lunes, 12 de abril de 2010

"Las puertorriqueñas somos presumidas por naturaleza y punto, así somos, nada más que hablar."

[Publicado originalmente en el Blog de Cynthia Olavarría en el Nuevo Día]
11 Abril 2010

¡Sí, destruida jamás!

“Yo no sé como empezó, solo se que sucedió” Copyright Ricky Martin, (por el aquello de incluir la figura del momento), pero tan pronto escuché la frase “Destruida jamás” se convirtió en mi lema de mi vida.

Lo curioso del caso es que fueron muchas las que se sintieron identificadas con “el arte de no destruirse”, así es que… ¡No estoy sola en esto!. Existen muchos seres allá fuera que han aceptado voluntariamente vivir en carne propia el sacrificio que implica pasar largas horas en rutinas de embellecimiento, con el fin de lucir lo mejor posible.

Y es que, aunque algunas no quieran aceptarlo, el mundo de la moda y belleza es algo que nos llama la atención a todas, independientemente de la carrera que hayamos estudiado o el lugar en donde estemos trabajando. El verse bellas a toda hora no es algo exclusivo de las misses, es parte de nuestra vida!

Las puertorriqueñas somos presumidas por naturaleza y punto, así somos, nada más que hablar. Todas hemos hecho algo “pro belleza” alguna vez. ¡Hasta nuestras abuelitas tenían sus truquitos!!

¿Alguna vez has escuchado que tomarse un jugo de toronja luego de comer corta la grasa? Eso era lo que estaba “in” en el campo de la belleza cuando no existían esas pastillas que “nos van a dañar el hígado”. Cuando lo escuché me dije a mi misma “Misma, ¿cómo que la toronja sustituye tus pastillas? Y como soy como Santo Tomás, “ver para creer”, opté por comerme hasta el pegao y tomarme un vaso enorme de jugo de toronja a ver si funcionaba el remedio… Total, lo peor que podía pasar es que no diera resultado y en todo caso, buscaría otra altenativa en la semana, pues pertenezco al club de las que “empiezan la dieta el lunes”.

Desde el blower para calmar el “y tu abuela a’onde está”, dormir con las fajas que anuncian en la televisión, tomar el famoso té verde, las pastillas chinas para adelgazar. Ponerse Noxema en los muslos y brazos y envolverlos con bolsas plásticas para que luzcan mas flacos, ponerse “plastic wrap” en la barriga para “quemar grasa” y botar el exceso de agua en el cuerpo. Desayunar sólo yogurt para que el resto de lo que comamos en el día no nos engorden, hasta métodos más invasivos como las cirugías plásticas, la mesoterapia y las “ilegales” inyecciones de cardispan o veneno de ratas, arañas y otras hierbas… todas las anteriores son utilizados como remedios en la lucha por pulir la imagen.

¿Todo esto es correcto? NO, ¿válido? tal vez… pero lo triste es que es una realidad. Son muchas las que se someten a estos procedimientos para verse bien para los demás.

Bueno… digamos que, más que para vernos bien “para los demás”, nos arreglamos con esmero para ser evaluadas por otras mujeres porque, la realidad del caso es que nos criticamos entre nosotras mismas. Es muy raro que un hombre esté pendiente de los detalles “fashionistas” o nos felicite porque se haya dado cuenta del gran esfuerzo, tiempo y dinero que hemos invertido para impresionar; en cambio nosotras, tan pronto entramos al lugar, hacemos un análisis exhaustivo del vestuario y “ total look” ajeno.

Suena feo pero es la verdad, no somos solidarias con las demás mujeres, cuando deberíamos entender perfectamente lo duro que es estar “set” todo el tiempo, mucho más cuando se es empleada, esposa y madre. Tenemos que ser más “humanas” y aceptar que todas tenemos virtudes y defectos y aunque, puede que hayan cosas que no te gusten de ti o de los demás, nunca debemos pisotear el autoestima.

Vivir para “ser bellas” es algo que no es saludable, pero la presión social es tan fuerte que sabemos que la lucha por la belleza nunca se acabará, por eso hay que buscar un balance entre cuidarnos y quereros tal como somos y el convertirnos en Barbies.

Aceptemos una realidad, en la búsqueda del peso ideal no hay milagros; es tan sencillo como la ley de gravedad, todo lo que sube tiene que caer. Pues si quieres que algo no te engorde, simplemente no te lo comas!

No se trata de dejar de comer, se trata de evitar alimentos que son altos en grasa, la misma que sabes que no vas a quemar si el único ejercicio que haces es mover tu mano para usar el mouse de la computadora.

Disfruta tu vida, date uno que otro gustito, pero sé responsable. También debes invertir energía en armonizar tu belleza física y espiritual. Si le dedicas el mismo tiempo al beauty que a leer libros de crecimiento espiritual serás mucho más bella.

Evita preocuparte y entristecerte porque eso envejece y procura reírte a carcajadas, porque rejuvenece. Sé como Sandra Bullock en Miss Congeniality, desea siempre el bien y acepta que añoras “world peace”, porque la tranquilidad para tu alma no se encuentra en el cubito de agua y hielo que ingeriste para el almuerzo, sino en tus acciones y legado como ser humano. Y recuerda que no hay mujer fea sino mal arreglada!!

1 comentario:

Myrta dijo...

Recomiendo el libro "The Beauty Myth: How Images of Beauty Are Used Against Women", de Naomi Wolf, publicado en 1991: