble asesinato de Ivonne


 “Ella seguía usando las cosas pero no quiso cumplir con su parte, así tú lo ves.”“Ella usaba la droga, usaba el dinero y después no te correspondía.”
Palabras del periodista Luis Guardiola en su entrevista al asesino confeso de Ivonne Negrón Cintrón

A una semana del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, cientos de personas nos movilizamos, tanto en la calle como en las redes sociales, para hallar a Ivonne Negrón Cintrón.  La situación me recordó que hace un año estábamos en las mismas por el joven José Enrique Gómez Saladín.  Al igual que en el caso de José Enrique, la búsqueda me tocaba cerca.  José era un ser querido de una amiga e Ivonne era la hermana de una amiga y compañera del movimiento de mujeres.

Temprano en la mañana del lunes llegó la triste y horrible noticia, comunicada por la propia hermana de Ivonne.  Los detalles, macabros y dolorosos, llegaron después. Ivonne, de desaparecida pasó a ser la víctima más reciente de la ola machista que arropa a Puerto Rico. La frustración no fue poca. He crecido dentro del activismo feminista muy cerca de la mano de Leila, hermana de la víctima; guerrera incansable por la justicia, musa desnuda, activista multada por pintar un mural, ahora coordinadora de vivienda transitoria en Proyecto Matria y una de las compañeras que más admiro en el mundo.

Pudiera utlizar este espacio, como hice cuando el asesinato de José Enrique, para buscar consuelo en usted que me lee; para invitarle a la reflexión; o para invitarle a que no deje de caminar la ruta de los derechos humanos.Sin embargo, esta vez quiero hablar sobre la necesidad de agarrar el toro por los cuernos en cuanto a la cobertura mediática que nuestros principales medios de prensa realizan sobre el fenómeno criminal y, específicamente, los crímenes de odio y género. Ya en otra ocasión lamenté que se refirieran a mi vecino, también asesinado, como un mero sujeto, pues esos clichés periodísticos no se justifican cuando sabemos el nombre y el apellido de la víctima.

Ha llegado la hora de que nos unamos para exigirle a los medios que inviertan recursos y esfuerzos para adiestrar a todos sus empleados y empleadas, en especial a los que van al aire,  sobre la manera correcta de trabajar la violencia en el país. Es injustificable  que por obtener una primicia se explote lo peor de una persona, sus prejuicios y odios, como hizo desafortunadamente Luis Guardiola en su entrevista del asesino confeso de Ivonne. Tampoco se justifica darle trato de “estrella de la hora” a un hombre que evidentemente se sintió y se siente validado para cometer un asesinato porque una mujer no se quiso acostar con él, cual si fuera su propiedad; cual si fuera una cosa sobre la cual podía ejercer el poder desnudo de la violencia. Mucho menos se justifica que el periodista le ponga palabras en su boca; le termine las frases; le regale el “pie forzao” para botar su odio. Más que un periodista, parecía un abogado interrogando a su propio cliente. El valor “noticioso” de dicho intercambio es cuestionable. Después de que se silencia para siempre a un ser humano, lo fácil es hablar por él; arrastrar su reputación; lastimar a sus seres amados, sólo para que la sociedad vea a sus muertos en su peor luz. No veo otro valor noticioso en tal situación que no sea que nos resta mucho trabajo por realizar para sembrar semillas se sensibilidad y solidaridad. De hecho, me consta que cada cierto tiempo colectivos que trabajan desde la perspectiva de género realizan talleres para periodistas. Pero los recursos son limitados. Así como los patronos en Puerto Rico están obligados a asumir una política en contra del discrimen, es imperativo que la asuman la perspectiva de género en sus trabajos. El llamado cuarto poder también tiene responsabilidades con el país, que van más allá de proveer información.

Nadie niega que la vida es compleja. Nadie niega que todas y todos podemos estar, en determinados momentos, en situaciones de vulnerabilidad. Precisamente por eso, los colectivos de derechos humanos reiteramos una y otra vez que no existen víctimas culpables y tampoco víctimas inocentes. Nadie tiene derecho a arrebatarle la vida a otra. El odiante siempre encontrará razones para su odio.[1] Pero queda en nosotros y nosotras, las personas que respetamos los derechos humanos,  contribuir a contener ese odio. No existe excusa válida para prestarle un micrófono a un asesino confeso para que “asesine” a su víctima nuevamente.  

En otros países, existen medios que tienen códigos autorregulatorios; existe también un manual de géneros para periodistas con recomendaciones básicas para el ejercicio del periodismo con enfoque de género, que Proyecto Matria circuló entre los medios la semana pasada.  Me pregunto: ¿quiénes lo habrán leído?

Reconozco que existen medios y, sobre todo, periodistas sensibles, que se preocupan por educarse sobre el tema. Destaco  la cobertura que de la tragedia realizaron Waldo Covas y Manuel Ernesto Rivera para Noticel,  Zugey Lamela de Univisión, y Arys Rodríguez Andino de Primera Hora. En todos esos casos se preocuparon por informar de manera respetuosa y desde los ojos de quien ya no podía defenderse. Sin embargo, hace falta mucho más, pues esto es un asunto medular de nuestra vida como sociedad que no puede depender de que el jefe de noticia le asigne la historia al periodista que sabría como trabajarla mejor.  Esto debe ser un compromiso institucional, que no se limite a un editorial cada cierto tiempo.

Hoy 25 de noviembre, Día Internacional de No más Violencia Contra las Mujeres, en Puerto Rico las mujeres iremos al Tribunal Supremo para denunciar su machismo y entregarle el Permio Garrote  por negarle el derecho a la adopción a una madre lesbiana; más tarde estaremos en un piquete en la Fortaleza para denunciar la violencia machista. Y en la noche nos uniremos en una vigilia por Ivonne Negrón Cintrón y todas las víctimas de violencia machista en la Plaza de Armas del Viejo San Juan.  Queda en agenda trabajar un plan de acción que garantice una cobertura mediática justa y respetuosa de todas las víctimas de violencia machista en Puerto Rico. Como bien dijo la compañera Shariana Ferrer del Movimiento Amplio de Mujeres en entrevista con Suheil Lamela, la tan mencionada perspectiva de género no es sólo deber del Estado, que espera ser implantada en las escuelas. Otras instituciones vitales para nuestra vida en democracia como la Prensa tienen el deber social de educarse y no contribuir al machismo imperante que todos los años nos arrebata la vida de decenas de mujeres.  Se lo debemos a Ivonne; se lo debemos a todas. Ya es hora. Es tiempo.


