viernes, 26 de marzo de 2010

Sigue grave mujer baleada por un agente que luego se suicidó

Por ELNUEVODIA.COM

La arecibeña que recibió anoche siete impactos de bala de parte de su esposo, un agente de la policía que fue escolta del ex gobernador Pedro Rosselló, se encuentra con vida, pero en estado de gravedad en el Centro Médico de Río Piedras, confirmó esta mañana el comandante de la región de Arecibo, Juan Sergio Rubín.

Verónica Martínez Vélez, de 35 años, recibió siete impactos de bala de parte del capitán José I. Gómez González, de 42 años, adscrito a la División de Seguridad y Protección de Arecibo, en hechos que ocurrieron en la calle 30 de la urbanización Vista Azul de ese mismo pueblo a eso de las 7:00 p.m. Tras el arrebato, el oficial policiaco se suicidó de un disparo en la sien derecha.

De acuerdo a la pesquisa preliminar de la Uniformada, el capitán usó su arma de reglamento, una pistola Glock calibre .45, para cometer los hechos.

El comandante de Arecibo señaló en entrevista radial (WKAQ) que la pareja estaba separada, pero que no existía un expediente que demostrara historial de violencia doméstica.

“En el expediente de violencia doméstica no hay nada. Inclusive, a mí no me ha llegado ningún tipo de información de que el compañero haya tenido algún tipo de problema”, dijo Sergio Rubín.

No obstante, tras una discusión marital, la mujer recibió dos balazos en el pecho, uno en un costado, otro en la mano izquierda, uno en el hombro, otro en el seno derecho y recibió una laceración de bala en el pecho.

“Tuve la oportunidad de llegar a la escena. Era una escena bien patética”, precisó el comandante.

Dijo que cuando llegó, la mujer estaba consciente. “Pero una vez llega al hospital de área la entubaron y el médico dijo que llegó en condición crítica, que tenía que estar en el Centro Médico”, precisó.

Por otro lado, aún se desconoce las discrepancias que pudo tener la pareja y que desató en esta escena de violencia doméstica. Éstos llevaban juntos unos 21 años y tenían tres hijos de 20, 17 y 10 años, quienes estaban en la casa al momento de la agresión.

Hija llamó al 9-1-1

Una hija de la pareja llamó al Sistema de Emergencias 9-1-1 para pedir ayuda.

El director de esa agencia, Jacinto Desiderio, confirmó a preguntas de El Nuevo Día que la llamada para reportar la tragedia fue atendida por un operador a las 6:56 p.m.

Gómez González fue escolta del ex gobernador Pedro Rosselló por varios años.

Laboró por un tiempo en el polígono de la Policía y luego volvió a trabajar en la División de Seguridad y Protección.

El agente Alejandro Montalvo, de la División de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Criminales de Arecibo está a cargo de la pesquisa del incidente.

jueves, 25 de marzo de 2010

El feminismo y yo

En Rojo/Claridad

El feminismo y yo


Perfil de Autor

Por Adriana R. Alonso Calderón

En estos días que la reflexión e introspección es meritoria, he dialogado sobre temas de género hasta el cansancio intentando obtener inspiración para escribir este artículo. Admito que desde hace dos años, estos diálogos fortuitos se han convertido en parte de mi vida cotidiana. Y es que no puedo repensar mi vida, ni siquiera el mundo, sin las discusiones de género, sin la lucha, sin el activismo, sin las feministas.

Una vez despiertas a la conciencia de género, te maneja por completo. Y luchas contra todo lo que has aprendido o contra lo que no está correcto, contra la disparidad. Pero también luchas con tus propias contradicciones; reeducas tus pensamientos, la forma en que hablas y escribes, y la manera en que te relacionas. Es el proyecto de tu vida. A consecuencia, buscas otras chicas iguales a ti, que entiendan el proceso por el cuál estás pasando. Y aparecen por todos lados. Aparecen, por ejemplo en Puerto Rico, unas Nahomi, Lourdes, Liana, Zuly, Mariem, Marielis. Alana, Amarylis, Adriana, Ruthie, compañeras jóvenas, luchadoras todas, con visiones y procedencias diferentes, pero a las cuáles admiro y respeto siempre. Una responsabilidad inmensa recarga nuestro cuello, nuestras barrigas. Doy fe de que somos muchas más de lo que parecemos, pero a veces no nos ponemos de acuerdo.

