domingo, 23 de diciembre de 2018

Valerie

Ayer las autoridades confirmaron que Valerie había sido asesinada. Solo tenía 23 años.
Estas eran sus resoluciones para el 2019.
Basta ya. 
#vivasnosqueremos
#estadodeemergencia
#niunamenos

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Treinta maneras de ser feliz (regalo de cumpleaños para una sobrina)




Para Estéfani

1.      Quiérete sobre todas las cosas.
2.      Agradece las cosas buenas y malas de la vida.
3.      Sonríe todas las veces que puedas, aunque sea entre lágrimas.
4.      Haz un inventario de las cosas que te importan y separa tiempo para ellas.
5.      Haz un inventario de las cosas que no te importan y –simplemente- no les de importancia.
6.      Riete de ti misma. No te tomes taaaaan en serio. Esto me ha salvado la vida, en varias ocasiones.
7.      Comparte constantemente con las personas que amas y te aman más.
8.      Desarolla buenas y profundas amistades con otras mujeres. Aprende de ellas.
9.      No des demasiada importancia a tu peso.
10.  Eso sí, cuida tu salud, sobre todo, la emocional. 
11.  Ten metas a corto plazo. Cuando era una niña tenía metas a largo plazo que supuestamente se iban a cumplir a mis 25! Luego resultó que a los 25 quería todo lo contrario. Ah, pero que bien me sentí aquella vez que, a los 10 años, me propuse tocar flauta en una actividad de Navidad y lo logré. Todos los días me levanto con algo que quiero lograr esa semana. No siempre lo logro pero la satisfacción que se siente cuando sí, vale un millón.
12.  Ten metas a largo plazo y lucha por lograrlas con todas tus fuerzas, pero sin olvidar lo que te escribo en el #18.
13.  Asegúrate momentos de silencio y soledad. Comparte contigo. Eres tremenda compañía. J
14.  Sé amable. Hay quienes piensan que ser amable es algo que beneficia a las otras personas, cuando en realidad es un regalo que una se hace a sí misma.
15.  Nunca dejes de dar las gracias a quienes te hacen un bien, sea el que sea.
16.  Di “no” sin sentirte culpable. Es mejor decir no a decir sí por obligación.
17.  Cultiva tu espiritualidad. Whatever it means, you will know it.
18.  No te dejes manipular por tus propias expectativas. Ya con 30 años una sabe que la vida es una montaña rusa sobre la que se tiene poco control. A veces se está bien y a veces se está muy mal. Hay que bregar con eso y aprender a soltar. Soy de las que piensa que es bueno tener expectativas- de que te traten con respeto y con dignidad, por ejemplo. Pero tu felicidad hoy no debe depender de un mañana del que no sabemos nada.
19.  Identifica a las personas aliadas en tu vida- esas no solo que te quieren sino que estarán de tu lado cuando más lo necesites. Este es el truco que más recientemente he descubierto y creo que es el que más me ha ayudado a enfrentar retos. Una persona aliada no es necesariamente un familiar o una amiga.  Son personas con las que tienes un alto grado de afinidad y con quienes conectas para lograr cosas para el bien mutuo.
20.   Mira al futuro con emoción. Aun en momentos de incertidumbre, tener esperanza siempre alumbrará tu camino.
21.  No dejes de soñar.
22.  Está pendiente a lo que pasa en el mundo, no para sufrir sino para hacer valer tu espacio en él.
23.   No midas tu felicidad por lo que tienen o no tienen otras personas.  Renuncia –para siempre- a la envidia (veneno por excelencia para la alegría).
24.   Come mucho aguacate. O tu fruta favorita.
25.  Viaja dentro y/o fuera de Puerto Rico. Cada vez que puedas, descubre nuevos caminos.
26.  Rodéate de cosas hermosas y que signifiquen algo para ti. Lo material sí es importante (a los 30 ya súper-extra-mega sabemos eso), sobre todo si nos remontan a momentos de alegría o trascendencia.
27.  Come un postre al menos una vez a la semana.
28.  Guarda bien los secretos, sobre todo los tuyos.  No les a nadie el poder de pensar que conoce todo sobre ti.
29.  Lee “Claves feministas para las negociaciones en el amor” de Marcela Lagarde. Y luego hablamos… con vino en mano.
30.   Vive sin vergüenza de vivir feliz, como dice la canción que te regalo hoy.

Felices 30.

Ahora viene lo mejor.





sábado, 10 de diciembre de 2016

Los Derechos Humanos como defensa ante el horror


Hoy Día de los Derechos Humanos, las redes sociales me recuerdan que, hace cuatro años, la Revista Cruce publicó el siguiente escrito de mi autoría. Como me percato de que el enlace original a la columna no funciona más, lo copio por aquí. Este escrito es de los más difíciles que se me ha hecho crear. Recuerdo claramente mi estado anímico de entonces y el sentimiento de impotencia e indefensión que me atacó por mí y mi gente amada. No obstante, también recuerdo mi convicción de que, en momentos así, la única estrategia correcta es apostar a los derechos humanos- no como un mero listado legalista de obligaciones estatales- sino como experiencias vivas, ricas y plenas, que propendan al amor, la solidaridad y la empatía. Es esa convicción la que consuela a mi corazón y la que motiva que quiere compartir el escrito nuevamente con ustedes. Gracias por leer y compartir. vrt



Los Derechos Humanos como defensa ante el horror
10-diciembre-2012






-          A Bárbara, por elegir al amor



¨Quizá no seamos héroes

pero aún seguimos vivos

y en la crisálida su voz estallará.

Y no se quedará inmóvil al borde del camino

y hará futuro su fuerte fragilidad.¨

Ismael Serrano

 

            Juro que quería escribir de otra cosa. Lo juro. Quería dedicar esta columna a mi último viaje de militancia feminista para el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM), el cual me llevó a las hermosas calles de La Haya en Holanda. Quería escribir de los encuentros que tuve con mujeres maravillosas de África, las Américas,  Europa y Asia, que me hicieron sentir pequeña entre tanta grandeza, trabajo valeroso e historias de superación. Quería contarles, por ejemplo, de la Organisation for Women´s Freedom in Iraq (OWFI) http://www.equalityiniraq.com, de Puntos de Encuentro de Nicaragua http://www.puntos.org.ni/ y del Instituto Nacional de Equidad de Género e Historia de las Mujeres de Holanda http://www.e-quality.nl/. También interesaba compartir mis impresiones sobre la necesidad de que las feministas puertorriqueñas conectemos con nuestra latinoamericanidad, que es a la vez nuestra ventana al mundo, derrotando a todo pulmón las barreras del colonialismo. Vamos, quería hablarles de cosas bellas, de  proyectos que están funcionando en otros países y de ideas para lograr una mejor vida para las personas que habitamos Puerto Rico.



            Pero ¿qué hago si de lo que quiero hablar es de un asesinato? Y ¿qué es un asesinato sino la negación más cruda de todos los principios sobre los que se levantan los derechos humanos? Lo que me nace es compartirles las emociones contradictorias que tuve por cinco días, desde que- por amistad con Bárbara Jiménez, amiga y compañera de CLADEM- decidí enfocarme en la parte más espiritual de mi ser, como las personas que lanzan pensamientos positivos al universo para ver si tienen eco; a pesar de mi pesimismo, a pesar de ser cagüeña y saber que a esa máquina ATH de Condadito no se debe ir ni de día, elegí tener fe de que todo terminaría en un susto. Las esperanzas se fueron desvaneciendo una por una hasta que al final llegó el silencio terrible del shock. José Enrique, asesinado. A la primera pregunta que me vino a la mente, ¿y ahora qué se hace con esta desolación?, lo que se me ocurrió fue ¨abrazar a quienes nos quedan¨. Aún así quedaban las dudas, el miedo y la tristeza.  Después, las portadas. Tortura. Así, de simple, con todas sus letras. Tortura. Y ahí se me revolcó todo. Recordé a los muertos de mi familia, aún los que fueron asesinados antes de que yo naciera. Recuerdo el rechazo visceral de mi madre hacia El Vocero por aquella portada en la que publicó el cadáver de su hermano asesinado. Tortura, dicen. Como si fuera cualquier cosa. La habitación se me hizo pequeña. Ni el abrazo amado me quitó la sensación de amargura. Y entre todas esas cosas, decidí concentrarme en lograr inspiración para escribirles sobre la importancia de reivindicar la lucha puertorriqueña por los derechos humanos de todos los seres humanos. De todos y todas.


            Después de tremendas tragedias como la de José Enrique, no falta quien intente convencernos que debemos apartarnos de la ruta de los derechos humanos- esa que reclama que los Estados deben garantizar  una vida libre de violencias con acceso a la educación, servicios de salud, alimentos y vivienda- y sucumbir a nuestros deseos de venganza. De hecho, hay quien acusa a las defensoras y defensores de derechos humanos de ser, en parte responsables, de las muertes violenta. Algunos nos recuerdan que debimos votar a favor de las enmiendas a la Constitución para limitar el derecho a la fianza, obviando el hecho de que uno de los secuestradores y asesinos era un joven sin expediente criminal e hijo de una madre y un padre tan decentes que ellos mismos lo entregaron a la Policía.  Nos acusan también si osamos siquiera cuestionarnos qué pasó por la vida de esas dos mujeres que las convirtió en el alma de todo un operativo macabro y abusivo. En fin, la rabia y la desolación nos hacen susceptibles de convertirnos en chivos expiatorios.


            La realidad es que, en momentos de mayores violencias, es cuando mejor nos recompensa invertir en prácticas humanistas, solidarias y a favor de la equidad. Lo sé porque nos lo contó la presidenta de la OWFI cuando habló de cómo las mujeres iraquíes se convirtieron en ¨buena mercancía¨ luego de la ocupación estadounidense y como ahora, muchas de ellas, han logrado escapar la violencia y desarrollarse. Lo sé porque cuando en el Palacio de la Paz se tocó el tema de Palestina y su falta de protección internacional hubo un silencio incómodo que nos avergonzó a todos, vergüenza que poco después llevó al reconocimiento de Palestina como estado observador. Lo sé porque por cada mujer que resulta sexualmente explotada en Nicaragüa, muchas otras son impactadas positivamente por campañas feministas.  En momentos de crisis, apostar por los derechos humanos brinda un puente amoroso y solidario hacia la paz; rechazarlos es resignarnos a vivir en medio del horror.


sábado, 7 de mayo de 2016

Un regalo para el Día de las Madres

"Se busca una mujer tan fiel a sus amores como a la libertad y a mis canciones; se busca una mujer tantas veces juzgada, acusada de musa apasionada. Tal vez está zurciendo mi tristeza, espejo que me inventa la belleza, mujer de mi raíz y mi certeza. Hay un lazo invisible que nos une, una complicidad que nos delata, se busca una mujer que desacata mi enamorada voz y escapa impune; se busca…"

-"Se busca" de Liuba María Hevia-
Mientras pensaba en preparar un video con fotos para dedicarlo a mi madre, recordé una conversación con mi amiga Mari Mari Nárvaez, en la que me dijo que "en la vida se necesitan muchas madres....". Y es verdad. Se me ocurre que si de las maternidades se trata, cada persona construye a su propias "madres" y lo que es tener, no una mamá, sino una "relación maternal" con otros seres humanos.

Mi camino como hija ha sigo construido desde las manos de la mujer que me parió, me alimentó con fórmula, renunció a su trabajo asalariado para cuidarme y, cuando las cosas se pusieron malas, volvió a trabajar asalariadamente para pagar la luz, el agua y la compra del hogar. Pero también otras relaciones maternales han marcado mi  camino de hija, desde el amor y la solidaridad; la empatía y los regaños; la compañía y el modelaje. Pensé en las madres de mis amistades y en mis amistades madres. Ya el video no sería sobre mi mamá, sino sobre las relaciones maternales que las personas construimos, que nos inspiran, nos enderezan, nos animan y nos unen. A veces como hijas, a veces como madres.

A través de varios mensajes en Facebook, pedí a mis amigas y amigos que compartieran sus fotos favoritas con sus madres. A otras amigas les pedí fotos con sus hijos e hijas. Algunas fotos las elegí yo desde sus álbumes en Facebook. Detrás de las fotos hay historias de alegrías, risas y complicidad... pero también hay historias complejas, de pérdidas y tristezas, de nostalgias y hasta de expectativas fallidas. No, las madres no son perfectas.  Por eso, siempre celebro el Día de las Madres no desde la idealización de la experiencia maternal sino, por el contrario, desde el reconocimiento de sus complejidades y dificultades. Precisamente por esto último,  estoy muy pero que muy agradecida de mi mamá, la madre de mi compañero, las madres de mis amistades y a mis amistades madres que han asumido la tarea titánica de amar desde el desacato, la fe y el intento de la utopía. Por ellas y por sus hijas e hijos, celebro.





domingo, 30 de agosto de 2015

Conversatorio sobre la Deuda Pública de Puerto Rico y la Contra Reforma Laboral



El grupo Mujeres en Resistencia a la Crisis estamos convocando a un Conversatorio sobre la Deuda Pública de Puerto Rico y la Contra Reforma Laboral que se avecina, el cual se va a efectuar el jueves 3 de septiembre desde las 6:30 PM en el Local de la UTIER en la Calle Cerra de Santurce. 

Mujeres en Resistencia ante la Crisis es parte de la iniciativa reciente Acción de Pueblo.

En esta actividad queremos escuchar a los ponentes y queremos la participación de los presentes en la discusión de acciones de convergencia para enfrentar las medidas de austeridad que quieren imponer a las trabajadoras y los trabajadores y al Pueblo en general. 

Contaremos con dos ponentes: la Economista Marta Quiñones y el Lcdo. Alejandro Torres Rivera, abogado laboral. Luego de las ponencias queremos tener la discusión.

Por favor, extiende la invitación a otras compañeras y compañeros de tu Organización y a tus contactos.

Contamos con tu asistencia y tu participación para compartir ideas y sumar fuerzas de convergencia en contra de la nueva ola de austeridad que quieren imponer a todo el Pueblo.



lunes, 24 de agosto de 2015

Relatos del hambre: Alana

1985.  No. Tiene que haber sido...83? No recuerdo exactamente. Mi "pitch" era que la venta era a beneficio de la clase graduanda.  Cual clase?  No importa.  A veces decía el nombre de mi escuela.  A veces decía el nombre de escuelas vecinas que conocía en el barrio.  Pero era una excusa fácil para que una niña de 8 o 10 años estuviese vendiendo chocolates de casa en casa.  Casi nadie me lo cuestionaba.  A veces la curiosidad de mis compradores me atrapaban en la complejidad de la mentira y sacaba a correr cuando empezaba a tartamudear.  Pero no es que hiciera algo malo.  Solo me daba vergüenza decir que vendíamos chocolates para tener dinero para vivir. Eso no sonaba tan intrigante como una clase graduanda.  Sonaba mas a pobreza, a enfermedad, a vagancia... a indeseable.  Si.  Lo de la clase graduanda era mas fácil.  Supongo el factor "cute" me habrá ayudado.  El pelo me llegaba a la espalda y tenía mi primera pollina.  A veces vendía uno.  En un buen día, vendía 15.  Para mi $15 eran un mundo.  Mi mama por su parte siempre vendía el doble que yo.  Me pregunto, cual habrá sido su "pitch"?  Nunca le pregunté.  Recuerdo que en aquel entonces vivíamos en en la casa aun sin terminar de construir.  La cama estaba en la sala.  El baño no tenía puerta.  Nuestra luz era de un quinqué. Faltaban todavia otros 2 o 3 años para que tuviésemos cuartos con puertas.  Y hacía 4-5 años que mi mamá se había separado de mi papá.   Estaba estudiando para completar el bachillerato abandonado 20 años antes.  Esta vez educación.  Mi papá mandaba $31.25 a la semana para aportar... a mi, supongo.  $31.25.  Al dia de hoy, 31-25 todavía es un número que causa un torbellino de emociones en mi pequeña familia de dos.  Quizás lo debo usar como PIN.  Difícil olvidarlo.  Pero en realidad cualquier cosa que nos remonte a esos días puede causar ira, llanto, tristeza, miedos...vergüenzas...juicios.  Mi mama seguro no olvida.  A veces es difícil rescatarla del espiral, una vez entra en el.  Aunque en realidad, hambre no recuerdo haber pasado.  Recibíamos cupones; mi abuela mandaba comida; almorzaba en el comedor escolar y me comía lo que otros dejaban.  Cuando todo lo demás nos fallaba, siempre podíamos contar con panas y guineos del patio.  El dinero de estudio y trabajo ayudaba un poco, pero casi todo se quedaba en la UPR. Cogíamos la pisicorre a Rio Piedras para buscar los especiales.  Los domingos caminábamos a la iglesia, y si nos sentíamos alegres, a las 12 caminábamos a la panadería para un bizcochito.  Budín? Quesito? Hmmm... En días de aventuras, lo seguíamos hasta la parada de guaguas para ir al cine.  Algunos domingos en la tarde esperábamos tres horas, perdíamos la esperanza y regresábamos caminando a casa.

#mujeresenResistencia #accióndepueblo #somosaccióndepueblo

Relatos del hambre: Sandra

Cuponeamos porque la pensión no da!

#accióndepueblo #mujeresenResistencia #somosaccióndepueblo



Relatos del Hambre: Elithet

En estos pasados seis años, anualmente, y en ocasiones semestralmente, me han temblado las rodillas al preguntarme si tendré trabajo al terminarse el periodo de contratación. Mi alma se atribula cada vez que recibo llamada de alguna colega en EEUU que me insiste en que ya es tiempo de tener el espacio oportuno para llevar a cabo una carrera que me permita “avanzar”. “Regresas cuando te retires, a darte vida de la buena…” El amor obstinado, arraigado, convencido, enloquecido por esta isla, hace que haga sentido mantener la esperanza, pese a la larga espera.
 
 Hace diez años, me fui a la gran “America” a obtener un doctorado, pues mi vida laboral en ese momento me llevaba a buscar opciones de “progreso.” Recuerdo muy bien el día que me fui. Tenía la mirada nublada, cubierta de lágrimas porque dejaba atrás la vida entera. Nunca había visto nieve, y me preguntaba si mi inglés criollo me iba a servir de algo en la torre de marfil, esa dominada por hombres blancos adinerados. Tan pronto llegué me pidieron el “green card.” Ahí me di cuenta de que lo que me esperaba no iba a ser fácil. Cercana a terminar cuatro años de sacrificio, de arrastrar el cansancio de 3 trabajos, con préstamos a cuestas, sacrificio vestido de honra, de acuerdo a mi abuela, me preparaba para terminar el grado doctoral. Cada línea que se llenaba en el curriculum vita, llevaba colgando sueños viejos, la culpa por las ausencias en la vida de los míos, de las mías, y la siempre presente duda de qué pasaría cuando terminara esa etapa de vida.

Ya cuando llegaba el tiempo de buscar empleo, las oportunidades en Puerto Rico eran inciertas. No me quedó opción que buscar en “America,” donde varias universidades le daban la bienvenida a la profesora Latina, quien podría representar en los comités de inclusión y diversidad, quien podría ayudar a llenar las cuotas de reclutamiento de mujeres  y de “people of color,” y ¡encima sabía investigar! Fueron varias las entrevistas, un par de ofertas. Alguna amiga me dijo: “¿De que te quejas, mija? ¡Mira el vaso lleno!”

Pensé que había podido manejar la tristeza de no poder regresar a la isla, a hacer allí y estar con mi familia, hasta que a mi papá le diagnosticaron cáncer.  ¿Cómo me iba a perdonar no estar junto a él? El sueño de regresar se veía cada vez más lejos. Me habían ofrecido una plaza como docente en una universidad en Texas. Hice la visita a la universidad para completar el proceso de entrevista. ¡Una oferta perfecta! Se suponía que estuviera contenta. Lloré tanto en el vuelo de vuelta, que varios desconocidos tuvieron que consolarme.  Cercana a esa fecha me llamaron de Puerto Rico para decirme que era posible que me pudieran ofrecer un contrato de servicios. O sea, nada de garantías, y mucho menos beneficios, y asumiendo responsabilidades grandes. “Nada, más adelante surgirían oportunidades más estables,” recitaba una y otra vez. No lo pensé para aceptar regresar a Puerto Rico con un contrato por cinco meses. Me tocaba avisar en Texas. El decano que me había ofrecido la plaza docente hizo un silencio largo al recibir la noticia. Sorprendido con mi cambio de “chinas por botellas,” dijo que iba a dejar abierta la oferta un tiempo, para que yo me asegurara de que mi decisión había sido la más sabia. ¡Pero es que yo anhelaba, necesitaba, estar y hacer en casa! Regresé con bríos nuevos, energizada, esperanzada. Pero “las crisis” habían marchitado un poco esa energía a flor de piel, pues al cabo de un año, tuve que volver a EEUU a trabajar. Al tiempo, obstinada, regresé a la isla, y tras seis años continúo como cuando empecé, en un contrato de servicios, con sobre carga de trabajo, a veces sin paga, dejando la vida, amando sin condiciones ese espacio en el que trabajo. Y ese es el caso de muchas y muchos.  

En estos pasados seis años, anualmente, y en ocasiones semestralmente, me han temblado las rodillas al preguntarme si tendré trabajo al terminarse el periodo de contratación. Mi alma se atribula cada vez que recibo llamada de alguna colega en EEUU que me insiste en que ya es tiempo de tener el espacio oportuno para llevar a cabo una carrera que me permita “avanzar”. “Regresas cuando te retires, a darte vida de la buena…” El amor obstinado, arraigado, convencido, enloquecido por esta isla, hace que haga sentido mantener la esperanza, pese a la larga espera. Se hace más con menos, y una se siente afortunada, por el hecho de al menos tener un trabajo, como si en algo eso mejorara una injusta realidad.  Ya es demasiada la gente que tiene que partir pues lo ha querido así “un destino” con nombre y apellido y gracias a las múltiples crisis que tienen raíces estructurales profundas, indignas, mezquinas y dolorosas. A pesar del futuro incierto que se vive en todos los espacios de la vida de las puertorriqueñas, no podemos darnos el lujo de sucumbir a la impotencia. Cuando el corazón se divida, y con esfuerzo apenas se logre que en parte coexistan la rabia y la esperanza, hagamos eco… despiertas…de las palabras de Julia… somos puños cerrados. Resistamos.

 
Elithet Silva Martínez

miércoles, 19 de agosto de 2015

Los relatos del hambre de las mujeres- Convocatoria

https://www.facebook.com/events/964787353542702/
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Mujeres: Esta es la próxima convocatoria amplia de "Acción de Pueblo"!

Todos los días las mujeres resistimos, pero tenemos:

hambre de servicios básicos
hambre de desarrollo económico
hambre de justicia
hambre de equidad
hambre de seguridad y paz!

 Unidas vayamos hasta la plaza Colón el próximo domingo 6 de septiembre a las 10:00 am.

¡Contemos nuestros relatos! Si tienes uno que quieras compartir puedes escribirme a vera98upr@gmail.com!

Ya no nos van a ignorar.
‪#‎somosaccióndepueblo‬ y ‪#‎mujeresenresistencia‬

martes, 21 de julio de 2015

Grupo de mujeres se levanta para resistir la crisis económica de Puerto Rico

Por Cristina del Mar Quiles para El Nuevo Día

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La reunión tenía el propósito elaborar ideas a presentar de cara a la asamblea y protesta denominada Acción de Pueblo, convocada para el próximo 24 de julio frente al Capitolio.(Suministrada)
 
Con la certeza de que la crisis y sus secuelas afectan principalmente a las mujeres, unas 60 féminas respondieron este domingo a una convocatoria circulada en redes sociales para dialogar y levantar propuestas que les permitan defenderse ante la precariedad que muchas ya viven y las nuevas dificultades que se avecinan.

Solo habían pasado pocos días desde que la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA) anunció que dejará de ofrecer transportación los domingos, una coincidencia que no fue pasada por alto por las asistentes al encuentro que se realizó en el Parque Luis Muñoz Rivera.

Trabajadoras, desempleadas, universitarias con dos y tres trabajos para sobrevivir; madres, muchas de ellas jefas de familia, y pensionadas hablaron de los pobres servicios de salud que el gobierno ofrece a la gente, del cierre de escuelas, del aumento de impuestos, de los recortes de jornada de trabajos, de la falta de seguridad que amenaza de manera particular a las mujeres en momentos en que hay un violador rondando la zona de Santurce, del alza en el costo de vida en general y de los recortes que se avecinan para hacer aún más precaria la vida en este país.

Un denominador común: la frustración y el coraje, que en ocasiones se evidenciaron con lágrimas y con mucho enojo.

El encuentro tenía el propósito elaborar ideas a presentar de cara a la asamblea y protesta denominada Acción de Pueblo, convocada para el próximo 24 de julio frente al Capitolio. Entonces, el coraje y la desesperanza deberán transformarse en combatividad.

Y es que si una frase fue constante fue la de que “esa crisis, no es nuestra crisis”.

“Nos han enseñado a pagar nuestros impuestos. Los hemos pagado, pero eso no se ha traducido en una mejor calidad de vida. El gobierno no nos ofrece servicios de calidad. Nos están cerrando las escuelas, nos están dejando a pie, nos obligan a tener un plan médico que nos cobra más si nos enfermamos y el plan del gobierno es para morirse esperando a que a uno lo atiendan. Esta no es mi crisis”, manifestó Vanesa Contreras, quien aun con un doctorado, se encuentra desempleada.
“No vamos a pagar una deuda que no es nuestra”, insistió.

Luego de un intercambio de ideas en grupos pequeños, las mujeres discutieron sus propuestas en una plenaria. Todo esto ocurría mientras un grupo de varones, algunos compañeros de varias de las asistentes, se hizo cargo de los niños en lo que llamaron el “cuido solidario”.

Hubo consenso en que el gobierno debe cumplir con su deber de proteger los derechos humanos básicos, como la salud, la educación y el trabajo digno antes de buscar satisfacer la deuda.
Reconocieron, asimismo, la necesidad de mayor educación sobre el significado de la deuda pública y sus implicaciones, por lo que planificarán próximamente un conversatorio con expertos en el tema. Además, se expresó un reclamo de precisar el despilfarro de los gobiernos en obras ostentosas que no respondieron a las necesidades esenciales de los ciudadanos.

El grupo se propone unirse a la petición ya iniciada por otros sectores para solicitar una auditoría ciudadana, elaborar herramientas de educación popular y apoyar al Centro de Periodismo Investigativo en sus reclamos por información sobre la identidad de los bonistas.

De acuerdo con cifras recopiladas por organizaciones feministas en Puerto Rico, el 41% de las mujeres empleadas son solteras, viudas, divorciadas o con una pareja ausente, por lo que para ellas y las familias que dirigen, su ingreso no es suplementario, sino el sustento de sus familias. Se le suma que, como consecuencia de la inequidad que existe en la sociedad, los salarios de las mujeres, en general, son más bajos que los de los hombres, aun cuando las mujeres alcanzan niveles de escolaridad más altos.

El próximo encuentro de mujeres en resistencia a la crisis será el domingo, 9 de agosto, a las 3:00 p.m., también en el Parque Luis Muñoz Rivera, en la arboleda que ubica más cerca del Tribunal Supremo.

domingo, 12 de julio de 2015

Encuentro de Mujeres en Resistencia a la Crisis- domingo 19 de Julio-3 pm-Parque Muñoz Rivera

 
Un grupo de personas nos hemos autoconvocado para una Concentración de protesta e intercambio ("Acción de Pueblo"), en la que habrá mesas de información y recogido de contactos para promover mas participación y acción ciudadana.
También contaremos con un panel educativo sobe la deuda y la crisis fiscal y alternativas distintas a las que impone el gobierno
 
fecha y hora:

viernes 24 de julio de 2015 - 4:00pm - Capitolio (lado norte),
Para + info, favor visitar la página del evento
 
...
Entre las actividades que se realizarán de cara al evento, algunas mujeres estamos convocando a un
 
Encuentro de Mujeres en Resistencia a la Crisis
domingo 19 de Julio a las 3 pm
en el Parque Luis Muñoz Rivera
(en la arboleda cerca del Tribunal Supremo).
 
Allí esperamos vernos las caras, escuchar cómo estamos resistiendo la crisis y tambien comenzar a articular estrategias de lucha que puedan ser socializadas en la actividad del viernes 24 de julio.
 
Les pedimos que traigan mantas, sillas, agua y comida para compartir. Contaremos con cuido.
Esperamos contar con su presencia, tanto personal como colectiva y les pedimos su colaboración para difundir el evento.
 
 
Gracias,
 
Grupo coordinador
Teresa Córdova Rodríguez+ Shariana Ferrer Nunez+ Verónica Rivera Torres
 
* Pueden comunicarse al numero 787-312-2836 para dudas, ideas y sugerencias.
 
 
 

sábado, 27 de junio de 2015

Mensaje al recibir Medalla Juan Santiago Nieves


El pasado miércoles 23 de junio recibí el gran honor de mi vida: la Medalla Juan Santiago Nieves.  Luego de agradecer al Presidente del Colegio de Abogados y Abogadas, Lcdo. Mark Bimbela, a la Comisión Especial que otorgó la medalla, compuesta por los licenciados José Juan Nazario, Rafael Rodríguez, Luis José Torres Asencio y Fermín Arraiza, y a la licenciada y amiga Laura Beatriz Arroyo quien me nominó,  este fue el mensaje que, emocionada, di en la ceremonia de entrega.
Buenas noches.
            Me enorgullece y emociona recibir la Medalla Juan Santiago Nieves por múltiples razones. En primer lugar, por recibirla aquí, en nuestro Colegio, institución tan cuidada y defendida por él. Me enorgullece porque apenas teníamos tres años en la profesión legal cuando la colegiación dejó de ser compulsoria y, al tiempo, tuvimos que organizar la rabia, enviar cartas al tribunal federal, y literalmente salir a la calle a buscar dinero para que este espacio no se convirtiera en un “parking” como auguraban sus detractores.  Me emociona también por recibirla junto a mis admirados Carlo Rivera Turner y Anette Martinez.  A Carlo le conocí como parte del equipo de defensa de la Comunidad Villas del Sol y a Annette en sus funciones como directora de la Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Universidad Interamericana. 
            Diez años se dicen rápido, pero han sido tremendos.  Admito, como he admitido en otras ocasiones, que me honra ser parte de una generación que lleva más tiempo como colegiada voluntaria que como colegiada compulsoria. Eso significa, sin lugar a dudas, de que si estamos aquí es porque vemos y vivimos esta institución como una herramienta indispensable para adelantar, desde la abogacٕía, las causas más justas como lo hacía Juan Santiago.  
        Si algo aprendí de él fue que, dentro de la profesión, se podía hacer y ser muchas cosas. Litigante fervoroso y apasionado; estudioso del derecho y la historia; activista de derechos humanos y un ser humano desprendido y bondadoso, con un gran sentido del humor y un compromiso interior firme con la justicia social, de esa que se trabaja de adentro hacia fuera, de abajo hacia arriba.  Juan Santiago, abogado de Juan Mari Brás, defensor de los niños y niñas con diversidad funcional, fervoroso activista por la libertad de Oscar López Rivera se nos presentaba, como otras y otros grandes de nuestra profesión, como una figura a emular para ser mejores como personas, mejores habitantes de este país y, por ende, mejores profesionales del Derecho.
            Desde que recibí la llamada de Luis José informándome de la entrega de esta medalla, he repasado mentalmente los encuentros que tuve con Juan y las historias que las personas que le conocieron compartieron sobre él al momento de su partida y he llegado a la conclusión de que además de su gran intelecto, su compromiso y verticalidad, Juan se destacó por ser tremendo compañero.  
Dice la Real Academia de la Lengua Española que compañerismo es:
1. m. Vínculo que existe entre compañeros (y compañeras).
2. m. Armonía y buena correspondencia entre ellos (y ellas). 
            Juan sabía acompañar a las personas, en distintos espacios y a distintos niveles, desde lo más común y cotidiano hasta lo más profundo y especial. De hecho, mi compañero Benjamín Muñiz aprovecha la más mínima oportunidad para hablar de como él y Juan se acompañaban en el trayecto Bayamón-Universidad de la guagua de la AMA de Bayamón y, mientras, hablaban de política, historia, derecho y tratando de descifrar la historia constitucional de Puerto Rico. He repasado también mis pocos encuentros con Juan, desde la primera vez que contestó todas mis preguntas cuando yo le pregunté si él era el abogado de Mari Bras  y cuando lo escuchaba en las noches en el programa de Haydeé Colón.  Fue un buen compañero cuando abrió las puertas de las oficinas que compartía con José Juan Nazario para que abogadas y abogados jóvenes pudiéramos defender a la comunidad Villas del Sol de un desahucio injusto.  Fue buen compañero cuando fue el gestor de múltiples actividades a favor de la excarcelación de Oscar López Rivera que todavía al día de hoy se siguen gestionando.  Con ese ejemplo me quedo.
            Acepto esta medalla como una invitación a ser mejor persona,  a ser mejor compañera de vida y de lucha. Las defensoras y los defensores de derechos humanos siempre vivimos momentos difíciles. Como la nuestra es una agenda amplia, siempre a alguien incomodamos con nuestras demandas. Cada cierto tiempo, ser rebelde e inconforme, como nos invitaba a ser la Prof. Erika Fontanez Torres cuando recibió la Medalla Nilita Vientós Gastón, nos pasa factura.
            Recibimos burlas, amenazas, cuestionamientos de nuestras motivaciones. A veces se nos deja solas, se nos condena al ostracismo solamente por cuestionar. Vivimos tiempos difíciles. Y precisamente por eso es cuando más que nunca debemos ser buenos y buenas compañeros. Escucharnos, discutir, debatir, enojarnos pero siempre desde el respeto y el entendimiento de que no somos perfectas ni perfectos. Debemos cuidar la sonoridad de la solidaridad. Que nuestra palabra solo hiera al que viola los derechos de las personas más pobres, más discriminadas y las más violentadas. Que seamos valientes para empujar la agenda de los derechos humanos hacia al frente, sin olvidar quien queda atrás; y que sepamos reconocer y apreciar la mano amiga de quien lucha por lo mismo que nosotros y nosotras: un Puerto Rico mejor.
            Juan Santiago fue buen compañero y, aún hoy,  su ejemplo me acompaña todos los días. Y cuando entro a mi pueblo de Caguas busco siempre el arbolito en el Jardín de los Siemprevivos que fue sembrado en su honor. Lo busco para saludarle, brindarle mis respetos pero también para nuevamente darme cuenta de que no estoy sola. Que me acompañan ustedes los y las integrantes de esta ilustre institución; me acompañan las mujeres del movimiento feminista y demás defensores y defensoras de derechos humanos tanto de Puerto Rico como de Nuestra América; me acompañan mis amigas quienes me rescatan de los días más tristes; mi familia, la de Caguas y la de Aguadilla, que me apoya sin medidas, y las miles de personas que estamos convencidas de que el mundo puede y debe ser mejor.
            Agradezco la ternura y fuerza de esa compañía y me comprometo hoy, ante ustedes y en honor al siemprevivo Juan Santiago Nieves, a acompañarles yo también.
Gracias, muchas gracias!