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jueves, 27 de octubre de 2011

Lo que nuestras atletAs merecen....

Del estupendo blog "Comentario deportivo boricua" nos llega una excelente reflexión sobre las grandes capacidades de nuestrAs atletas, el discrimen contra ellas, el chiquiteo de los medios de comunicación, la explotación sexual de su imagen.... en fin, un llamado de atención a aplicar la perspectiva de género en el deporte y su cobertura mediática! ¡Excelente, muchas veces, excelente! Con el permiso del blog, reproduzco aquí el escrito. A la vez, les invito a que lo visiten y dejen sus comentarios.

El triunfo de "Las 12 Magníficas" y una nueva mirada al deporte femenino boricua

El deporte en Puerto Rico se encuentra de pláceme con la histórica victoria y medalla de oro del Equipo Nacional de baloncesto femenino en la final de los Juegos Panamericanos 2011 que se celebran en Guadalajara, México. De ser un quinteto que rara vez figuraba en los debates y consideraciones panamericanas para esta rama deportiva, hoy día comienza a ser visto como un conjunto en ascenso y capaz de ganarle a potencias regionales tradicionales como Estados Unidos y Brasil.


Estas 12 mujeres son parte de la bandera deportiva boricua y sus triunfos son tan valiosos como los obtenidos por la versión masculina de la selección nacional de baloncesto. Su victoria debe motivarnos lo suficientemente como para continuar trabajando en favor de derrumbar las barreras deportivas de género. Esa medalla de oro también nos obliga a repensar las formas en que interpretamos, analizamos y cubrimos el deporte femenino.


A continuación comparto algunas aspectos importantes que deben ser reevaluados a la hora de tratar el deporte femenino en Puerto Rico:


* Consistencia: Tenemos la mala de costumbre de utilizar selectivamente la etiqueta de "femenino" para referirnos a los equipos de baloncesto de mujeres. No se hace lo mismo con la versión masculina. Tal forma de expresarnos es injusta ya que al describir a los hombres como "Equipo Nacional" y a las mujeres como "Equipo Nacional Femenino", damos a entender que el baloncesto es un campo masculino en donde siempre se parte de la premisa de que van a participar solamente varones. Por ende, las féminas son degradadas a la categoría de el "otro" quinteto que debe identificarse por estar en un campo visto como primordialmente masculino. Si queremos ser consistentes, de ahora en adelante debemos utilizar las etiquetas de género ("masculino" o "femenino") para ambas ramas que nos representan internacionalmente. Así le hacemos justicia a las dos selecciones nacionales.



* Infantilismo: Fanáticos/as, reporteros/as y analistas pecan de identificar los equipos de mujeres como los de "las nenas". Tal etiqueta infantiliza y trivializa el deporte femenino. Se refuerza la idea cultural de que estas atletas son inferiores a los hombres. Crea además una posición paternalista que sugiere que "las nenas" son las mimadas de la nación. De esta forma se desvirtúa la dimensión atlética de estas mujeres y preferimos enfocarnos en su "dulzura", "apariencia" y "emotividad" solamente. Debemos cesar con la costumbre de infantilizar el deporte femenino.

* Igualdad: El tiempo dedicado a las coberturas de competencias femeninas y masculinas debe ser igual. Tal sugerencia no debe justificarse ofreciéndole mayor cobertura solamente a aquellos deportes femeninos conocidos por sus uniformes "sexys" (e.g. voleibol, gimnasia) y capacidad de mercadearse dentro de una economía erótica. Ramas tales como el baloncesto, levantamiento de pesas, entre otras, también deben comenzar a promover una cobertura igualitaria tanto para hombres como mujeres. Esta igualdad debe incluir todo tipo de cobertura de medios masivos incluyendo periódicos, TV, radio e Internet.