En esa búsqueda coincidí en el 2009 con otras muchas mujeres en el XI Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en la Ciudad de México. ¡Qué maravillosa diversidad! Cuando regresé del viaje, recuerdo que le comenté a mi madrina feminista lo sorprendida que estaba de la variedad de discursos, estética, reclamos, retos de aquellas mujeres que me intimidaban, y a la misma vez inspiraban. Si aquella era una muestra de las feministas de nuestro continente, la reconquista y la equidad están aseguradas. Aquellas no eran las mujeres a las cuales estaba acostumbrada, sin menospreciar a las que habían alimentado mi feminismo, como lo son mis abuelas.

¡Ay, mis abuelas! Liberata, Lydia y Herminia: diferentes en procedencia e igualitarias en espíritu. Herederas de la cultura patriarcal, pero reproductoras de la liberación femenina a su estilo. Incondicionales y ejemplares. Luego pasé por la universidad y fui conociendo a mis madrinas en la fe feminista, todas militantes de la segunda ola: Norma, quien me enseñó a no negarme al feminismo y la acepté como mi guía; Jossie, la mujer más trabajadora y responsable del universo; Sandra, sabia y modeladora; Ana Irma, impetuosa enciclopedia; Doña Genoveva, pionera que hasta hace poco luchó con su pluma y papel; Aidita y sus extraordinarias historias; y otras tantas que me cambiaron la vida y que merecen ser conocidas. Me han compartido parte de su activismo. He querido escucharlo y hacerlo mío. Ahora cosechamos los frutos de los esfuerzos de éstas y otras feministas que nos anteceden. Podemos ser más libres, podemos decidir en cuanto a nuestra sexualidad, podemos trabajar y capitanear una familia.

Ser activista es una decisión, una locura, es creer tanto en algo, que pasas tus propios límites por defenderlo, por hacer tuya la calle. Te sientes orgullosa, de ti y tus pares, por no quedarte en casa, por moverte al son de tu corazón y conciencia. Por ser como tu vida te lo dicta. ¿Y se ven los resultados? Se ven, y pongo como garantía mi vida y la de mujeres que sobreviven y rompen con la violencia en sus hogares, que superan sus dificultades, que salen de la pobreza, que viven en paz, que asumen posiciones de poder político y económico responsablemente, que deciden procrear o no; casarse, quedarse solteras o convivir. Sin embargo, las amenazas son más. Somos las más pobres, las más enfermas, las más golpeadas, las más afectadas por los sistemas económicos y los fundamentalismos religiosos. Avanzamos, pero lento. Tenemos que aumentar la intensidad.

En este mes, semana, año, siglo de la mujer, se fortalece y se consolida más fuerte mi feminismo junto a las compañeras del Movimiento Amplio de Mujeres y otras organizaciones, quienes desde la calle, hacemos lo propio para asegurar una vida digna, tanto para las mujeres, como para los hombres.

La autora es una de las portavoces del Movimiento Amplio de Mujeres, comunicadora y profesora en la Universidad de Puerto Rico en Cayey.

Desde mi activismo feminista

[Gracias, Josie, por ser tan grande inspiración para las feministas jóvenes que tanto, tanto y tanto hemos aprendido de ti]

En Rojo/CLARIDAD

Desde mi activismo feminista
Por Josefina Pantoja Oquendo

A pocos días de haber conmemorado el centenario del Día Internacional de la Mujer, me permito mirar hacia atrás con ojos feministas para repasar cómo y cuándo me incorporé a esta forma de vida sin la cual no podría imaginarme. No fue en la adolescencia, ni siquiera en mi paso por la universidad, aunque allí comencé a abrir los ojos a tantas realidades que evidencian el discrimen por diferentes causas. Entonces no había cursos de género y eran muy pocas las profesoras que abordaban sus clases desde esa perspectiva. Aunque me chocaban las limitaciones que el Código Civil les imponía a las mujeres, no fue hasta mi último año en Derecho que una investigación sobre el estudio que hizo la Comisión de Derechos Civiles sobre el discrimen por sexo en Puerto Rico desnudó ante mis ojos la situación que sufrían las mujeres. El impacto quedó en suspenso pues me ahogó la preparación para la reválida, la búsqueda de empleo y mucha decepción ante la realidad de que el ejercicio del Derecho no necesariamente te permite conseguir que se haga justicia. Afortunadamente, el primer triunfo del Partido Nuevo Progresista en el 1976, me llevó a cambiar de trabajo. Fue así como en Servicios Legales la unión que nos representaba me pidió que participara en la Segunda Conferencia de la Mujer Trabajadora.

Compañeras de labores como María Dolores Fernós y Frances Díaz, que habían participado en la Federación Puertorriqueña de Mujeres y otras feministas que hoy son mis grandes amigas, estaban allí. Los talleres, diálogos, consensos y diferencias sobre múltiples temas vinculados al género, contribuyeron a que la vegabajeña que todavía no se acostumbraba al área metropolitana, encontrara otra forma de vivir. Algo tenía que hacer para contribuir a que las cosas cambiaran. Las pocas organizaciones feministas que existían y las mujeres no afiliadas enfrentaban con sus posiciones y propuestas de equidad los males del Patriarcado. En el 1982 se constituyó la Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora, como secuela de las discusiones de aquella Segunda Conferencia y posteriores reuniones. Me siento muy orgullosa de haber contribuido a la formación de la OPMT que se mantiene viva y militante.

En todos estos años de activismo feminista muchas han sido las banderas levantadas en contra del discrimen por género: la desigualdad salarial que favorece a los varones en trabajos iguales o comparables; la clasificación de profesiones y oficios en términos de género; el techo de cristal que dificulta ascender a puestos de mayor poder donde se establecen políticas públicas y se toman decisiones; la falta de reconocimiento del valor social y económico del trabajo doméstico y la protección de las mal llamadas amas de casa. Otra de las banderas por la que más angustia e impotencia siento es la violencia por género que atenta contra nuestro derecho a vivir en paz, con dignidad. ésta es la más degradante manifestación del discrimen. La feminización de la pobreza, los múltiples roles que se nos adjudican, la intromisión de los sectores religiosos fundamentalistas en asuntos de legislación y políticas públicas para despojarnos del derecho básico a controlar nuestros cuerpos y sistemas reproductivos y el aval que les dan las personas que detentan el poder político por intereses electorales y partidistas, también son agenda constante.

Esta mirada en retrospectiva me satisface porque ondear colectivamente esas banderas de lucha por los derechos de las mujeres ha rendido buenos frutos, aunque falta la mejor cosecha. El tema de los derechos humanos de las mujeres ha cobrado más presencia. Ahora hay cursos y currículos sobre género en las universidades. Con mucho esfuerzo hemos logrado importante legislación que contribuye a hacer más efectiva la garantía constitucional de que no se discrimine por razón de sexo. Esto es el resultado de una de las características más importantes del feminismo: la búsqueda de consensos, la aceptación de la diversidad, el trabajo en redes y coaliciones para tener mayor fuerza e influencia en contra de las personas, políticas y poderes que obstaculizan la reivindicación de nuestros derechos. Siento que el movimiento feminista mantiene un espacio de respeto en la sociedad civil, que contribuye además a influenciar las luchas que se están dando en otros escenarios como el ambiental y la protección a los recursos naturales, en el área laboral, cultural, en las comunidades. Nuestra presencia se ha sentido en la jornada que contra las medidas de reestructuración económica implantadas por el gobierno actual llevan a cabo los frentes y coaliciones organizadas. No ha sido fácil hacerlo porque dondequiera se cuecen habas y el movimiento sindical en Puerto Rico mantiene muchos resabios machistas. Aun así hemos perseverado porque el impacto principal de las medidas de Fortuño ha recaído sobre las trabajadoras que son mayoría en el sector público.

Esta mirada sobre el feminismo pone también de manifiesto los múltiples retos que tenemos. Hemos avanzado en este largo camino, pero no tenemos tregua. Apenas estamos celebrando una victoria cuando “las fuerzas del mal” integradas por religiosos fundamentalistas, legisladores de pocas luces y ansias de poder, patronos ambiciosos, medios de divulgación pública inescrupulosos, analistas radiales y de televisión, procuradoras nombradas con criterios partidistas y no por sus méritos, pretenden arrebatarnos los derechos y los espacios logrados con lucha, organización, determinación y militancia. Esto nos coloca en la posición de defender sin tregua lo alcanzado y al mismo tiempo tratar de avanzar en la reivindicación de los derechos que como humanas nos corresponden.

Tengo mucha esperanza en las feministas jóvenes. Hasta hace pocos años sentía gran preocupación porque no las veía incorporadas al trabajo organizado. Sin embargo, de un tiempo para acá, siento un gran alivio. Ellas están ahí y de qué manera: en el Movimiento Amplio de Mujeres, en las Masfaldas, en el Movimiento al Socialismo, en Taller Salud, en la facultad de Derecho de la UPR, en Coordinadora Paz para la Mujer, en la Comisión de la Mujer del Colegio de Abogados y en tantos otros espacios. Son mujeres con formación en asuntos de género, amplia capacidad en el área tecnológica cibernética; con mucha creatividad para hacer actividades distintas e innovadoras; valientes en la acción y en la palabra. Me llenan de orgullo y de tranquilidad espiritual porque sé que por sus convicciones y conciencia de género levantarán las banderas de las metas que nos faltan por alcanzar. Las estrategias podrán ser distintas y es bueno que lo sean, pero el compromiso es el mismo. Disfruto mucho las actividades en las que participamos juntas y aprendemos unas de las otras.

El discrimen y la opresión contra las mujeres todavía es una realidad, pero comenzamos a ver más parejas con una división equitativa de los roles y las tareas y el tema de la equidad de género llegó para quedarse en el espacio público. Los cambios sociales son lentos y nosotras no podemos desalentarnos en el empeño por alcanzarlos. Mientras hay vida hay esperanza, dice el refrán y yo digo que sin esperanza en la lucha, no vale la pena vivir. Por eso soy feminista.

La autora es abogada y portavoz de la Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora.

[Sí, Josie, estamos ahí]

miércoles, 24 de marzo de 2010

Jessica Valenti: “Blogging is my activism”

En honor a Ada Lovelace, quiero dedicarle en este día unas palabras a una de mis feministas favoritas.

Hace algunos años, en medio del periodo post mortem de una relación amorosa, me topé con el artículo Feminism and romantic love make very happy bedfellows. Entre otras cosas interesantes, allí encontré una voz con la que me identifiqué inmediatamente: "If I'd spent half the energy on my career and school stuff as I did on my relationships, I'd probably be the fucking president by now." Las palabras resonaron y se quedaron conmigo.

Así conocí a Jessica Valenti, fundadora del blog feministing.com que ha venido a inyectar de energía refrescante al movimiento feminista en los Estados Unidos, dirigiendo su activismo especialmente a las mujeres jóvenes que, por diversas razones, no se sienten convocadas por el feminismo.

Jessica ha recibido reconocimientos por saber utilizar la tecnología cibernética, en particular su blog, para su activismo político. Ella misma, a preguntas, ha respondido: “Blogging is my activism”. Su norte es abrirle las puertas a las mujeres jóvenes para derrotar estereotipos sobre las feministas. Para hacerlo, se aleja de un acercamiento estrictamente académico y utiliza ejemplos de la vida diaria para denunciar el sexismo en la cultura pop de los Estados Unidos.

Jessica también se plantea desde una perspectiva feminista dilemas que muchas veces el feminismo tradicional ha dejado de lado en aras de adelantar causas que se perciben más importantes, tales como igual paga, por igual trabajo, o la lucha por los derechos reproductivos. Así, en feministing (y en los libros que Jessica ha publicado) se pueden encontrar reflexiones feministas sobre cosas tan de todos los días como el mal de amores que no te deja dormir en las noches. (Por lo que me parecieron meses eternos, solía torturarme preguntándome ¿cuál es la manera feminista de pasar este trago amargo? ¿no se supone que el el feminismo me ayude a meter menos la pata en mis relaciones?) Jessica no siempre tiene las respuestas pero se hace exactamente las mismas preguntas. De esa manera, muchachas que nunca escribirían la palabra “feminismo” en un buscador de internet llegan a su blog (que ahora se ha convertido en toda una página web con varias escritorias) y se encuentran con toda una nueva manera de ver la vida.

