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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Breve reflexión sobre el llamado "caso del niño de Rincón"

Cuando una camina la ruta de los derechos humanos es como si tuviera, a la mano, una guía que te ayuda a contestar ciertas preguntas cuando las cosas se ponen difíciles. Eso da cierta tranquilidad de espíritu.

Tomo, como ejemplo, el caso de la mujer inmigrante que fue arrestada por maltrato contra su hijo, que fue bestialmente agredido y abandonado a su suerte. El niñito todavía lucha por su vida en el hospital.

No sólo la mujer fue denunciada sino también su pareja, a quien ella apunta como un agresor de violencia doméstica.

Sucede que cuando nos enteramos sobre las condiciones en las que el niño fue encontrado, todo se nos revolcó. Ese es Puerto Rico. La Isla Estrella, nos quieren convencer. Un lugar dónde a los niños los tiramos literalmente en zafacones.  Cuando nos enteramos de quiénes se suponía que cuidaran del niño nos enteramos que su madre es una mujer mexicana cuya pareja, un puertorriqueño,  no era el padre del menor. La mesa estaba servida. Esa realidad sirvió, como tantas otras veces, como carta de autorización para validar cuánto prejuicio tenemos en contra de: las personas inmigrantes y/o sin documentos, las madres solteras, las mujeres que viven con parejas que no son padres de sus hijos.  De repente, nos inventamos a la mujer, como una de esas que cambia de pareja a cada rato y que pone a los tipos por encima de sus hijos. Es decir, la peor de las mujeres. Otra Ana Cacho de la vida. ¿A cuenta de qué nos la inventamos así? A cuenta de nuestros prejuicios.

Cuando se dan olas de indignación y rabia como esta, los y las defensoras de derechos humanos siempre la tenemos difícil. Siempre. De repente, personas aliadas se tornan frías e intolerantes. "No me la vengas a defender que ella merece que le echen un caldero de agua hirviendo por encima" "Tú siempre defendiendo a las mujeres, aunque sean unas sucias". También existen las personas más educadas que, tranquilamente, nos sueltan un "Yo apoyo la causa de las mujeres, tú lo sabes, pero tampoco se puede ser ciego". 

Sin embargo, la ruta de los derechos humanos, si algo, nos quita la venda de los ojos, y lo que vemos no es bonito: inequidad, dobles varas, desigualdad social y económica.... Si de verdad queremos evitar que existan casos como este, ¿no deberíamos explorar toda circunstancia, elemento o factor que pudo llevar al deprimente resultado de un niño moribundo abandonado a su suerte? ¿Queremos o no cambiar las cosas para bien? 

Yo desconozco si la madre de eso niño fue víctima de violencia doméstica, o no. Pero lo que sí sé, porque está documentado, porque conozco a sobrevivientes que así lo testimonian, porque es algo que se ha estudiado y probado, que uno de las tácticas de terror que un agresor puede utilizar contra su pareja es amenazar con agredir y, de hecho,  agredir  a sus hijos e hijas. ¿Acaso ya nos olvidamos de la mujer que recibió un mensaje de texto de su ex pareja avisándole el asesinato de su hijita? Entonces, si sabemos eso, no acallemos a las personas que buscan respuestas y piensan la tragedia desde una perspectiva integral y amplia de los derechos humanos.  Buscar respuestas no es sinónimo de justificar lo injustificable.  Si la mujer en cuestión es responsable de algún crimen, ya le tocará al sistema de justicia dilucidarlo. Pero no perdamos esta oportunidad, que se da en medio de nefastas circunstancias, para crecer como sociedad.  










martes, 1 de febrero de 2011

Y Lucé ¿dónde está? Luce no está aquí, Lucé está hipotecando lo que no ha vendido

Tengo que reconocer que, de todas las consignas, esa es la más que me disfruto en los piquetes y marchas. Me la disfruto porque pretende apuntar a un serio problema de nuestro actual gobierno: la impunidad. Aquí nos venden, nos alquilan, nos hipotecan y ceden en nuestras narices y se supone que no digamos nada. Hace tiempo que Lucé Vela le debe explicaciones a Puerto Rico y no acaba de darlas. Los reclamos por información han sido serios (nada que ver con las bobadas mediáticas del presunto candidato popular) pero han sido neutralizados con una hipócrita, baja e indignante denuncia supuestamente feminista. Aunque es díficil es elegir entre macharranerías cuál es la peor, sostengo que pretender acallar denuncias legítimas con fatulas referencias a la "dignidad de la mujer" es una de las más deleznables.

Patéticas MUY patéticas resultan las mujeres penepés que ayer salieron a defender a su Lucé al mismo tiempo en que justificaban que policías toqueteen ilegal y repugnantemente a nuestras estudiantes. Que no se equivoquen. A esta feminista NO la manipulan. Ni iglesia, ni marido, ni partido. Yo misma soy mi ruta, como dicta la poeta.

Lucé no necesita que yo la defienda. Ella cuenta para su defensa (lo hemos visto) con todas las personas que desde el poder oprimen a mujeres muchísimo más vulnerables que ella. Que trabaje, no me importa. Pero que posiblemente se enriquezca a costa del buen gobierno de mi pais me enerva y me indigna. Que acabe de producir sus índices notariales!!!! Tenemos derecho a saber quienes estan sufragando la educación de sus trillizos, esa educación que a otr@s se niega!

Y al candidato que le preocupan las "fresitas" le digo que se preocupe por NO ser "fresita" él. Hombre tonto en momentos de crisis es lo menos que necesitamos las mujeres de Puerto Rico.

lunes, 18 de octubre de 2010

No deseados

De lejos los reconocemos. Nosotras, tranquilas, pasándola bien, bailando o trabajando, creyéndonos dueñas de nuestro espacio hasta que aparecen: los borrachos, envalentonados gracias al whiskey, se acercan supuestamente a decirnos algo, la excusa perfecta para pegar sus caras a las nuestras, agarrar nuestros hombros, tocar nuestras manos y nosotras, ya intranquilas, reaccionamos diciendo cualquier cosa, haciendo muecas, pidiendo auxilio a las amigas y, muchas veces, alejándonos, preguntándonos en dónde quedó nuestro derecho a vivir en paz.

Lo de arriba ha sido experimentado, me atrevo a especular, por la mayoría de las mujeres puertorriqueñas. Es el tipo de acoso cotidiano, igual que los comentarios no deseados de índole sexual que nos dicen en la calle, o los chistes sexistas que escuchamos por ahí, que no sale en las portadas en los periódicos ni suele ser motivo de legislación especial. Sin embargo, tales acercamientos indebidos marcan la vida de las mujeres desde niñas tanto así que muchas de nuestras decisiones del día a día (en que acera caminamos, qué ropa nos ponemos, a qué lugares asistimos) toman en cuenta, a veces conciente y otras inconcientemente, que ese tipo de acoso existe. Lo triste es que muchas veces cuando nos quejamos se nos tilda de exageradas, intolerantes e intransigentes. A veces, nos sentimos solas.

Sin embargo, de repente, las circunstancias nos dan una mano y alguien capta la jugada en video. Entonces, no hay excusa que valga. Las mujeres vimos el video de la ABC del legislador Jorge Navarro, en supuesto viaje oficial, acercándose a una estudiante periodista en medio de una juerga, besándola y tocándola sin que ella demostrara desearlo y, en seguida, reconocimos la situación. Nos vimos reflejadas en el lenguaje corporal de la muchacha, la manera en que intentó despachar al legislador sin ser hostil, la forma en que trató de ignorarlo, la mueca de hastío y finalmente, su retirada. El medio que publicó el video, sin temor, le puso nombre y apellido a la conducta: “acercamientos no deseados”. El legislador intentó excusarse con que tuvo que acercarse de esa manera a la mujer para poder entenderla mejor, puesto que no comprende muy bien el inglés. Sí, claro. De lejos, respondo a la excusa con poco temor a tampoco ser entendida: Women are not stupid, Mr. Navarro.

martes, 22 de septiembre de 2009

Op-Ed: Blue is the new Black, by Maureen Dowd

September 20, 2009
Op-Ed Columnist
Blue Is the New Black
By MAUREEN DOWD
WASHINGTON

Women are getting unhappier, I told my friend Carl.

“How can you tell?” he deadpanned. “It’s always been whine-whine-whine.”

Why are we sadder? I persisted.

“Because you care,” he replied with a mock sneer. “You have feelings.”

Oh, that.

In the early ’70s, breaking out of the domestic cocoon, leaving their mothers’ circumscribed lives behind, young women felt exhilarated and bold.

But the more women have achieved, the more they seem aggrieved. Did the feminist revolution end up benefiting men more than women?

According to the General Social Survey, which has tracked Americans’ mood since 1972, and five other major studies around the world, women are getting gloomier and men are getting happier.

Before the ’70s, there was a gender gap in America in which women felt greater well-being. Now there’s a gender gap in which men feel better about their lives.

As Arianna Huffington points out in a blog post headlined “The Sad, Shocking Truth About How Women Are Feeling”: “It doesn’t matter what their marital status is, how much money they make, whether or not they have children, their ethnic background, or the country they live in. Women around the world are in a funk.”

(The one exception is black women in America, who are a bit happier than they were in 1972, but still not as happy as black men.)

Marcus Buckingham, a former Gallup researcher who has a new book out called “Find Your Strongest Life: What the Happiest and Most Successful Women Do Differently,” says that men and women passed each other midpoint on the graph of life.

“Though women begin their lives more fulfilled than men, as they age, they gradually become less happy,” Buckingham writes in his new blog on The Huffington Post, pointing out that this darker view covers feelings about marriage, money and material goods. “Men, in contrast, get happier as they get older.”

Buckingham and other experts dispute the idea that the variance in happiness is caused by women carrying a bigger burden of work at home, the “second shift.” They say that while women still do more cooking, cleaning and child-caring, the trend lines are moving toward more parity, which should make them less stressed.

When women stepped into male- dominated realms, they put more demands — and stress — on themselves. If they once judged themselves on looks, kids, hubbies, gardens and dinner parties, now they judge themselves on looks, kids, hubbies, gardens, dinner parties — and grad school, work, office deadlines and meshing a two-career marriage.

“Choice is inherently stressful,” Buckingham said in an interview. “And women are being driven to distraction.”


One area of extreme distraction is kids. “Across the happiness data, the one thing in life that will make you less happy is having children,” said Betsey Stevenson, an assistant professor at Wharton who co-wrote a paper called “The Paradox of Declining Female Happiness.” “It’s true whether you’re wealthy or poor, if you have kids late or kids early. Yet I know very few people who would tell me they wish they hadn’t had kids or who would tell me they feel their kids were the destroyer of their happiness.”

The more important things that are crowded into their lives, the less attention women are able to give to each thing.

Add this to the fact that women are hormonally more complicated and biologically more vulnerable. Women are much harder on themselves than men.

They tend to attach to other people more strongly, beat themselves up more when they lose attachments, take things more personally at work and pop far more antidepressants.

“Women have lives that become increasingly empty,” Buckingham said. “They’re doing more and feeling less.”

Another daunting thing: America is more youth and looks obsessed than ever, with an array of expensive cosmetic procedures that allow women to be their own Frankenstein Barbies.

Men can age in an attractive way while women are expected to replicate — and Restylane — their 20s into their 60s.

Buckingham says that greater prosperity has made men happier. And they are also relieved of bearing sole responsibility for their family finances, and no longer have the pressure of having women totally dependent on them.

Men also tend to fare better romantically as time wears on. There are more widows than widowers, and men have an easier time getting younger mates.

Stevenson looks on the bright side of the dark trend, suggesting that happiness is beside the point. We’re happy to have our newfound abundance of choices, she said, even if those choices end up making us unhappier.
A paradox, indeed.

martes, 25 de agosto de 2009

Sin Palabras

25-Agosto-2009 | HUÁSCAR ROBLES CARRASQUILLO
BUSCAPIÉ

Escuché a una autora embestir contra la lengua española por carecer de un sustantivo para nombrar el líquido que fluye de una mujer en el orgasmo. “Semen”, lo llamó en plan de burla.

En una sociedad heteronormativa, hay objetos y sujetos a los que no podemos catalogar. Nos quedamos sin palabras.

Aquello que no podemos nombrar ante el binario del género –hombre, mujer, falo, vagina– lo relegamos a un rincón inocuo del subconsciente y lo encajonamos en un buró junto con la separación de Iglesia y Estado, la salud universal y otros mitos difíciles de concebir.