[1] Léase “Las razones de Amador” de Anayra Santori.

viernes, 4 de octubre de 2013

Un "buenos días" que ya no recibiré


Primera Hora reporta, como una nota policíaca más, "Matan a sujeto para robarle vehículo". Pero al que mataron no era un "sujeto". Era un hombre joven, de ascendencia portuguesa y puertorriqueña. Se llamaba Roy. Hijo de Mirita. Y el único vecino que me daba los "buenos días" todos los días.

Roy era como el guardián omnipresente del condominio donde vivo. Como su casa ubica justo en el centro del lugar, todos los vecinos y las vecinas le conocíamos. Yo, que llevo dos años viviendo aquí , y aunque no lo parezca soy bastante tímida, sólo limitaba el intercambio a responder su amable Buenos Días. Todos los días, temprano en la mañana, subía las escaleras  y allí estaba él, ejercitándose o botando basura, o lavando su carro, que estacionaba junto al de mi compañero. Pero el día menos pensado, Roy dejó de ser.

No hace mucho, al regresar a mi hogar, me topé con un escenario familiar ante las tragedias:  el estacionamiento repleto de personas con caras tristes que se hablaban en susurros.   "Aquí pasó algo", le envié un texto a mi compañero.

Cuando pregunté qué pasaba, la respuesta de otro vecino triste y apenado me dejó helada: "¿Conoces a Roy? Lo han matado."

Horror. Silencio. Horror.

De repente, me sorprendo preguntándome por qué siento tanta tristeza. Pero, cómo no. No es cualquier cosa perder a un ser humano, menos cuando lo pierdes porque otro ser humano decidió que podía disponer de su vida. No sólo Mirita perdió a su hijo, sino que nuestra mascota comunitaria la hermosa perrita "D" perdió a su verdadero amo. Nosotros perdimos a un vecino. Yo perdí sus "buenos días" mañaneros.   

Nunca me había puesto a pensar, hasta este punto, que la cifra de asesinatos cuyos dígitos crecientes son portada de casi todos los días en Puerto Rico, no sólo hablan de enormes tragedias familiares: una madre que pierde a su hijo, un enamorado que pierde a su novia, una hija a quien le arrebatan a su padre anciano.... sino que miles de personas conectamos con la tragedia por la pérdida  de simples pero hermosas interacciones cotidianas, tal vez no demasiado profundas, pero que nos hermanan con otros seres humanos. ¿Qué efecto tiene sobre un país que sus habitantes hayamos todos sufrido alguna perdida humana por la violencia? ¿Qué efecto tiene en el alma de un ser humano vivir con la certeza de que el horror le espera a la vuelta de la esquina? Yo misma he intentado contestar esas interrogantes en mi columna "Los derechos humanos como defensa ante en horror", pero nadie niega que la ruta de los derechos humanos a veces tiene cuestas muy empinadas.

En definitiva, lloro la pérdida. Y la lloro por la madre que nunca vio a su hijo regresar, la lloro por Aníbal ese vecino que me dio la noticia y jugó un rol paternal en la vida de Roy, la lloro por todas las personas que le conocieron mejor que yo. Pero también lloro por la pérdida de esperanza, fe y tranquilidad. Lloro porque cada vez que perdemos a un ser humano por la violencia, perdemos un poquito más del país dónde un "buenos días" puede ser la diferencia entre la alegría y la tristeza.

(Fado que fuera dedicado a Roy por Benjamín Muñiz en Saravá en Concierto  de Radio Isla)

sábado, 31 de agosto de 2013

Poder y control contra mujeres inmigrantes maltratadas

Oprime la imagen para agrandarla

Esta versión de la Rueda de Poder y Control, adaptada con autorización del “Domestic Abuse
Intervention Project” (Proyecto de Intervención Contra la Violencia Doméstica) de Duluth, Minnesota,
se concentra en algunas de las muchas maneras en que las mujeres maltratadas inmigrantes
pueden ser abusadas.
Adaptado por el Family Violence Prevention Fund, www.endabuse.org

viernes, 23 de agosto de 2013

Tribunal Supremo de Puerto Rico destituye y desafora a juez por crueles actos de violencia doméstica

Hoy amanecimos como noticia de portada la destitución, que el Tribunal Supremo ayer hiciera, de un juez por actos de violencia machista. Recibimos con beneplácito la noticia aunque siempre nos cuesta mucho enfrentarnos con relatos de terribles actos de violencia de una persona contra su pareja. 

 No nos sorprende que un juez sea capaz de tremendos actos de violencia, pues sabemos que la violencia de género no discrimina por clase social, económica y/o profesional,  pero esta historia de terror no deja de impactar y entristecer. 

Felicito no sólo al Tribunal Supremo que tomó la firme decisión de desaforar a Reinaldo Santiago Concepción sino también a las y los funcionarios de la Rama Judicial que trabajaron en la fase investigativa de la querella, al comisionado especial designado y, muy en especial,  al colega Federico Rentas, director de la Sociedad para la Asistencia Legal, por brindar apoyo a su empleada, sobreviviente de la violencia de Santiago, y referir la conducta del ahora ex-juez a la Oficina de Administración de los Tribunales. Gracias a todas y todos.

Comparto: un meme que circula en las redes y que me parece importante, la nota de Oscar Serrano para Noticel, y un enlace, también de Noticel, a la resolución del Tribunal Supremo. 



Espeluznante relato de un juez abusador y "periquero" (documento) Por: Oscar J. Serrano Publicado: 22/08/2013 03:15 pm | Actualizado: 22/08/2013 04:26 pm 

El Tribunal Supremo de Puerto Rico destituyó al Juez Superior Reinaldo Santiago Concepción de su cargo y lo desaforó del ejercicio de la abogacía, tras una investigación que probó un espeluznante patrón de violencia física y psicológica contra su esposa en episodios muchas veces marcados por el uso de alcohol y cocaína, así como que matizados por un sentimiento de impunidad debido a su cargo público. 

 Además, el Supremo refirió su conducta al Secretario de Justicia para la investigación y acción correspondiente, informó la Oficina de Administración de los Tribunales (OAT). La Opinión emitida por el Tribunal Supremo en este caso es el resultado de una investigación iniciada por la OAT tras una querella que el director de la Sociedad de Asistencia Legal (SAL), Federico Rentas Rodríguez, sometió contra el juez, ya que la víctima es una abogada de la SAL. 