En lo personal, Jessica fue una de mis mayores inspiraciones a la hora de abrir mi blog. Por años, me ha preocupado la indiferencia (o peor aun, la animosoidad) que sienten las mujeres jóvenes por todo lo relacionado al movimiento feminista. Al parecer, las feministas no hemos sido exitosas en evitar que nuestros trabajos sean secuestrados y tergiversados por personas y movimientos que no tienen como norte la equidad de los géneros. Me parece que en esta época es imprescindible que todo movimiento político haga el mayor y mejor uso de la tecnología para educar, incentivar y crear lazos con todo tipo de personas. Jessica nos da ejemplo de todo lo que se puede hacer.

Hagamos eso y más.

Reforma de salud en los Estados Unidos: ¿dónde nos deja a las mujeres?

Como ya habíamos comentado, el proceso por el cual la Administración Obama logró aprobar su reforma de salud no estuvo libre de cuestionamientos desde la perspectiva de género. Una vez más, los derechos reproductivos de las mujeres fueron eje de un mar de discusiones que, al final, terminaron en, entra otras cosas, una orden ejecutiva para establecer que dinero federal no podrá ser utilizado para sufragar abortos, salvo algunas excepciones.

No podemos evitar sentirnos decepcionadas de que, en circunstancias como esta, se siga reiterando un patrón que se niega a morir, a saber, el de las mujeres que ceden sus derechos en aras de un supuesto bien mayor. (Después de todo, el rol de la "mujer sacrificada" no es cualquier cosa). Hay mucha decepción (algunos grupos feministas y/o pro mujeres se sienten "traicionados") pero la decepción no puede ser obstáculo para reconocer que esta reforma adelanta necesidades de las mujeres que hace tiempo hacían falta. Entre otras cosas, obliga a los planes médicos a dar cubierta por mamografías, PAP smear, sonogramas.... y también, SORPRESA SORPRESA, obliga a los patronos a proveer un espacio en el lugar de trabajo para que las madres se extraigan leche para sus hijos/as. ¿Quiere esto decir que ha nacido una nueva causa de acción a nivel federal? No lo sé. Tampoco tengo claro cómo estas nuevas disposiciones aplican a Puerto Rico. Hay que averiguar más ya que los medios locales se han limitado a informarnos generalidades.

Desde aquí, intentaré informarles sobre el asunto. Comienzo dejándoles esto:

U.S. News & World Report
On Women
Health Reform: Where Women Stand to Gain

By Deborah Kotz
Posted: March 23, 2010
I was surprised to see women's reproductive rights groups use words like "betrayal," "onerous," and "unacceptable" in reaction to Sunday night's passage of the health care reform bill. (Then again, I was shocked to hear a Republican congressman shout "Baby killer" across the House floor at Democratic Rep. Bart Stupak, an avid opponent of abortion.) Coverage of abortion services took center stage in the days leading up to the bill's passage, with President Obama promising to sign an executive order that no federal funds will be used to cover abortions. In the end, no one is particularly happy with the compromise.

The National Right to Life Committee, an antiabortion group, referred to the legislation as "a pro-abortion bill" and said Obama's executive order "changes nothing" and doesn't fix any of the "pro-abortion provisions in the bill." House Republican Leader John Boehner agreed, telling his colleagues in this blog post that a yes vote on the legislation was a "vote for taxpayer-funded abortions." On the opposing side, the Center for Reproductive Rights issued a statement saying, "It is unacceptable that a pro-choice president has put his imprimatur on a highly restrictive and unjust anti-choice measure." Catholics for Choice called it a "step backward for women's rights."

Then again, women stand to benefit greatly from health reform in terms of increased maternity coverage, family planning services, and lower insurance premiums. So I'm wondering whether women's health activists consider the health reform legislation to be net positive or a net negative.

"This is a net gain," Planned Parenthood Vice President Laurie Rubiner tells me. "While we're a defender of abortion rights, we knew we'd have to do a balancing act, and we felt that the 3 million low-income women we serve would be better off with this legislation." However, she added that her organization, which provides abortions and other family-planning health services at reproductive health clinics, would have opposed health reform if it had included Stupak's amendment that banned abortion coverage by any insurance plan operating in the government's exchange. The Senate bill, which ultimately prevailed, allows plans to offer abortion coverage provided that the coverage is paid for with a separate check. (The Wall Street Journal, however, reported today that the system could be so cumbersome for insurers that many may choose not to offer abortion coverage. )

So, what do women stand to gain in healthcare reform?

1. Cheaper premiums. The health reform bill bans insurance companies from charging women more than men for insurance coverage. Research has shown that a whopping 95 percent of insurance companies use "gender rating" to charge women more than men for the same coverage for individual policies. For 60 percent of plans, a 40-year-old female who doesn't smoke will pay more for her policy than a 40-year-old male who does smoke. This practice will be reversed in 2014 when the insurance exchanges open.


2. Guaranteed coverage for mammograms and Pap smears. The women's preventive health amendment in the Senate bill ensures that women will be entitled to coverage for a wide range of screening services, including breast exams, mammograms, and Pap smears. Other preventive services that will be covered for both women and men include diabetes screening, vaccinations, colonoscopies, and smoking cessation programs. This will go into effect in six months. [More details on what's covered in the amendment]

3. Maternity care. Many private insurance companies don't offer it, but, starting in 2014, they'll be required to. They'll also have to cover newborn care, pediatric services (including dental and vision care), and mental health services like postpartum depression screening.

4. Better working conditions for nursing mothers. During the first year after giving birth, nursing mothers who work will be entitled to unpaid "reasonable break times" throughout the day to pump their milk. (The number and length of the breaks haven't been defined but could be addressed in a rule issued by the Department of Labor.) Employers would need to provide women a private place, other than a bathroom, to use a breast pump. The provision does, however, exempt companies with fewer than 50 workers if the requirement would impose an "undue hardship."

5. Easier access to insurance. Insurance companies will no longer be allowed to deny coverage based on pre-existing conditions. This is a particular boon to women who have been denied for such ridiculous things as having a previous C-section or being a victim of domestic violence.

domingo, 21 de marzo de 2010

Regalito dominguero

Gracias a mi amiga Eva L. Prados, me enteré de este maravilloso poema de Gioconda Belli, que nos ha hecho pensar a muchas sobre la posibilidad del amor libertario, ese que te regala el motor para volar, en solidaridad y compromiso, en este mundo que a ratos resulta tan sórdido.



Reglas de juego para los hombres que quieren amar a mujeres

I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
conque yo estaré al suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles del ceibo,
protector y seguros como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones,
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el mas hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevandose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades, que por siglos, nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

XI

El amor de mi hombre
no querrá rótularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.


Gioconda Belli

sábado, 20 de marzo de 2010

Olga

Hombre acuchilla a su ex pareja y se suicida

El ataque se produjo en Gurabo. La víctima tenía 40 años
Por Yaritza Santiago Caraballo / end.ysantiago1@elnuevodia.com

Una mujer identificada como Olga Román Cepeda, de 40 años de edad, se convirtió en la más reciente víctima de violencia doméstica, al ser anoche asesinada a puñaladas por su ex pareja, quien luego se suicidó, informó la Policía.

Mayra Ayala, oficial de Prensa de la Policía, dijo que de acuerdo con la investigación preliminar, William Pérez Alicea citó a la mujer en un lugar de la Calle Carlos Tosca, de Gurabo donde la apuñaló varias ocasiones, muriendo ella en el acto.

Luego, Pérez Alicea se dirigió al puente de la Carretera 943, que conduce a las Parcelas Tokio en Gurabo, y se privó de la vida ahorcándose de esa estructura.

Hasta el momento se desconoce el móvil de los hechos, que ocurrieron a las 11:45p.m. La agente Nancy Sánchez de la División de Homicidios del CIC y la fiscal Ivette Rivera se hicieron cargo de la investigación.