* Nueva mirada: Las secciones de periodismo de deportes en Puerto Rico son dirigidas por hombres. A pesar de los avances que hemos tenido en los últimos meses, no es menos cierto que quedan ciertos aspectos relacionados a la cobertura femenina que deben mejorarse. Ser selectivo e incluir fotos de atletas altamente sugestivas y provocadoras (i.e. Fotos de El Nuevo Día sobre Yarleen Santiago en voleibol de playa) debe ser inaceptable en el 2011 y el futuro deportivo inmediato. Todo/a periodista deportivo (tanto hombres como mujeres) debe ser entrenado rigurosamente con cursos y seminarios sobre perspectivas de género en el deporte. La "mirada masculina" (male gaze) debe ser reemplazada por una mirada equitativa, solidaria y respetuosa.

* Amor por igual: La emoción que desbordamos por nuestros atletas masculinos debe ser replicada para las mujeres deportistas, quienes con mayores vicisitudes que los hombres, salen al terreno de juego o competencia a representarnos con el mismo amor y tesón.


(El autor es periodista del Puerto Rico Daily Sun y profesor de Humanidades en Atlantic University College de Guaynabo.)

miércoles, 5 de octubre de 2011

MAMPR EXIGE RESPETO Y TRATO EN EQUIDAD A TODAS LAS MUJERES

Comunicado de Prensa

San Juan, Puerto Rico, 5 de octubre de 2011- “Denunciamos la violencia y el machismo venga de dónde venga”. Así se expresaron las portavoces del Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico ante el evento suscitado entre Jay Fonseca y la senadora Evelyn Vázquez en el día de ayer en un programa de televisión que tiene el primero en Telemundo.


Las portavoces indicaron que los medios de comunicación son espacios de privilegio social y que como tal deben mantener siempre una cobertura de respeto y ser modelos de lo que es la comunicación basada en el dialogo abierto, franco y sobre todo respetuoso.


“Ninguna persona tiene que aguantar insultos y faltas de respeto a base de visiones sexistas y machistas y en el caso de la legisladora Evelyn Vázquez, que es una senadora elegida por el pueblo puertorriqueño, así es que debe ser presentada en cualquier programa de televisión o radio. Presentarla como la "que bailaba en el tubo" sólo pretende humillarla y desmerecerla como mujer”, indicó la licenciada Verónica Rivera Torres, portavoz del MAMPR, al repudiar las expresiones de Jay Fonseca por ser sexistas y machistas.


Por otro lado, las portavoces del MAMPR, indicaron que así como repudian los comentarios sexistas de Fonseca, no pueden pasar por alto la rapidez con que la actual Procuradora de las Mujeres salió en defensa de Evelyn Vázquez. “No entendemos esta reacción tan expedita de la Procuradora ya que en otras ocasiones y casos de claro sexismo y discriminación por razón de género, la Procuradora ha preferido guardar silencio. Todavía estamos a la espera de que nos diga en qué quedó la investigación que su oficina iba a hacer sobre las querellas presentadas por las estudiantes sobre las agresiones sexuales que la Policía cometió contra las estudiantes en la pasada huelga universitaria”, exigieron las portavoces.


Asimismo, las integrantes del MAMPR indicaron que la Senadora Vázquez exige respeto para ella como mujer, pero que desde hace meses está sentada sobre las enmiendas a la Ley 54 para que todas las personas, incluyendo las adúlteras, tengan acceso a todas las protecciones en casos de violencia doméstica. Esa enmienda, que ya fue aprobada en la Cámara de Representantes, está en el Senado. Las portavoces indicaron que dichas enmiendas están “estancadas por culpa precisamente de Evelyn Vázquez y de Tomás Rivera Schatz, que por sus vinculaciones con el fundamentalismo religioso no han hecho nada al respecto”, añadieron.


