martes, 5 de octubre de 2010

Doble vara

En su momento critiqué la manera en que el Estado y la sociedad civil reaccionaron al asesinato del niño Lorenzo González Cacho.

En estos días la Prensa reseña el asesinato de otra personita, esta vez, un bebita de nombre Daileen. Las diferencias sobre cómo la Policía, fiscalía y demás funcionarios han tratado el tema son sencillamente abismales.

Y es que Emilia es pobre, drogadicta y vive en un residencial público. Horrible nefasta terrible doble vara.

Se contradice al culpar a su pareja por muerte de la bebé

Por Osman Pérez Méndez / operez@elnuevodia.com

La madre de la bebé que murió el pasado sábado en la mañana a consecuencia de golpes que había recibido fue acusada ayer en la tarde de asesinato en primer grado, luego de que la jueza Ladi Buono de Jesús evaluara la prueba sometida por la fiscalía y encontrara causa para arresto contra la mujer.

La jueza decidió además imponer a Emilia Rodríguez Ortiz, la joven madre de 24 años acusada por la muerte de la bebé Daileen Olivo Rodríguez, una fianza de $1 millón. Además del cargo de asesinato, la mujer fue acusada de maltrato por negligencia (por no haber procurado asistencia médica para la niña), según explicó al salir de la corte la fiscal María E. Hernández Medina, quien tiene a su cargo el caso.

La mujer, que mientras estuvo en el tribunal no paró de llorar, no pudo pagar la fianza impuesta, por lo que, tras ser fichada, sería ingresada en la cárcel de mujeres de Vega Alta.

Rodríguez Ortiz ayer no contaba con representación legal alguna. La fiscal aseguró que, de persistir esa situación al momento que fuera al juicio, el Estado le proveería representación legal.

“No estoy de acuerdo, para nada”, dijo Rodríguez Ortiz casi gritando entre un desconsolado llanto, cuando se la llevaban al Cuartel General de la Policía, luego de que la jueza encontrara causa para su arresto. “Yo no soy la única en esto. Erick (Benítez Fernández) va a estar en la libre comunidad, y yo sola en esto”, gritó la mujer refiriéndose a su pareja consensual.

“Yo no pude hablar, yo no pude contar todo”, reclamó antes que cerraran la puerta de la patrulla en que la llevarían al curatel. La fiscal, sin embargo, dijo que a Rodríguez Ortiz se le habían dado varias oportunidades para que hablara y que no lo había hecho.

“La hemos entrevistado a cabalidad. Dijo que (la niña) se le cayó el martes (28 de septiembre) y que luego le aparecieron los moretones y mordeduras, que no podía explicar”, dijo la fiscal.

La vista preliminar del caso contra Rodríguez Ortiz fue fijada para el próximo 19 de octubre.

Aunque Rodríguez Ortiz fue acusada, la teniente Diana Crispín, directora de la División de Delitos Sexuales de San Juan, aclaró que la investigación de este asesinato aún no había concluido.

Patrón de maltrato

La niña Daileen, de 18 meses, fue llevada al hospital San Francisco, en Río Piedras, el viernes en la noche por Benítez Fernández. A eso de las 11:00 a.m. del sábado fue declarada muerta.

El cuerpo de Daileen tenía moretones y marcas de mordidas, una costilla rota, además de otros traumas, por lo que de inmediato se alertó a la Policía, que no tardó en apresar a la madre. Benítez Fernández habría estado cooperando con la pesquisa.

Ayer en la mañana, la doctora María Conte, directora del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), dio a conocer algunos de los resultados de las pruebas que se habían practicado al cuerpecito de la niña y dijo que había sido sometida a un patrón de maltrato.

De hecho, la doctora indicó que la magnitud de los golpes recibidos por la niña eran “comparables con caer de un tercer o cuarto piso o de (sufrir) un accidente grave”.

“Había trauma interno, y es un trauma lo suficientemente importante como para haber causado el deceso”, dijo Conte.

Conte añadió que aún faltaban varias pruebas por realizarse, como exámenes radiológicos y otras pruebas periciales.

Rodríguez Ortiz fue sometida ayer en la mañana a varias pruebas periciales, incluyendo la toma de muestra de la impresión de su mordida, para ver si era compatible con las marcas que presentaba el cuerpo de Daileen.

Antes de entrar a la sala de la jueza, Rodríguez Ortiz alcanzó a hacer varios comentarios a la prensa, como si intentara desahogarse.

“Eso fue mi novio (Benítez Fernández)”, dijo la mujer, pero casi de inmediato se contradijo al decir que no lo había visto hacer nada porque, “me quedaba dormida, estaba drogada, no sabía nada”.

Admitió ser usuaria de drogas desde los 15 años, aunque “sólo marihuana”.

“Él me decía que no la bajara, porque si la veían así me iba a buscar problemas en el caserío (residencial Ramos Antonini)”, añadió Rodríguez Ortiz.

La mujer también salpicó con sus reclamos al Departamento de la Familia.

“El Departamento de la Familia trató de quitármela (a la bebé) pero el juez se lo denegó y les dijo que tenían que darme unas clases y seguimiento. Pero eso nunca pasó”, recordó entre sollozos.

“¿Cómo yo voy a hacer sufrir a mi hija? Si era lo único que yo tenía. Yo me quiero morir y estar con ella”, dijo.

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