 La opinión del Tribunal Supremo consta casi enteramente del resumen de la prueba que se levantó contra el juez durante el proceso de querella administrativa, y pinta un cuadro de abuso crudo y hasta repulsivo en el que también se manifiestan los bajos niveles a los que pueden llegar las vidas privadas de los que reciben el poder sagrado de impartir justicia. Según la prueba, Santiago Concepción, siendo juez, visitó puntos de droga varias veces para comprar cocaína, golpeó en público a su esposa en incidentes que fueron hasta grabados por testigos con sus celulares, mintió a médicos para encubrir el origen de las heridas que reflejaba su esposa, le controlaba su vestimenta al punto de meterse con ella en los probadores de las tiendas, le retenía su salario, y la dejó sufrir de golpes, fractura de costilla, y heridas abiertas sin llevarla a recibir atención médica de urgencia. También, la sometía repetidamente a insultos relativos a su raza, su apariencia física, su origen social, y su profesión. La prueba refleja también el nivel de pérdida de control propio al que puede llegar la víctima de violencia doméstica ya que el abuso comenzó antes de que se casaran, y continuó aún cuando ya lo conocían parientes de los esposos, y se puso de acuerdo con su esposo para ofrecer versiones falsas que explicaran sus golpes, al punto de implicar falsamente al exesposo de la mujer como el verdadero agresor. Incluso, las fotos del día de la boda de la pareja reflejan la piel golpeada de la mujer. 

 En una ocasión, los golpes y gritos provocaron que un vecino de la pareja llamara a la Policía, a los cuales la mujer despachó asegurando que no pasaba nada. "Cuando la Policía se marchó, el querellado se asomó al balcón riéndose", indica el Supremo, a la vez que relata que en una ocasión, el juez amenazó a su esposa con matarla y con que la iban a encontrar "con un alambre de púa". "Según ella testificó, él se jactaba de que sabía cómo hacer esas cosas porque fue fiscal", dice el escrito del Alto Foro. También se jactaba de que "llevaba veinte años metiéndose perico” y no lo habían tocado. Santiago, quien estaba asignado a Aibonito y estaba suspendido, con paga, desde junio de 2012, juramentó como juez en 2009 después de que una exesposa anterior le pagara los estudios de Derecho y de que, en su juventud, fuera entrenador de gimnasio y concursante en certámenes de belleza. 

 La relación de noviazgo con la víctima comenzó en 2011 y la licenciada finalmente abandonó el apartamento conyugal en febrero de 2012 tras la intervención de sus supervisores en la SAL. "Si bien resulta lamentable que estas situaciones puedan lacerar la imagen de tantos buenos servidores de la justicia, no es menos cierto que es una muestra de que el sistema cuenta con los mecanismos necesarios para procesar a quienes se aparten de la ética profesional y le fallen a la confianza depositada en ellos", sostuvo la jueza administradora de la OAT, Sonia Ivette Vélez. 

Lee la resolución del Tribunal Supremo, aquí.

miércoles, 21 de agosto de 2013

El Nuevo Día: Estudio revela el perfil del delincuente juvenil

Análisis del Colegio Médico establece con claridad el perfil del delincuente juvenil

 
Por Limarys Suárez Torres /lsuarez1@elnuevodia.com
La mayoría de los jóvenes ingresados en las instituciones juveniles de Puerto Rico fueron desertores escolar, consumidores de drogas, víctimas de abusos físicos o sexuales y testigos de la violencia de género en su hogar, según un revelador perfil dado a conocer ayer por el Colegio de Médicos Cirujanos.
Los inquietantes datos, que están recopilados y analizados en el libro “Perfil de la Violencia en Puerto Rico: 1984-2004”, lanzado ayer en el Colegio de Médicos Cirujanos, establecen que el 98% de los varones en instituciones juveniles abandonaron la escuela y el 88% de este grupo consumían drogas ilegales al momento de meterse en problemas con la ley.
Según los datos, la inmensa mayoría dejó la escuela en el nivel intermedio, fueron usuarios de éxtasis, se iniciaron a edad temprana en conductas problemáticas, se relacionaban con amigos de conductas antisociales y sus progenitores tenían una actitud favorable hacia la conducta delictiva.
El análisis del perfil de la violencia en Puerto Rico estableció además otros ingredientes que exacerban la vulnerabilidad de estos transgresores: una gran cantidad son pacientes de desórdenes mentales y emocionales como depresión, paranoia, esquizofrenia, niveles altos de agresividad física y verbal y déficit de atención con hiperactividad no diagnosticado.
La mayoría, además, proviene de hogares liderados por mujeres solas y cuya única fuente de ingreso son los programas de beneficencia pública.
“Bomba de tiempo”
“En Puerto Rico ha habido un empobrecimiento de la clase media y una polarización de las clases sociales. Cada vez son más personas las que pierden sus ingresos. Esto es una bomba de tiempo”, señaló el sociólogo César Rey, exsecretario de Educación y uno de los directores de la Fundación Ricky Martin, al conocer los datos del informe.
Según el análisis realizado por la investigadora Alma Irizarry Castro, existen varios factores protectores que, de ser implantados, disminuyen enormemente la posibilidad que los jóvenes puertorriqueños tropiecen con la violencia.
Por ejemplo, que el adolescente tenga la oportunidad de participar en decisiones y actividades familiares, asistir a la escuela, tener padres que supervisen y controlen sus actividades, una adecuada ejecución académica y asistir a una iglesia.
“La construción de una sociedad de paz requiere de la reconstrucción del tejido social y entender las profundas razones de la desorganización. Hay una correlación directa entre el abandono de la escuela y la proliferación de la economía informal y la violencia. Todas van de la mano. El denominador común en la violencia es el consumismo y la apariencia”, analizó Rey.
El estudio sobre el perfil de la violencia en Puerto Rico establece además que durante los últimos 20 años en Puerto Rico han ido aumentando las incidencias de suicidio y homicidio, violencia en la pareja, maltrato de menores, maltrato a las personas mayores, violencia juvenil y la violencia en las escuelas y en el lugar de trabajo.
“Hay que romper el mito. Puerto Rico es una sociedad violenta. El valor de una vida en Puerto Rico se ha reducido al valor de una bala y si no implementamos política pública salubrista cada día vamos a perder más vidas”, destacó Manuel Torres Márquez, coordinador general del Centro Agenda Puertorriqueña para la Calidad de Vida y catedrático de sociología en la Universidad Interamericana.
Víctima la mujer
El perfil de la violencia en Puerto Rico sostiene que en el género femenino, las niñas son la víctima principal del abuso sexual, la mujer adulta es la más perjudicada en la violencia en la pareja y la mujer anciana es quien recibe mayor maltrato entre la población de edad avanzada.
Mientras, en el género masculino el análisis destaca que el hombre padece el mayor número de muertes por suicidio y homicidio y el joven es la víctima y a la misma vez el victimario de homicidio, violencia juvenil y violencia en las escuelas.
Con relación al hombre adulto las estadísticas mencionan que es el victimario principal en la violencia en la pareja y la violencia en el lugar de trabajo. El hombre de edad mayor es el más afectado por las ideas suicidas.
“Tenemos que redactar una política pública que reconozca que la violencia es un problema grave de salud mental y se puede prevenir con el método científico de salud pública. Hay que educar y sensibilizar en el tema de la violencia. En Puerto Rico estamos padeciendo de una epidemia de violencia”, puntualizó la investigadora Irizarry Castro.
La editora del libro añadió, que en la expresión de violencia en homicidios los más afectados son hombres jóvenes, solteros, con una mediana edad de 21 años y una escolaridad de escuela secundaria.
El riesgo mayor de muerte estuvo en las edades de 15 a 24 años y los homicidios, según el estudio, ocurren con mayor frecuencia los sábados, en un horario vespertino y durante los meses de enero y octubre.
30,000 años de vida
“Hemos perdido 30,000 años de vida por culpa de la violencia. Como sociedad tenemos que crear un plan nacional de prevención de violencia, aumentar la capacidad de recolección de datos sobre la violencia, fortalecer la respuesta a víctimas de violencia de género e integrar la prevención a la política pública”, sugirió Samuel Figueroa Cifre , catedrático enla Universidad de Puerto Rico, recinto de Cayey.
Mientras Eduardo Ibarra, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, subrayó que la criminalidad no puede recaer en el trabajo de un superintendente de la Policía debido a que el problema es de educación y salud mental que requiere un trato no punitivo.
“Se predica el principio del éxito sin reparos y hay una competencia entre las diferencias de clase. Mientras esto ocurra la violencia en Puerto Rico continuará aumentando”, apuntó por su parte el sociólogo Torres Márquez.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Carteles contra la violencia machista

En el 2011 ONU Mujeres auspició un concurso de carteles para concienciar sobre la violencia contra las mujeres. Gracias a mi amigo Rafa Ochoteco hoy pude ver los trabajos de quienes participaron. He elegido cinco para compartir con ustedes. Pueden ver todos los carteles participantes, incluyendo al ganador, aquí.






martes, 11 de diciembre de 2012

"Retrovisor" por Mariana Nogales Molinelli






En Humacao, cinco de la tarde, cerca de Patagonia, en un semáforo, miro a través del retrovisor y observo a plena luz del día lo que nunca había visto antes excepto en alguna que otra película.

Lo que voy a relatar no ocupa más de 60 segundos de tiempo de ocurrencia pero para mí parece una eternidad que aun perdura.

El carro de atrás es un Mercedes negro, pasado por varias manos.  Lo ocupan tres personas, un joven y una muchacha que no pasan de los 20.  Un niño o niña que no pasa de 2 años.

El hombre saca su brazo derecho y lo echa hacia el izquierdo como si fuera un saque de tennis y lo descarga hacia la derecha impactando la cara de la mujer que ocupa el asiento del pasajero. La veo abrir la boca grande, llorar como una niña, acercarse al retrovisor del Mercedes y verificar el estado de su cara.  Siento el sonido de la piel hinchándose en la frente el dolor que aumenta hasta convertirse en un ardor al cual ya una se ha acostumbrado.  El infante se queda quieto no hace nada. El hombre dice lo que sospecho que son cuarenta malas palabras, se trepa por la acera, hace un corte de pastelillo y se dirige por la carretera tres en dirección a Yabucoa.

Observo achinando los ojos la tablilla, no puedo descifrarla.  Recuerdo que hace meses tengo que visitar al oftalmólogo para actualizar mi receta de miopía.  Le pregunto a mi hijo si puede verla, descifra una J pero ya el vehículo esta muy lejos, me toca la luz roja y no puedo perseguirlo.

En ese instante en que hace el corte de pastelillo y lo tengo a distancia suficiente para que me escuche, quiero gritarle al menos “cabrón, eso no se hace”, que le voy a llamar a la policía, preguntarle a la mujer algo aunque sea el mal de los reporteros y decirle si está bien.  Miro al lado, mi hijo de 17 años ocupa el asiento del pasajero, mi hijo de 14 ocupa el de atrás.  Pienso que las posibilidades del hombre de tener una pistola son significativas.  No digo nada.  Me siento impotente. Me conformo con tratar de obtener el número de su tablilla, pero mi vista me lo ha impedido y el semáforo también.

Me preocupa la prevalencia de violencia machista en mi país.  Me preocupa la situación en Humacao, Yabucoa, Las Piedras, Juncos y Caguas, de donde proviene la mayoría de mi clientela, como abogada que ve casos de familia.  Podría afirmar que el 95% de los casos que veo en el contexto de divorcios, custodias, relaciones de familia y pensiones están atravesados por la violencia machista.  Me pregunto si soy un imán para este tipo de casos o si en verdad existe un problema de dimensiones epidemiológicas.  No sé, pretendo constatarlo en algún momento con las estadísticas de la policía de la región.

Por el momento escribo esto para desahogarme y me pinto los labios de un vino intenso, posible color que llevará ella en la frente por los próximos días, en memoria del episodio de violencia que ellas han sufrido, y que yo observé ayer en la tarde, desde la distancia segura de un retrovisor.

[La autora es abogada y activista de derechos humanos]

miércoles, 22 de febrero de 2012

Otra víctima inocente de la violencia de género

Agentes policiacos levantaron el cadáver de Roberto Mayol Rodríguez, de 58 años, tras el trágico incidente ocurrido en su hogar. (Primera Hora / EDGAR VÁZQUEZ COLÓN)

Por Javier Colón Dávila / jcolon@elnuevodia.com

PONCE - Michael Mayol Nazario observó a sus padres discutir la noche del sábado en el automóvil, mientras se dirigían a su hogar en el barrio Quebrada del Agua de esta ciudad.

Posiblemente el niño de ocho años ni entendía el motivo de la pelea. Y así, quizás soñoliento luego de un largo día en la casa de su tía y rendido por el cansancio, se fue a su cama a dormir.

Pero, no volvió a abrir sus ojos tras recibir un disparo en la cabeza de manos de su propio padre.