“El MAMPR exige respeto y trato en equidad a todas las mujeres, tanto de los medios de comunicación, como de las entidades gubernamentales, incluyendo a Jay Fonseca y a la Procuradora de las Mujeres. Exhortamos tanto a la Procuradora de las Mujeres como la senadora Evelyn Vázquez a que aprovechen este momento histórico para hacerle justicia a todas las mujeres en Puerto Rico, no sólo a las que son afines a su ideología político partidista o religiosa”, finalizaron.

viernes, 23 de septiembre de 2011

El peligro de amar a un hombre machista

Les copio este artículo bastante bueno publicado hoy en Primera Hora. Tengo problemas con la falta de problematización del supuesto que a las mujeres nos gustan los "hombres varoniles, fuertes y con carácter firme". OJO. A veces esos estereotipos fortalecen los roles de género que desencadenan en violencia. Con humildad, les pido que, además de lo que les copio, repasen mi escrito sobre "El Sexismo Benévolo".

viernes, 23 de septiembre de 2011
Rosa Escribano / Primera Hora

La imagen de un hombre varonil, fuerte y con un carácter firme suena muy atractiva para muchas féminas cuando se trata de hablar de su candidato ideal. Y hasta cierto punto, estas cualidades no tienen nada de malo.

Ahora bien, el panorama se complica cuando la mujer confunde lo varonil con la rudeza; y la fortaleza con la agresión, cayendo en un patrón de abuso que puede comenzar de modo sutil. De ahí, la importancia de aprender a reconocer las señales que indican que esa persona que estás conociendo posiblemente es un lobo disfrazado de oveja.

La psicóloga Omayra Rivera Rivera explica que un comportamiento machista implica un “conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover conductas percibidas como discriminatorias contra las mujeres”. Y añade que “está relacionado a la diferenciación de tareas entre hombres y mujeres”. Además, “es creer que el hombre tiene mayores derechos que las mujeres”.

Por lo general, el hombre con este perfil “busca a una mujer sumisa, dispuesta a ofrecer placer cuando él lo pide”. Y menciona que “caer en un ciclo de violencia doméstica es la combinación de factores como el machismo y un estilo de personalidad dependiente por parte de la mujer”.

La doctora añade la importancia de recalcar “que este tipo de relación puede comenzar con un maltrato de manera verbal, luego psicológico, hasta llegar al maltrato físico”. De no buscar ayuda, “este tipo de comportamiento, por lo regular, va en aumento, se agudiza y algo que pudiera ser leve puede llegar a ser o tener las características más graves”.

También, advierte que “involucrarse con un hombre machista puede conllevar muchos riesgos a la salud emocional o psicológica y hasta la física, como la muerte, en casos más graves”.

Por otro lado, explica que “la mujer que vive este tipo de relación desarrolla trastornos psicológicos como depresión y ansiedad, ligados a una baja autoestima, sentimientos de impotencia, desesperanza e inseguridad”.

¿Posible que él cambie?

Hay mujeres que, aunque se percaten de esta conducta, deciden permanecer al lado del hombre con la ilusión de que, eventualmente, cambiará. Al respecto, la psicóloga menciona que “es muy difícil que este tipo de persona cambie si no busca ayuda profesional”. Y las esperanzas se reducen aún más al comprender que “el cambio de mentalidad en los hombres machistas tiene que venir con la educación desde pequeños”.

La doctora es enfática al advertir que “permanecer en un tipo de relación de esta naturaleza, con la esperanza de que con el tiempo él cambiará, continuará poniendo en riesgo la salud emocional y física de la mujer”.

Por otro lado, uno de los obstáculos en el intento de transformación reside en que, por lo regular, “estas personas no reconocen o admiten tener esta conducta” machista. Incluso, en muchos de los casos, “lo hacen de manera inconsciente, ya que son estilos de conducta aprendidos y en combinación con un conjunto o gama de pensamientos distorsionados”, reitera la doctora.

Además, esta meta “requiere llegar a desarrollar un mayor grado de introspección y reconocer su problema”, especifica la psicóloga. “De no estar dispuesto al cambio o a la ayuda, ese cambio será cada día casi imposible de lograr”.

Para concluir, Rivera Rivera señala que “no se trata de buscar una igualdad absoluta, sino que tanto el hombre como la mujer gocen de la misma dignidad como personas. El hombre y la mujer son distintos y esas diferencias se deben respetar”.

Para citas con la psicóloga clínica Omayra Rivera Rivera, puedes llamar al 787-608-0433.