La Federación Internacional de Atletismo someterá a Caster Semenya a pruebas ginecológicas para verificar su género. La ganadora sudafricana de la medalla de oro de los 800 metros del Mundial de Atletismo pasado desafía el binario sexual con su voz grave y cuerpo robusto.

Si le pregunta: “¿Quién eres?”, respondería: “Soy atleta”.

Desconozco si necesitamos sustantivos y nomenclaturas para ciertas cosas. Tal vez no. Tal vez la falta de éstos sea el juego cognitivo que las deje existir en un mundo semánticamente cojo. “¡Ay, ¿qué es eso? ¡Fo!”, le dicen al transformista del barrio. “Está confundida”.

Vivir en ese intersticio semántico los hace susceptible al odio y a la violencia descocada que llevó a Lateisha Green a su triste fin. La joven transexual del estado de Nueva York, fue baleada por su identificación sexual.

Ante tal osadía vale la pena velar por la seguridad de aquéllos que viven al margen de las definiciones.

Si la Comisión de lo Jurídico de la Cámara avala un proyecto para prohibir el discrimen por orientación sexual u otra cualquier causa que limite los derechos inalienables de todos los puertorriqueños -hombres, mujeres y todo lo que esté entre medio–, éste se debe atender.

El no hacerlo nos dejaría a los puertorriqueños atascados en el umbral de un futuro igualitario.

A mí, sin lugar a dudas, me dejaría sin palabras.

El autor es crítico cultural y periodista.

domingo, 9 de agosto de 2009

Women at Risk

The New York Times

August 8, 2009
Op-Ed Columnist
Women at Risk
By BOB HERBERT

“I actually look good. I dress good, am clean-shaven, bathe, touch of cologne — yet 30 million women rejected me,” wrote George Sodini in a blog that he kept while preparing for this week’s shooting in a Pennsylvania gym in which he killed three women, wounded nine others and then killed himself.

We’ve seen this tragic ritual so often that it has the feel of a formula. A guy is filled with a seething rage toward women and has easy access to guns. The result: mass slaughter.

Back in the fall of 2006, a fiend invaded an Amish schoolhouse in rural Pennsylvania, separated the girls from the boys, and then shot 10 of the girls, killing five.

I wrote, at the time, that there would have been thunderous outrage if someone had separated potential victims by race or religion and then shot, say, only the blacks, or only the whites, or only the Jews. But if you shoot only the girls or only the women — not so much of an uproar.

According to police accounts, Sodini walked into a dance-aerobics class of about 30 women who were being led by a pregnant instructor. He turned out the lights and opened fire. The instructor was among the wounded.

We have become so accustomed to living in a society saturated with misogyny that the barbaric treatment of women and girls has come to be more or less expected.

We profess to being shocked at one or another of these outlandish crimes, but the shock wears off quickly in an environment in which the rape, murder and humiliation of females is not only a staple of the news, but an important cornerstone of the nation’s entertainment.

The mainstream culture is filled with the most gruesome forms of misogyny, and pornography is now a multibillion-dollar industry — much of it controlled by mainstream U.S. corporations.

One of the striking things about mass killings in the U.S. is how consistently we find that the killers were riddled with shame and sexual humiliation, which they inevitably blamed on women and girls. The answer to their feelings of inadequacy was to get their hands on a gun (or guns) and begin blowing people away.

What was unusual about Sodini was how explicit he was in his blog about his personal shame and his hatred of women. “Why do this?” he asked. “To young girls? Just read below.” In his gruesome, monthslong rant, he managed to say, among other things: “It seems many teenage girls have sex frequently. One 16 year old does it usually three times a day with her boyfriend. So, err, after a month of that, this little [expletive] has had more sex than ME in my LIFE, and I am 48. One more reason.”

I was reminded of the Virginia Tech gunman, Seung-Hui Cho, who killed 32 people in a rampage at the university in 2007. While Cho shot males as well as females, he was reported to have previously stalked female classmates and to have leaned under tables to take inappropriate photos of women. A former roommate said Cho once claimed to have seen “promiscuity” when he looked into the eyes of a woman on campus.