Mayol Nazario se convirtió de esta forma en otra llamada víctima colateral de la violencia de género que arropa el país. Su padre, Roberto Mayol Rodríguez, supuestamente furioso por los celos que sentía hacia su pareja, desbordó toda su furia contra su hijo menor. Luego agarró la misma pistola, una calibre .22, y se hizo un disparo fatal en la boca.

Ayer, José Mayol Rodríguez, tío de Michael y hermano de Roberto, hacía un esfuerzo sobrehumano para transmitir en palabras el sentimiento que le embargaba.

Michael era muy apegado a él, y a su hermano Roberto -quien además era su vecino- lo describió como un hombre cariñoso con todo el mundo. Dijo que acostumbraba llevar al niño a la escuela.

“A él le encantaba ayudar. Era un niño pequeño de ocho años y si me veía en algo me decía: ‘Tío, ¿te puedo ayudar?’”, recordó.

Mientras hablaba, José señalaba a unos mahones en un cordel. Allí los puso Michael, quien se trepó en una silla para colgarlos.

“No sé qué le dio a ese muchacho”, dijo al hablar de su hemano, veterano y empleado de la empresa Puerto Rico Steel.

José aseguró desconocer de problemas maritales entre Roberto, de 58 años, y su esposa, Liza Nazario Rodríguez, una cadete de la Policía de 32 años. Indicó que hasta donde sabía todo andaba bien entre la pareja, que también procreó a Anthony, de 16 años.

Según su relato y el difundido por la Policía, Roberto fue a buscar con Michael a su esposa por 18 años y a Anthony al residencial Juan Ponce de León. Luego dieron una vuelta por la zona de La Guancha y ahí comenzaron las peleas dentro del auto. Posteriormente llegaron al barrio Quebrada del Agua -donde residían-, pero según José se bajaron tranquilamente del auto, entraron a la casa y los niños se fueron a dormir.

A eso de las 2:00 a.m. de ayer la discusión subió de tono nuevamente. Liza, con un golpe en el labio y hematomas en los brazos, logró salir de la casa con Anthony, pero dejó a Michael durmiendo. Mientras ella, quien le dijo a la Policía que su esposo estaba entrado en tragos, llamaba al cuartel por el teléfono de su cuñado, se escuchó un disparo. Había muerto Michael.

Luego se escuchó otra detonación: la que cobró la vida de Roberto.

Según explicó el teniente Angel Feliciano, del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Ponce, la pareja ya tenía problemas e incluso el pasado 1 de enero ocurrió un incidente de violencia doméstica en que Roberto le pegó a Liza. La mujer abandonó la casa, pero no solicitó una orden de protección y al cabo de un tiempo regresó al hogar.

Ayer le dijo a la Policía que su esposo se ponía violento cuando bebía.

Sin marcha atrás

Por su parte, la procuradora de las Mujeres, Wanda Vázquez, indicó que han aumentado los casos en que los niños pasan de ser víctimas secundarias de la violencia de género a víctimas principales, como fue el caso de Michael.

“Son objeto de agresiones, desquites y corajes. Esto evidencia que cuando hay incidentes de violencia nunca debemos de dar marcha atrás después de dar ese paso tan importante (irse de la casa)”, dijo Vázquez.

A su juicio, el ataque contra Michael simboliza la impotencia del agresor, que al ver que no puede controlar a su pareja ataca al más indefenso.

“No se pueden dar segundas oportunidades”, insistió Vázquez.

martes, 20 de diciembre de 2011

Pierde las piernas tras agresión de su pareja

Otro evento terrible....

Francheska Duarte se encuentra en estado crítico. Su novio, Jorge Ramos, huyó y se desconoce su paradero. Juan Perales, tío de la chica, le exige al joven que se entregue a las autoridades.

martes, 20 de diciembre de 2011
Maribel hernández pérez / Primera Hora

“Mi hija no tiene piernas...”.

Así se expresó la progenitora de Francheska Duarte Jiménez, de 19 años, a quien ayer de madrugada le amputaron las extremidades inferiores luego que su pareja consensual, Jorge Ramos Rodríguez, de 22 años, la impactara con su vehículo, pillándola contra otra guagua estacionada, en un incidente ocurrido en la calle Principal de Barrio Obrero, en Santurce.

Ramos Rodríguez, quien se encuentra en libertad bajo probatoria, llevó a la mujer a un CDT y huyó de la escena sin que se conozca su paradero.

Saira A. Jiménez Rijos declaró que su hija le reveló que se encontraba discutiendo por teléfono luego de compartir en un negocio, a tres calles de su residencia, y en medio de un arrebato de cólera el hombre la dejó sin transportación.

“Parece que él se puso bravo, como celoso, y entonces él salió y cogió y arrancó, y se fue en la guagua. La guagua contra la que la chocó estaba frente a mi casa, estacionada. Yo me quedé con la nena (la pareja tiene una hija de cuatro meses de edad) y, entonces, cuando ella siguió hablando con él por teléfono, ella se paró detrás de una guagua; él siguió hablando con ella y parece que, cuando se vino a dar cuenta, ya le había tirado la guagua encima... la aplastó, le desbarató las piernas”, detalló la acongojada madre sumida en llanto.

La pareja llevaba unos cuatro años de relación, pero nunca convivieron.

Jiménez Rijos recordó que su hija y Ramos Rodríguez se separaban y reconciliaban todo el tiempo, pero una vez que nació la niña las relaciones habían mejorado con la joven y su familia, luego que Francheska le diera al individuo una oportunidad, a pesar de que llegó a sacudirla cuando estaba embarazada.

“Ellos siempre tenían su problema, discusión de palabra. Ella tampoco decía nada, pero supe que una vez él la jamaqueó por la barriga, que un familiar mío se metió, y siguieron. Yo me opuse, pero tuvieron unas discusiones, (...) Él siempre me metía a mí, entonces yo de ahí ya estaba que no soportaba más y fui donde la mamá de él”, explicó la madre de Francheska, tras indicar que trató de mediar para que cesara el maltrato hacia su hija.

“Le dije que yo no quería que esto llegara a mayor porque yo sabía que tenían una nena, y me daba pena que más tarde la nena se diera cuenta que su papá tenía una Ley 54 porque nosotras le pusimos la querella, (aunque) no se la llegamos a poner”, argumentó.

jueves, 18 de agosto de 2011

Acertada propuesta

Atando los Cabos Sueltos del Machismo

en el Sistema Judicial de Puerto Rico

Por: Aníbal Rosario Lebrón[1]

En un país de menos de cuatro millones de habitantes en el que en apenas siete meses han muerto al menos 25 mujeres por causa de la violencia machista, no es de extrañar que se pregone por todos los rincones el mito de las mujeres que abusan del sistema judicial mediante la fabricación de casos de violencia doméstica en contra de sus (ex)parejas. Lo promueven esos machos que gritan, empujan, abusan, destruyen psiquis y matan mujeres a diario como “defensa a su honra”; tratando de escapar así de las consecuencias legales y morales de sus actos. Lo promueven las abogadas y los abogados de defensa como recurso para obtener veredictos de no culpabilidad a favor de sus clientes, sin pensar en las consecuencias que sus actos tienen en la promoción de una violencia que ha hecho – y continúa a hacer – estragos en nuestra sociedad. Lo promueven los jueces y las juezas que reducen sentencias porque aún piensan que asesinar a una (ex)pareja por un “ataque de celos” no es un acto premeditado, sino un acto de súbita pendencia o un arrebato de cólera. Lo promueven los medios de comunicación con las intrigas novelísticas en que mujeres despechadas o malvadas toman venganza y destruyen la reputación de santos varones al acusarlos de tan vil crimen. Y lo promueven las mujeres y hombres que con su silencio y anuencia llegan a veredictos – dentro y fuera del tribunal – de no culpabilidad basándose únicamente en el mito de la mujer mentirosa que abusa del sistema judicial. Pero que lo promueva – bien sea por inadvertencia – el propio sistema de justica, es una acción intolerable que debe ser rechazada y corregida prontamente por nuestras legisladoras y legisladores y por el Tribunal Supremo de Puerto Rico.

Recientemente, lo sencillo que es manipular el sistema de justicia para promover este mito de la mujer que abusa del sistema judicial y perpetuar los esquemas de machismo que nos destruyen quedó evidenciado en el caso de violencia doméstica en contra del ex-representante Luis Farinacci. El jurado encontró no culpable al ex-representante, aunque varios testigos corroboraron lo alegados actos de violencia que sufrió la señora Liza Yajaira Rivera por parte de Farinacci. ¿Qué creó la duda razonable en el jurado? Una solicitud de préstamo que había presentado Liza Yajaira para comprarse un auto de lujo en la cual mintió. La defensa aprovechó este acto previo de mendacidad no relacionado con la acusación de violencia doméstica para desacreditar la credibilidad de Liza Yajaira. Con ese simple acto de mendacidad la defensa consiguió acceso directo al imaginario que impera en la Isla de la mujer despechada/malvada que abusa del sistema judicial por venganza o simplemente para mortificar a su ex(pareja). Una vez allí, el asunto fue bastante sencillo.

Liza Yajaira dejó de ser la alegada víctima de actos horrendos, para convertirse en una mentirosa más; en una de esas mujeres que mienten y quieren destruir a sus (ex)parejas acusándolos de violencia doméstica porque sufren de despecho o simplemente gozan de importunar a sus (ex)parejas para obtener lo que de otro modo no pueden obtener. La alegada víctima pasó a ser la alegada agresora. Liza Yajaira por haber mentido una que otra vez en su pasado, por ser mujersobre todo por ser mujer –, y por hablar de violencia machista en los tribunales era ahora la mujer despechada que fabrica casos de violencia doméstica. Así el trabajo de la Fiscalía fue transformado por la defensa. Fiscalía ya no debía probar que Farinacci la maltrataba, debía probar que Liza Yajaira no quería hacerle daño a su alegado agresor y que estaba allí porque verdaderamente era una víctima y no una mujer despechada o malvada. Y todo eso sólo porque mintió una vez para comprarse un auto de lujo.

¿Qué tiene que ver la gimnasia con la magnesia? Pues usualmente nada. Para eso es que hemos creado un sistema probatorio; para evitar que actos que no tienen nada que ver con lo que se juzga sean tomados en cuenta por los juzgadores; para que nuestros prejuicios no se conviertan en los dictadores de sentencias; para poder encontrar la verdad y hacer justicia. Sin embargo, el sistema nunca es perfecto y siempre quedan algunos cabos sueltos. Cabos sueltos que a veces suelen ser muy peligrosos cuando se combinan con culturas de odio. Cabos sueltos que puede derrocar la justicia cuando son aprovechados por grupos que pretenden preservar su poder mediante la subyugación de otros. En este caso, como en el pasado, esos cabos sueltos perjudican grandemente a las mujeres.

En el pasado nuestro sistema probatorio debió atar los cabos sueltos de las reglas de evidencia y de los estatutos penales y civiles que obstaculizaban el debido juzgamiento de las agresiones sexuales y actos de hostigamiento sexual en contra de las mujeres.[2] Tuvimos que ajustar las reglas para que las mujeres pudieran testificar sin miedo a ser victimizadas y juzgadas por sus decisiones en el pasado. En el pasado ajustamos las reglas para que esos cabos sueltos del machismo no se convirtieran en fuente de subyugación y el sistema judicial quedara libre de la violencia en contra de las mujeres imperante en nuestra sociedad. Así, se logró deshacerse de los factores que desincentivaban a las mujeres a acudir a los tribunales a buscar amparo para este tipo de agresiones al tiempo que se preservaba el derecho de todo acusado a un juicio justo y a impugnar la prueba en su contra.

Hoy, llega el momento de atar esos cabos sueltos del machismo nuevamente. Nuestro País necesita que las mujeres se sientan cómodas en acudir a los tribunales y denunciar los actos de violencia en su contra sin temer por ser demonizadas como mentirosas, despechadas y malvadas. Es el momento de que el sistema juzgue adecuadamente los crímenes de violencia doméstica. Hace falta mucho más que salas especializadas de violencia doméstica. Hace falta que el sistema reconozca que es víctima y partícipe de esa violencia machista que ha matado e incapacitado a miles de mujeres en nuestro País.

Hablo de las mujeres, aunque una reforma aplique a todas las víctimas de violencia doméstica, porque estos cabos sueltos que permiten la impugnación de la alegada víctima de violencia doméstica por cualquier acto de mendacidad afecta casi exclusivamente a las mujeres. Por ejemplo, si el caso de Farinacci hubiera sido a la inversa la defensa no hubiera tenido disponible el imaginario del hombre despechado/malvado que miente para hacerle daño a su agresora. Por el contrario, en el imaginario puertorriqueño estaría la idea un hombre “afeminado”, “medio hombre” que es víctima de su mujer. Por tanto, sería imposible que mintiera en este caso aun si lo hubiera hecho en el pasado, porque “humillarse” y “renunciar a su masculinidad” así voluntariamente en público no es un recurso disponible para los hombres a menos que los eventos hayan ocurrido en realidad.