Aprende a reconocerlo

1. Limita o estorba el acceso de la mujer a expandir o ampliar sus conocimientos (por ejemplo, que vaya a la universidad o tome algún curso).
2. Quiere controlar cómo piensa, viste o se comporta la mujer.
3. Considera a la mujer como un objeto sexual.
4. Tiende a ser brusco y desconsiderado.
5. Manifiesta ciertos aires de superioridad.
6. Puede ser rencoroso y/o vengativo.
7. Procura no hablar de sus sentimientos por miedo a dejarse dominar o controlar, o porque se juzgue como un signo de debilidad.
8. No acepta que se equivoca.
9. No pide perdón.
10. Trata de tomar ventaja en todo.

Qué hacer

La psicóloga menciona varios consejos para la mujer que vive este tipo de relación:

Es necesario fortalecer a la mujer en muchas áreas para que posteriormente pueda ser capaz de tomar decisiones.

La afectada tiene que ser consciente de su rol como mujer y hasta qué punto su dignidad se está viendo amenazada.

Dependiendo del caso, puede expresarle a su pareja cómo se siente. Si el compañero no se muestra receptivo, ella debe buscar ayuda para el proceso de toma de decisiones.

La mujer debe buscar ayuda psicológica, apoyo familiar o de amistades e, incluso, asistencia legal. Existen agencias de gobierno encargadas de brindar ayuda.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Casualidades de la vida. O tal vez no.

En días en los que Puerto Rico debate temas como hostigamiento sexual, acercamientos no deseados y acoso sexual gracias a la vergonzosa conducta del legislador Jorge Navarro, a Virginia Thomas, la esposa de Clarence Thomas, juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, se le ocurre dejarle un mensaje de voz a Anita Hill para solicitarle una disculpa. Por poco se me salen los ojos ayer, cuando en medio de una actividad, vi la noticia en el teléfono de una amiga. ¿Por qué después de casi veinte años a Virgina Thomas se le ocurre comunicarse con Hill para una cosa como esta? Ese acercamiento (otra variante de los "no deseados"} deja ver, entre otras cosas, el tumulto emocional que el evento del 91' significó para Mrs. Thomas. Las compañeras, esposas o no, de hombres que salen a la luz pública como machistas bonafides no la deben tener fácil. Pienso en la esposa de Navarro también. Auch.

Muchas/os de ustedes recordarán todos los pormenores del fiasco Thomas/Hill, yo recuerdo muy poco, pues tenía 10 años cuando todo sucedió. Sin embargo, hace bastante tiempo me enteré en detalle sobre el asunto, así que cuando leo a Thomas, pienso en Hill y me pregunto cómo es posible que Thomas fuera confirmado, por un pelo, pero confirmado. Para quienes no lo sepan, Anita Hill fue la abogada que en las vistas de confirmación de Thomas testificó sobre los comentarios y actitudes sexistas a la que fue sometida por quien, en aquel entonces, era su jefe, primero, en el Departamento de Educación y , luego, en el Department of Education and the Equal Employment Opportunity Commission (EEOC), que es para quienes no lo sepan el organismo federal encargado de ejecutar las leyes federales que prohíben el discrimen, entre otras cosas, por razón de sexo. ¡Ja! Thomas, como ya dije, fue confirmado y siempre siempre y siempre ha negado las imputaciones de Hill. De igual manera, Hill siempre siempre y siempre ha sostenido que dijo y dice la verdad.

Aquí les dejo una parte del testimonio de Anita Hill ante el Senado de los Estados Unidos (por cierto, quien presidió la vista es Joe Biden, el actual Vice Presidente). En un interesante intercambio con un senador republicano, Hill tiene que explicar, una y otra vez, la diferencia entre instar una acción judicial por hostigamiento sexual y denunciar en foros no judiciales ni administrativos comentarios/acercamientos sexistas no deseados que pudieran constituir hostigamiento sexual. Elegí ese fragmento, entre tantos que aparecen en you tube, porque acá en Puerto Rico los dos o tres gatos (y gatas) que han pretendido defender a Jorge Navarro (incluyéndolo a él) levantaron el tontísimo argumento de que si la periodista se hubiera sentido acosada de verdad le hubiera hecho una querella. ¿Perdón? Las cosas no funcionan así. Muchas veces las mujeres elegimos ciertas batallas, y otras no. Instar una querella por hostigamiento o discrimen no es algo que se hace ligeramente. Hay otras que callan por un tiempo y hablan cuando tienen que hablar!




lunes, 18 de octubre de 2010

No deseados

De lejos los reconocemos. Nosotras, tranquilas, pasándola bien, bailando o trabajando, creyéndonos dueñas de nuestro espacio hasta que aparecen: los borrachos, envalentonados gracias al whiskey, se acercan supuestamente a decirnos algo, la excusa perfecta para pegar sus caras a las nuestras, agarrar nuestros hombros, tocar nuestras manos y nosotras, ya intranquilas, reaccionamos diciendo cualquier cosa, haciendo muecas, pidiendo auxilio a las amigas y, muchas veces, alejándonos, preguntándonos en dónde quedó nuestro derecho a vivir en paz.

Lo de arriba ha sido experimentado, me atrevo a especular, por la mayoría de las mujeres puertorriqueñas. Es el tipo de acoso cotidiano, igual que los comentarios no deseados de índole sexual que nos dicen en la calle, o los chistes sexistas que escuchamos por ahí, que no sale en las portadas en los periódicos ni suele ser motivo de legislación especial. Sin embargo, tales acercamientos indebidos marcan la vida de las mujeres desde niñas tanto así que muchas de nuestras decisiones del día a día (en que acera caminamos, qué ropa nos ponemos, a qué lugares asistimos) toman en cuenta, a veces conciente y otras inconcientemente, que ese tipo de acoso existe. Lo triste es que muchas veces cuando nos quejamos se nos tilda de exageradas, intolerantes e intransigentes. A veces, nos sentimos solas.

Sin embargo, de repente, las circunstancias nos dan una mano y alguien capta la jugada en video. Entonces, no hay excusa que valga. Las mujeres vimos el video de la ABC del legislador Jorge Navarro, en supuesto viaje oficial, acercándose a una estudiante periodista en medio de una juerga, besándola y tocándola sin que ella demostrara desearlo y, en seguida, reconocimos la situación. Nos vimos reflejadas en el lenguaje corporal de la muchacha, la manera en que intentó despachar al legislador sin ser hostil, la forma en que trató de ignorarlo, la mueca de hastío y finalmente, su retirada. El medio que publicó el video, sin temor, le puso nombre y apellido a la conducta: “acercamientos no deseados”. El legislador intentó excusarse con que tuvo que acercarse de esa manera a la mujer para poder entenderla mejor, puesto que no comprende muy bien el inglés. Sí, claro. De lejos, respondo a la excusa con poco temor a tampoco ser entendida: Women are not stupid, Mr. Navarro.

Sexismo en The Social Network

Decidí ver la película The Social Network porque: a) la interesante crítica de Lawrence Lessig despertó mi curiosidad, b) siempre he respetado a Aaron Sorkin (el escritor de The West Wing y de esta película) y c) utilizo constantamente la red social Facebook.

Lo mío no es hacer crítica de cine. En una frase puedo decir que la película me gustó, me tuvo entretenida las dos horas que duró y que sonreí en más de una ocasión, sobre todo con el final tan espléndido que tiene. Ahora bien, la razón por la que escribo sobre la película aquí es sencillamente porque me tomó por sorpresa el seximo que permea toda la película. No sólo nos topamos con cuanto estereotipo femenino podamos pensar (la mujer inteligente que es caracterizada como una bicha, la mujer fácil que tiene sexo con los chicos populares, la novia celosa y pshyco...) sino que la película entera está repleta de imagenes problemáticas, hombres que le miran el trasero a sus empleadas, mujeres universitarias que llegan en un party bus a una fiesta de hombres para orgías, una ausencia total de mujeres en las cuestiones importantes, con la excepción (y supongo que no debo quejarme) de dos abogadas.

Salí un poco trastonarda del cine sinceramente no porque estuviera ofendida (aunque ya al final de la película reconozco que me sudaron un poco las manos) sino porque no entendía el motivo/razón o circunstancias que motivara una construcción cinematográfica tan penosa desde una perspectiva de género. Como les dije arriba, conozco a Sorkin como un gran escritor pero también como una persona con la piel muy finita cuando se le critica. Yo solía escribir en un foro de discusión sobre The West Wing. En alguna ocasión, la moderadora quien también hacía resúmenes de los episodios criticó muy duramente a Sorkin por un episodio particularmente malo y la respuesta de Sorkin fue súper agresiva tanto así que hasta nos dedicó un episodio de The West Wing a la moderadora y a los/as foristas, dónde nos pintó bajo una luz muy negativa . Con ese conocimiento, hoy desperté convencida de que no podía ser yo la única que hubiese reparado en las macharranerías de la película y hoy, gracias a google, confirmé que, en efecto, esto ha sido un issue en la crítica en Estados Unidos, sobre todo la crítica alternativa y bloguera. (Muy mal por Lessig que ni pestañeó al respecto)

Y conociendo a Sorkin..... por supuesto que tuvo que contestarla. Aquí está lo que escribió:


Believe me, I get it. It’s not hard to understand how bright women could be appalled by what they saw in the movie but you have to understand that that was the very specific world I was writing about. Women are both prizes an equal [sic - "prizes and equals", I think]. Mark’s blogging that we hear in voiceover as he drinks, hacks, creates Facemash and dreams of the kind of party he’s sure he’s missing, came directly from Mark’s blog. With the exception of doing some cuts and tightening (and I can promise you that nothing that I cut would have changed your perception of the people or the trajectory of the story by even an inch) I used Mark’s blog verbatim. Mark said, “Erica Albright’s a bitch” (Erica isn’t her real name–I changed three names in the movie when there was no need to embarrass anyone further), “Do you think that’s because all B.U. girls are bitches?” Facebook was born during a night of incredible misogyny. The idea of comparing women to farm animals, and then to each other, based on their looks and then publicly ranking them. It was a revenge stunt, aimed first at the woman who’d most recently broke his heart (who should get some kind of medal for not breaking his head) and then at the entire female population of Harvard.


More generally, I was writing about a very angry and deeply misogynistic group of people. These aren’t the cuddly nerds we made movies about in the 80’s. They’re very angry that the cheerleader still wants to go out with the quarterback instead of the men (boys) who are running the universe right now. The women they surround themselves with aren’t women who challenge them (and frankly, no woman who could challenge them would be interested in being anywhere near them.)

And this very disturbing attitude toward women isn’t just confined to the guys who can’t get dates.

I didn’t invent the “F–k Truck”, it’s real–and the men (boys) at the final clubs think it’s what they deserve for being who they are. (It’s only fair to note that the women–bussed in from other schools for the “hot” parties, wait on line to get on that bus without anyone pointing guns at their heads.)

These women–whether it’s the girls who are happy to take their clothes off and dance for the boys or Eduardo’s psycho-girlfriend are real. I mean REALLY real. (In the case of Christy, Eduardo’s girlfriend so beautifully played by Brenda Song, I conflated two characters–again I hope you’ll trust me that doing that did nothing to alter our take on the events. Christy was the second of three characters whose name I changed.)

I invented two characters–one was Rashida Jones’s “Marylin”, the youngest lawyer on the team and a far cry from the other women we see in the movie. She’s plainly serious, competent and, when asked, has no problem speaking the truth as she sees it to Mark. The other was Gretchen, Eduardo’s lawyer (in reality there was a large team of litigators who all took turns deposing witnesses but I wanted us to become familiar with just one person–a woman, who, again, is nobody’s trophy).

And Rooney Mara’s Erica’s a class act.

I wish I could go door to door and make this explanation/apology to any woman offended by the things you’ve pointed out but obviously that’s unrealistic so I thought the least I could do was speak directly to you.


Esto fue escrito por Sorkin respondiendo al comentario de una participante en un blog. (O sea, el hombre sigue pendiente a lo que se dice en los foros cibérneticos sobre él). Cuando lei la contestación del escritor me sentí algo convencida, hasta que seguí leyendo a personas aclarando que el escritor exageró bastante y que él empeoró el sexismo de los intercambios entre los personas para lograr mayor dramatismo. No me sorprendería que eso fuera cierto, aunque es ya resulta innegable que existe una sólida base fáctica en cuanto a las conductas misóginas del creador de Facebook (en efecto, corroboré que el blog en dónde insultaba a una ex en efecto existió). Si acaso, agradezco a Sorkin que desnude que la macharranería existe en todos los niveles, incluyendo los pasillos de Harvard.
En fin, ojo al pillo.

jueves, 10 de junio de 2010

Playboy en Puerto Rico

Como si en este país las mujeres no tuviéramos dificultades, retos y problemas que enfrentar y superar, el productor Pepe Dueño ha facilitado que Playboy haya elegido a San Juan como una de las 50 ciudades dónde se celebrará el aniversario de dicha revista. Hoy es la fiesta.

Las llamadas "conejitas" (!!!!!!) se bajaron del avión en Isla Verde y hoy, en la prensa, nos espetan que desnudarse para una revista es la mejor oportunidad del mundo: no sólo te invitan a fiestas dónde conoces a gente importante sino que recibes 25, 000 dólares si te desnudas para la página del centro de la revista y 100,000 dólares si consigues la portada. Ok.

¿En dónde nos deja esto a las feministas y a las personas solidarias que luchamos contra la inequidad entre los géneros? El debate está abierto. ¿Piqueteamos en la actividad de Playboy?

Mi posición en cuanto a este tema aún está en proceso evolutivo. Tengo conflicto.

Pero tengo varias cosas claras:

1) La explotación sexual del cuerpo de la mujer no debe tener lugar en sociedad alguna.

2) Cabe hablar de explotación sexual cuando una mujer "decide" (énfasis en las comillas) utilizar su cuerpo para obtener algo a cambio, ya sea dinero, influencia, acceso a esferas de poder. Prostitución y pornografía corren a mi mente pero también muchas otras instancias que, a nivel privado, se dan por las mismas razones.

3) Anteriormente, he problematizado, desde una perspectiva bastante mackinneana, la centralización de los reclamos feministas exclusivamente en el supuesto del derecho de la mujer a decidir. El tiempo ha demostrado que dicho supuesto se ha convertido en un trampa discursiva que, cada cierto tiempo, nos explota en la cara. Ver mi entrada anterior sobre el tema.

4) Una de esos momentos en que nos explota en la cara es cuando nos encontramos con mujeres que nos exigen respeto a su decisión de desnudarse en una revista porque sí, porque se trata de su decisión. Y si las feministas las criticamos pues estamos siendo intolerantes, cerradas y poco solidarias. Todo eso se presta para que se nos acuse de alienar a las mujeres quienes, por razones muchas veces económicas, objetivan su cuerpo y, como tal, lo alquilan para el beneficio del hombre.

5) Noto que, al menos en Puerto Rico, a las mujeres feministas se nos hace más fácil cuestionar esas "decisiones" cuando las mismas se inclinan a favor de una exposición pública de la sexualidad de las mujeres y no, por ejemplo, cuando las mismas se inclinan a favor de la domesticidad. Eso me preocupa.

6) No obstante, me inclino a pensar que sí, que en efecto, debemos ser cuidadosas cuando trabajamos estos temas porque es posible que alienemos a las mujeres que toman decisiones que, en lo particular, encontramos problemáticas. No es cuestión de dividirnos entre las mujeres que hemos despertado de la "falsa conciencia" y las que no. Dentro de este contexto, nuestros planteamientos contra la explotación sexual de las mujeres, cuando hay "consentimiento" (otra vez, énfasis en las comillas) de ellas envuelto, deben centrarse en las condiciones socioeconómicas y culturales que fertilizan el camino para que las mujeres tomemos "decisiones" que nos ponen en desventaja y vulnerabilidad. Lograr esto último es complicado, pues se trata de una fina raya muy susceptible de cruzar.

7) La meta, a largo plazo, debe ser que no exista ese camino fertilizado, es decir, que vivamos en una sociedad dónde la explotación sexual no se traduzca en beneficio alguno para quien explota y para quien sea explotada/o.

7) Dicho lo anterior, reconozco que no me siento convocada por discursos paternalistas ni maternalistas que hablan de mujeres que no respetan su "dignidad", que se "autodegradan", que "no se dan a respetar". Eso me suena a absolutismos, hipocresía y, sí, como diría Nahomi Galindo Malavé en una discusión en Facebook, a moralismos. Creo en el derecho de las mujeres a hacer con sus cuerpos lo que les da la gana. Y ahí está mi conflicto.

8) Aunque reconozco que existen decisiones que pueden y deben ser problematizadas desde una perspectiva de género, me sigo sintiendo inclinada a defender el derecho de una mujer a acostarse con quien quiera, a desnudarse ante quien quiera, y estoy dispuesta a cargar con parte de las consecuencias de esas decisiones. Después de todo, cada una de nosotras en algún momento de nuestras vidas hemos tomado decisiones muy problemáticas desde una perspectiva de género. Decisiones, algunas pequeñas, y otras muy grandes. A veces, logramos justificarnos pero en otras, vivimos en perpetuo cuestionamiento sobre nuestras motivaciones.

9) No me parece justo que sean las modelos de Playboy, las únicas que tengan que cargar sobre sus hombros el peso de una sociedad sexista y patriarcal. Todavía recuerdo como la modelo Taína le daba las gracias a Gabriel Suau, el productor de No Te Duermas, por haberla sacado del residencial público dónde vivía. Y hombres y mujeres gustaban de criticarla duramente. Sin embargo, agunas de esas personas que tanto la criticaban eran las mismas que sintonizaban No Te Duermas, compraban los calendarios, y las revistas dónde ella aparecía en un diminuto tanga...

10) Tampoco me parece adecuado activar nuestras manifestaciones políticas únicamente cuando la explotación viene del extranjero o de una empresa capitalista, porque entonces las motivaciones de la manifestación política no quedan del todo claras. La lucha contra la inequidad de género se tiene que dar, desde todos los frentes. Y, sí, la explotación sexual de la mujer por razones económicas es motivo más que suficiente para manifestarse contra cualquier corporación que así se maneje. Playboy me parece es la compañía símbolo de las corporaciones que viven a costa de los cuerpos desnudos de las mujeres. Pero existen muchas otras instancias en las que también se necesita activismo político para denunciar prácticas sexistas y violentas contra las mujeres, y en muchas de esas instancias, las mujeres miramos a nuestro alrededor y estamos solas. Hace no mucho compartimos el espacio alrededor del Capitolio para nuestra manifestación anual en defensa del derecho al aborto, y me sorprendí cuando vi, a lo lejos, decenas y decenas de personas. Animada me acerqué para encontrarme que era un sindicato que había promovido una actividad para denunciar la Ley 7. Ninguno de los compañeros o compañeras del sindicato se unieron a nuestra manifestación. Sin embargo, nosotras procuramos estar en todas las de ell@s.

Así que, a la pregunta de ¿piqueatear o no piquetar a Playboy? Me adscribo a las palabras de Amárilis Pagán Jiménez:
Se ha dicho que el cuerpo de las mujeres es un campo de batalla. Y así es. Nuestros cuerpos no sólo son violados, humillados y agredidos para destruir al enemigo en los escenarios de guerra. En sociedades como la nuestra, se convierten en presa de otras batallas económicas y de poder como las que vivimos día a día y en la que los medios, la iglesia y los emporios económicos aspiran a controlarnos. Ante esto sólo queda como estandarte de la libertad la conciencia de cada mujer a la hora de decidir dónde se posiciona y por qué. (Yo Mujer)

Nuestro cuerpo es un campo de batalla. Nos corresponde a nosotras decidir cómo librarla. No siempre estaremos de acuerdo, pero queda de nosotras que del desacuerdo salgan nuevas y creativas maneras para lograr la meta de paz, equidad y justicia para todas y todos.