Soon after the Virginia Tech slayings, I interviewed Dr. James Gilligan, who spent many years studying violence as a prison psychiatrist in Massachusetts and as a professor at Harvard and N.Y.U. “What I’ve concluded from decades of working with murderers and rapists and every kind of violent criminal,” he said, “is that an underlying factor that is virtually always present to one degree or another is a feeling that one has to prove one’s manhood, and that the way to do that, to gain the respect that has been lost, is to commit a violent act.”

Life in the United States is mind-bogglingly violent. But we should take particular notice of the staggering amounts of violence brought down on the nation’s women and girls each and every day for no other reason than who they are. They are attacked because they are female.

A girl or woman somewhere in the U.S. is sexually assaulted every couple of minutes or so. The number of seriously battered wives and girlfriends is far beyond the ability of any agency to count.

There were so many sexual attacks against women in the armed forces that the Defense Department had to revise its entire approach to the problem.

We would become much more sane, much healthier, as a society if we could bring ourselves to acknowledge that misogyny is a serious and pervasive problem, and that the twisted way so many men feel about women, combined with the absurdly easy availability of guns, is a toxic mix of the most tragic proportions.

viernes, 24 de julio de 2009

Ni una humillación más

24-Julio-2009 | EVA PRADOS
ABOGADA DE DERECHOS HUMANOS


No hay norma social y legal más reconocida que “la dignidad humana es inviolable”. Esta sencilla oración es piedra angular de grandes constituciones de gobierno, tratados de derechos humanos y de todas las religiones.

La dignidad no es monopolio de “las mayorías” ni bastión protegido de grupos dominantes. Al contrario, su origen es precisamente para proteger al individuo frente a las embestidas de “las mayorías” y “del poder”.

No podemos continuar mirando para el lado, cuando a nuestros vecinos se les humilla y excluye de la sociedad por el único criterio de su orientación sexual o identidad de género. Estamos como en la época de la esclavitud que humillábamos al negro, por su color de piel, catalogándolo de “propiedad” y no como persona, sin reconocerle los mismos derechos que al hombre blanco.

Basta de escondernos en supuestos argumentos religiosos o moralistas para justificar la humillación. Ni es cristiano ni es moral violar la dignidad humana. Sólo es “anormal” el que no sigue la norma ampliamente reconocida: “No violarás la dignidad del otro”. Al gobernador, al legislador y al juez hay que recordarles que su deber constitucional es proteger y garantizar el mayor respeto a la dignidad humana. Es inmoral e inconstitucional más dilaciones a su deber de proteger que a nadie se le discrimine ni se le etiquete en abstracción de su cualidades como persona.

No queda más tiempo, hay que prohibir que una persona más sea humillada negándosele el sustento y un ambiente de trabajo adecuado. Urge aprobar ya el P de la C 1725 para legislar contra el discrimen por orientación sexual, incluyendo la identidad de género, tanto en el empleo como en los lugares públicos y en acceso a vivienda.

De igual manera, que ni a una persona más se le humille diciéndole que no es capaz de tener una familia, cuando existe amor y el deseo de la pareja de unir sus vidas. No permitamos que una persona más sea humillada públicamente, diciendo que no puede adoptar a una criatura, por elementos que nada tienen que ver con el derecho del niño o niña a un hogar feliz.

Paremos la humillación. La exclusión social sólo deja amargos recuerdos. No seamos cómplices de la violación a la dignidad del otro. No demos lugar a que las próximas generaciones nos vean como una sociedad tan bárbara o más que la que nos antecedió.

jueves, 16 de julio de 2009

Sobre el mito de la "imparcialidad"

Las preguntas de los senadores que pasan juicio sobre la nominación de la Jueza Sonia Sotomayor al Tribunal Supremo de los Estados Unidos han hecho hincapié en indagar si Sotomayor es capaz o no de ser "imparcial", y echar a un lado sus experiencias de vida como mujer y latina. A ratos, la audiencia parecería ser una competencia entre republicanos y demócratas, los primeros negando dicha imparcialidad de la jueza y los segundos, defendiéndola. Nadie, hasta ahora, ha expresado, a) que la "imparcialidad" es imposible y b) que aún si fuera posible, no es eso lo que queremos de un juez o de una jueza. Si el propósito judicial es "hacer justicia" (como tanto nos repiten una y otra vez) tenemos que desmitificar la idea de que la "la justicia es ciega". Las preocupadas por este tema tenemos que aprovechar el espacio para hablar de estas cosas (aunque ello signifique problematizar las expresiones de la propia Sotomayor).

La feminista posmoderna Iris Young en su ensayo The Ideal of Impartiality and the Civic Public nos dice:

... the ideal of impartiality in moral theory expresses a logic of identity that seeks to reduce differences to unity. The stances of detachment and dispassion that supposedly produce impartiality are attained only by abstracting from particularities of situation, feeling, affiliation, and point of view. These particularities still operate, however, in the actual context of action. Thus the ideal of impartiality generates a dichotomy between universal and particular, public and private, reason and passion. It is, moreover, an impossible ideal, because the particularities of context and affiliation cannot and should not be removed from moral reasoning. Finally, the ideal of impartiality serves ideological functions. It masks the ways in which the particular perspectives of dominant groups claim universality, and helps justify hierarchical decisionmaking structures.

The ideal of impartial moral reason corresponds to the Enlightenment ideal of the public realm of politics as attaining the universality of a general will that leaves difference, particularity, and the body behind in the private realms of family and civil society [...]


Les sugiero, además, que lean esta entrada del blog de la amiga Erika Fontánez Torres.

martes, 14 de julio de 2009

Mujer, Puertorriqueña y lista para resolver mejor que el Juez Roberts!!!

Seguimos las audiencias de confirmación de la Jueza Sotomayor. Ayer escuchamos su discurso inicial, muy "neutral", con el que la Jueza manifestó su intención de ser "fiel a la ley" (whatever that means!). Tod@s sabemos que los jueces nominados al Supremo tienen que seguir un "libreto" para no pisar callos (eso, claro, en los países en que se toman en serio el proceso de confirmación, porque aquí en Puerto Rico confirmaron a dos jueces y a una jueza por la vía del fast track, creo que ni sabíamos el segundo apellido de los nominados cuando ya habían sido confirmados).

(Foto: Doug Mills/The New York Times)

Ayer llamaron la atención algunos manifestantes de eso que llaman "pro life", y preguntaban a la Jueza sobre los "no nacidos". Eso, mientras los republicanos reiteraban su secuestro de la palabra "empatía". ¿Quién me dice qué relación hay entre esos manifestantes y esos senadores republicanos?

Hoy comienza la sesión de preguntas y respuestas, y estamos listas para denunciar las preguntas sexistas. Por cierto, ya ayer un senador le advirtió a Sotomayor que a menos de que sufra un "meltdown" , ella será confirmada. ¿Cómo dice que dijo? Ay ay ay...

Si quieren una análisis profundo, certero y crítico de este proceso de confirmación y los distintos discursos envueltos, les invito a visitar el blog de la amiga Erika Fontánez Torres:

http://poderyambiente.blogspot.com/

Sigamos.

miércoles, 1 de julio de 2009

Duelo

01-Julio-2009 | SOFÍA IRENE CARDONA
BUSCAPIÉ
Duelo

Apesar de que las mujeres tienen prohibido cantar públicamente en Irán, Neda Agha-Soltan se las había agenciado para, además de estudiar filosofía islámica, tomar lecciones clandestinas de canto. Con su profesor de música andaba, por las convulsas calles de Teherán, cuando recibió el balazo que la silenció para siempre. Apoyar el restablecimiento de la democracia en su país, fue su último acto de desafío.

Dice la prensa, conmovida por la carga poética de las circunstancias, que su nombre persa, Neda, significa, oportunamente: voz, llamado, mensaje divino. Su llegada al mundo debió haber sido, para sus padres, una gran alegría.

Seguramente, hubieran preferido mantener a su hija discretamente viva, pero el balazo que recibió en el pecho la convirtió en emblema de la lucha por la justicia en su país; Neda, “la voz de Irán”. “¡Me quemo! ¡Me quemo!”, decía Neda, mientras agonizaba tirada en la calle. Podría pensarse que la vida se debatía por contenerse en aquel cuerpo joven. Esta misma fuerza incendió la conciencia de más de un espectador del vídeo clandestino, que recoge sus últimos instantes y recorrió el mundo a pesar de la censura.