El caso no es igual para las mujeres, el imaginario político y machista de nuestro pueblo hace que un simple acto de mendacidad la coloque en una posición precaria, en la posición de la mujer despechada o malvada que abusa del sistema judicial. Aun cuando existan testigos que puedan verificar su versión y que no puedan ser desacreditados por actos de mendacidad, este imaginario es casi imposible de superar. Los testigos que pueden verificar los actos de violencia – que en la mayoría de los casos son casi inexistentes, ya que la violencia suele ocurrir en la vida íntima de la pareja – no suelen servir para superar esta visión peyorativa de las víctimas de violencia doméstica, ya que por la naturaleza de estos actos estos testigos suelen estar asociados por lazos sanguíneos o emocionales a la alegada víctima. Así que la desacreditación de la credibilidad de la alegada víctima se propaga instantáneamente a los otros testigos de la Fiscalía, ya que los testigos suelen considerarse como que están viciados a favor de la alegada víctima por los lazos que los unen con ella. De este modo, el imaginario de la mujer despechada/malvada que abusa del sistema judicial controla el juicio aprovechándose de esos cabos sueltos en el derecho probatorio y ningún testigo de corroboración puede hacer mucho para cambiar ese panorama y punir al verdadero agresor.

¿Pero cuáles específicamente son esos cabos sueltos? Se trata de poder traer prueba con poco valor probatorio debido a su falta de pertinencia o bajo nivel de pertinencia pero con un alto valor inflamatorio para el testimonio de la alegada víctima al tiempo que se permite que prejuicios sean los principios juzgadores del caso. Si bien la Regla 401 de Evidencia establece que “[e]videncia pertinente es aquélla que tiende a hacer la existencia de un hecho, que tiene consecuencias para la adjudicación de la acción, más probable o menos probable de lo que sería sin tal evidencia” y la mentira en una solicitud en un préstamo de auto no tiende a probar la existencia de una acto de violencia doméstica, la propia regla provee para que este acto inconexo con la acusación se vuelva pertinente. La regla provee a su vez que evidencia pertinente incluye aquélla “que sirva para impugnar o sostener la credibilidad de una persona testigo o declarante.”

Si bien todos somos conscientes que una mentira no hace a una persona un mentiroso recurrente, al igual que un solo asesinato no convierte a una persona en asesino recurrente. Las reglas de evidencia parecen obviar ese primer pequeño destello de sabiduría común a favor tanto de las personas acusadas de un delito como las demandadas en una causa de acción civil. Así la regla 609 provee que en el contrainterrogatorio se podrá inquirir sobre actos específicos de veracidad o mendacidad a discreción del tribunal para impugnar el carácter mendaz o veraz del testigo si bien no se permitirá prueba extrínseca sobre ello. Esta discreción del Tribunal debería estar un poco más limitada en los casos de violencia doméstica, para que la defensa no pueda utilizar actos específicos de mendacidad de la alegada víctima no relacionados con la acusación para argumentar que es una mujer que abusa del sistema judicial que acusa falsamente al acusado sin más prueba que aquella de que mintió en el pasado en nada que tiene que ver con un procedimiento judicial o con la acusación de violencia doméstica, y que el acusado está sufriendo los efectos negativos comúnmente asociados a ser acusado de un delito. De este modo, se propendería un verdadero ambiente seguro y empático a las víctimas de violencia doméstica más allá del de las salas especializadas; y el Estado sería un partícipe activo en la erradicación de una cultura machista que destruye cada día con más fuerza la sociedad puertorriqueña.

Una posible enmienda a las Reglas de Evidencia a estos efectos podría ser la siguiente.

REGLA 615. IMPUGNACIÓN MEDIANTE CONDUCTA ESPECÍFICA EN CASOS DE VIOLENCIA DOMÉSTICA

(A) En cualquier acción criminal en la que se alegue conducta constitutiva del delito de violencia doméstica, se podrá inquirir en el contrainterrogatorio sobre actos específicos de veracidad o mendacidad de la alegada víctima según se dispone en la Regla 609 siempre y cuando el Tribunal luego del procedimiento provisto en esta regla determine que la defensa posee prueba para demostrar al juzgador que la alegada víctima intenta acusar maliciosamente o falsamente a la persona acusada.

(B) Procedimiento para determinar si se podrá inquirir sobre actos específicos de veracidad o mendacidad de la alegada víctima

(1) La determinación en cuanto a si la persona acusada podrá inquirir en el contrainterrogatorio sobre actos específicos de veracidad o mendacidad de la alegada víctima, la hará una Jueza o un Juez distinto al que interviene en la consideración de los méritos de la acción criminal en una vista en la que se brinde a las partes la oportunidad de presentar prueba al respecto. El acusado deberá:

(a) presentar una moción sostenida en declaración jurada en la cual describa de forma específica:

i. la evidencia en la que pretende basar su contrainterrogatorio,

ii. que además del acto específico de mendacidad de la alegada víctima no relacionado con el caso en cuestión posee evidencia de que la alegada víctima ha mentido en procedimiento judiciales anteriores o que miente en la presente acusación de violencia doméstica,

iii. que posee prueba que la alegada víctima desea causar daños a la persona acusada mediante la acusación más allá de los efectos negativos comúnmente asociados a ser acusado de un delito,

iv. el propósito del contrainterrogatorio;

(b) someter la moción por lo menos 14 días antes del juicio, excepto si el Tribunal, por justa causa, establece un plazo distinto o permite que se presente durante el juicio;

(c) notificar la moción al Ministerio Público y a la alegada víctima. Cuando ésta sea menor o incapacitada, la notificación deberá efectuarse a su tutor o representante legal.

(2) Al terminar la vista, si el Tribunal determina que el contrainterrogatorio sobre actos específicos de veracidad o mendacidad de la alegada víctima que se propone realizar la persona acusada es pertinente y que su naturaleza inflamatoria o perjudicial no tendrá un peso mayor que su valor probatorio, dictará una orden escrita indicando que dicha línea de interrogatorio es permitida y determinará la extensión de dicho cuestionamiento. La persona acusada entonces podrá realizar el contrainterrogatorio sobre actos específicos de veracidad o mendacidad de la alegada víctima de acuerdo con la orden del Tribunal.

Este texto garantizaría los derechos del acusado a un juicio justo y a impugnar la prueba en su contra a la vez que proveería a las víctimas las garantías necesarias para entrar a un proceso judicial en el que no sean doblemente victimizadas. Así podríamos encaminarnos a atar todos esos cabos sueltos en el derecho probatorio que continúan a ser espacio para el machismo y la violencia. Esperemos que esta corta reflexión mueva a nuestras legisladoras y legisladores así como a nuestras juezas y jueces del Tribunal Supremo a atar los cabos sueltos del ma


[1] Abogado, lingüista y profesor puertorriqueño dedicado al estudio de la interacción entre el entramado de relaciones socio-culturales y el Derecho en lo que respecta a las políticas del Estado en cuanto a género, orientación sexual y violencia en la esfera familiar. Ha publicado artículos sobre la revisión del Código Civil de Puerto Rico en aspectos de Familia, la construcción social del agresor sexual, estudios de derecho comprado sobre la situación de la mujer, asuntos sobre orientación sexual, y el matrimonio. Actualmente funge como Visiting Professor en Hofstra University School of Law.

[2] Véase la Ley núm. 16 de 1998; RR. 412-413 de Evidencia; Comisión para los Asuntos de la Mujer v. Giménez Muñoz, 109 DPR 715 (1980).

martes, 26 de julio de 2011

Mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas en lo que va del 2011- Puerto Rico

Madres, hijas, hermanas.... aquí los nombres de quienes se han llevado la peor parte de nuestra sociedad. El machismo anda suelto en Puerto Rico. ¿Qué harás para detenerlo?

1) María M. Ramos García
54 años
2) Elisarosa Figueroa Pagán
29 años
3) Sasha Hernández Alemán
30 años
4) Moraima Muñiz Muñiz
39 años
5) Nidia Iris Lugo García
23 años
6) Wilmarie Vázquez Hernandez
24 años
7) Marina Guiador, 37 años
8) Claribel Rivera Wilson 38 años
9) Sandra Villafañe Silva
39 años
10) Helen Pérez Danet
32 años
11) María de Lourdes Cortés Rosado
45 años
12) Gloria Hernández Orsini
47 años
13) Frances Mileny Feliciano Cappas
17 años14) Aída Ivette Cruz Ortíz
47 años
15) Rosaura Sánchez Cruz
28 años
16) Linda Rivera Cruz
44 años
17) Yosmarie Serrano Fonseca,
20 años
18) Tainaliz Nieves Argea
25 años
19) Brunilda Torres Sánchez
62 años
20) Eulalia Texidor Ortiz
54 años
21) Silvia Reyes del Rosario
33 años
22) Angélica Rivera Cruz
22 años
23) Marta Iris, 44 años
24) María. 48 años
25) Maritza, 37 años
26) Mirayza, 16 años








Aún bajo investigación se encuentran los asesinatos de
26) Raiza González, 28 años
27) Lorenis Karen Mejías Contreras, 30 años
28) Tatiana Delgado Flores, 23 años



entre otras, cuyos asesinatos aún no sido esclarecidos.

¡Basta YA!

miércoles, 6 de julio de 2011

No culpable

No culpable el exrepresentante Farinacci de violencia doméstica

El jurado emitió su veredicto tarde en la noche

Farinacci
Liza Yajaira Rivera acusa al exrepresentante Luis Farinacci de violencia doméstica. (Tony Zayas / END)

Por Sandra Caquías Cruz End.scaquias@elnuevodia.com

PONCE - El exrepresentante popular Luis Farinacci fue declarado esta noche no culpable de los cargos de maltrato y amenaza que pesaban en su contra tras una denuncia de su esposa por más de 12 años, Liza Yajaira Rivera.

El jurado se había retirado a deliberar a eso de las 6:00 p.m. con la advertencia de la Fiscalía de que en sus manos estaba enviar un mensaje al País: que la violencia doméstica no se puede tolerar.

Las siete mujeres y cinco hombres que integran el jurado llegaron a un veredicto poco después de las 10:00 p.m.

“Estoy confiada en el proceso. Confiada en papá Dios. Siempre se dijo la verdad. Todos los testigos nos corroboraron. Siempre se habló con la verdad”, expresó la aún esposa de Farinacci y presunta víctima de violencia doméstica, Liza Yajaira Rivera, mientras esperaba el veredicto.

“Estamos bien tranquilos, bien confiados en que vamos a prevalecer para que de esta manera podamos ayudar a esta persona (Farinacci) porque de verdad que necesita ayuda, y él lo sabe, y su familia también”, abundó Rivera.

Farinacci también esperaba desde horas de la tarde, junto a un grupo de familiares y media decena de abogados, que la decisión del jurado le fuera favorable.

“Entendemos que si usan su sano juicio, las personas responsables, que son mis pares, que en las manos de ellos está mi libertad, sabemos que vamos a salir airosos de todo este proceso”, expresó el exlegislador, visiblemente cansado.

Farinacci renunció a su escaño legislativo para evitar ser expulsado de la Cámara por recomendación de la Comisión de Ética de ese cuerpo, que lo investigó una querella en la que se le imputaba haber amenazado de muerte a su esposa y a sus suegros.

En el último día del juicio, ante el juez Héctor Vázquez, tanto los fiscales de la Oficina del Fiscal Especial Independiente (FEI) como los abogados de defensa presentaron sus informes finales.
Durante su turno, la fiscal Iris Meléndez advirtió al jurado que “ya esto no se puede seguir tolerando. Hay un mensaje que dar en este caso y es que eso (violencia doméstica) no se puede seguir tolerando. Ustedes hicieron un compromiso de que iban a evaluar la prueba de forma objetiva”.

La fiscal agregó que “el veredicto que este caso amerita es que lo encuentren culpable porque Luis Farinacci Morales es culpable, es culpable de los hechos que se le imputaron por el ministerio público”.

La esposa de Farinacci, quien en ocasiones cubría su rostro con el cabello, lloraba mientras escuchaba las argumentaciones finales de la fiscal. La joven estuvo acompañada por sus padres, un grupo de amigas y personal de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres.

Mientras, el abogado principal de Farinacci, Pedro Ortiz Álvarez, intentó convencer al jurado de que la esposa de su cliente mintió. El letrado utilizó como ejemplo la solicitud de un préstamo que hizo Rivera para financiar, mediante información falsa, un auto valorado en $34,500.

También resaltó que durante el juicio “ha habido mentiras planificadas, ensayadas y espontáneas” y que la joven “reconoció conscientemente” que mintió.

“La gente buena de este País, honrada, trabajadora, no hace eso”, sostuvo.

Por su parte, Rivera movía la cabeza en señal de incredulidad y hasta hizo cortas expresiones para indicar que no era cierto lo que expresaba el abogado.