En una candorosa confesión grabada en Internet, un cibernauta norteamericano confiesa que, a pesar de haber visto antes varias crudas imágenes del conflicto, no le importó lo que sucedía en Irán, hasta que vio morir a Neda.

“No tenía nada que ver conmigo”, dice, en tono avergonzado, “era una batalla más, un fulano enfrentado a otro fulano por el poder”. Sin embargo, la imagen de la inofensiva joven, desangrándose ante la desesperación de su maestro, resulta una contundente muestra de la barbarie. Ésa que se encuentra en todas partes, con diferentes nombres y rostros, atentando contra la inteligencia y la esperanza. En cualquier lugar y en cualquier momento, puede alcanzarnos su zarpazo.

Aunque lejana, la muerte de Neda, entonces, no es ajena. En ese mismo fuego en que moría, suelen arder la obstinación y el desafío de los buenos jóvenes de estos tiempos, en todas partes. Por eso penamos por ellos amargamente cuando quedan inmóviles, para siempre detenidos, bajo cualquier cielo.

La autora es profesora universitaria y escritora.

sábado, 6 de junio de 2009

Sicarios de la Intolerancia

Hasta ahora, no había comentado por aquí el asesinato del Dr. George Tiller, médico que siempre mostró su compromiso con ayudar a las mujeres embarazadas que necesitaron de sus servicios para terminar un embarazo en el último trimestre. Lo asesinaron en medio de un servicio religioso. El doctor creía en Dios, y su asesino ¿en qué?

Aquí les copio una reflexión de la amiga Olga López Báez.

05-Junio-2009
OLGA LÓPEZ BÁEZ
Sicarios de la intolerancia

El doctor George Tiller, un reconocido ginecólogo de Estados Unidos, fue asesinado el domingo 31 de mayo entrando a su iglesia la cual visitaba todos los domingos.

El doctor Tiller era uno de los pocos ginecólogos en ese país que hacía terminaciones de embarazo en el segundo y tercer trimestre. Fue blanco de los sectores mal llamados “pro vida” por cerca de dos décadas.

Como resultado de ese continuo hostigamiento fue herido de bala en ambos brazos en los años noventa. La mujer que lo tiroteó en aquel entonces todavía cumple su pena de cárcel. ¿Es que acaso existe alguna diferencia entre estos actos y los actos de los talibanes?

La presión y el hostigamiento al doctor Tiller también se extendió recientemente a miles de sus pacientes cuando un gran jurado de Kansas intentó obtener expedientes médicos invocando una ley de 1887.

Esa acción la instó el grupo extremista antiaborto “Kansas for Life and Operation Rescue”.

Las pacientes no solamente les preocupaba la violación a su derecho a la intimidad, sino que temían por su propia seguridad y la de sus familias.

Gracias a la intervención del Center for Reproductive Rights ante el Tribunal Supremo de Kansas, fracasó ese otro atentado contra el derecho de la intimidad de esas pacientes.

El asesinato del doctor George Tiller a manos de los sicarios de la intolerancia y la ignorancia pone en el tapete la realidad a la que recurren los sectores más recalcitrantes del fundamentalismo. Son las mismas voces que nos dicen a las mujeres el cómo y el cuándo debemos parir porque nos consideran unas meras incubadoras.

Y son precisamente esas mismas voces que nos dicen a quiénes tenemos que amar para poder formar una familia.

A ver, ¿quiénes son entonces los torcidos y las torcidas?

jueves, 9 de abril de 2009

Lactar o no lactar... ¿es esa la cuestión?

Hace muchos años que decididamente me he planteado la lactancia como una decisión personal de las madres, que tiene que ser vindicada- independientemente de que la mujer decida lactar o no- como parte integral del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo.

Desde esa premisa, me preocupan las campañas de los gobiernos para alentar a la lactancia, mediante un discurso de culpa y reprimenda para aquellas mujeres que deciden no lactar. Se olvidan los publicistas de tales gobiernos que muchas mujeres, aún cuando quisieran, se ven imposibilitadas de lactar por razones socioeconómicas y salubres. Así, dichas campañas sólo sirven para sembrar en la conciencia de esas mujeres sentimientos de culpa y remordimiento.

Como para muestra, un botón basta... les pongo aquí uno de los anuncios televisivos que el Gobierno de Bush difundió supuestamente a favor de la lactancia:



El contenido ideológico del anuncio es obvio. La mujer que no lacta pone en peligro de muerte a su hijo. "Los bebés nacen para ser lactados". Pura manipulación. Ni la madre no lactante pone en peligro de muerte a su bebé ni los bebés nacen para ser lactados. Ya cada día son más las mujeres que se cansan de la manipulación y, en consecuencia, se rebelan. Judith Warner, NYTimes.

Las feministas sabemos que la CIENCIA ha sido utilizada, históricamente, para coartar la libertad de las mujeres. En los 80's la CIENCIA enseñó a las madres que la fórmula era la mejor alternativa para alimentar a sus hijos e hijas (mi madre incluida). Ahora les enseña que nada es como la leche materna. Es intolerable que, en esta época, los estudios ciéntificos y aquéllos que los tergiversan tengan el efecto neto de lacerar los derechos de las madres a decidir sobre sus cuerpos. Esos derechos siempre deben ser protegidos.

Por supuesto, el asunto de la lactancia representa otra gran reto para las feministas. Nuestra hiperconciencia no debe ser interpretada ni utilizada para dejar desprotegidas a las cientos de mujeres que, día a día, deciden lactar a sus criaturas. Mientras defendemos el derecho de las madres a decidir si quieren o no quieren lactar, defenderemos también el derecho de las que así decidan actuar a tener un espacio digno en su ambiente laboral para obtener la leche de sus criaturas, sin que eso represente un retroceso en sus metas profesionales ni una excusa de sus patronos para maltratarlas o marginarlas. Eso es sin dejar de trabajar en contra de la demonización de las madres no lactantes.

Así, las feministas estaremos en todos los frentes. Como siempre.




miércoles, 25 de marzo de 2009

¿Dónde están las mujeres en la radio puertorriqueña?

Ayer escuché con espanto cómo una periodista en una emisora de radio am comenzó una entrevista con el Contralor de Puerto Rico y aún no había hecho su segunda pregunta cuando el director de noticias de la emisora la interrumpió, hizo la entrevista entera, despidió al entrevistado y luego le devolvió la palabra a su compañera periodista que no tuvo otro remedio que, en medio de una risa nerviosa, cederle el micrófono a otra compañera para los titulares del momento.

Ese evento reafirmó mis creencias sobre el discrimen que percibo en la radio am puertorriqueña (De la radio fm también podemos hablar otro día). En primer lugar, me sorprendió que la entrevista al Contralor la comenzara una de las periodistas de la emisora. ¿Por qué? Porque en estos momentos el Contralor es centro de noticias por sus desacertados comentarios allá para cuando la Fiscalía federal presentó sus cargos en contra del Gobernador. Y, lamentablemente, he notado que cada vez que se van a hacer entrevistas importantes son los periodistas hombres los que mayormente las conducen. (Reconozco y honro las excepciones a esta regla). Por todo eso, cuando la entrevista la comenzó una periodista me sorprendí muy gratamente hasta que la interrumpieron.

Lo de ayer fue una falta de respeto a esa compañera, sobre todo, porque en el pasado he escuchado al mismo director de noticias "compartir" las entrevistas con otro de sus compañeros. ¿Por qué, entonces, no compartió la entrevista con su compañera? Entiendo que quisiera hacerle alguna que otra pregunta al Contralor pero eso de practicamente callar a la periodista, y hacer sus preguntas como si ella no hubiera podido hacer lo mismo me dejó un muy mal sabor de boca.

Lo peor del escenario es que ese evento no es aislado. Conocida es la estación de radio que -con la excusa de lo pesado que son los aparatos que utilizan sus reporteros para transmitir la noticia en directo - no le permite a las mujeres periodistas salir a la calle para reportar. Y ni hablar de la estación, la más famosa de Puerto Rico, que parece un verdadero festival de testosterona, con tantos abogados y tantos machos analizando las noticias.

Desde este espacio estaremos pendiente. Esperemos que las cosas cambien y sucesos como el de la entrevista al Contralor NO vuelvan a suceder.